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Sobre el Embarazo, el Parto y la Lactancia - UNA VIDA INTEGRAL

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Sobre el Embarazo, el Parto y la Lactancia

EDUCACION INTEGRAL > EL EMBARAZO, EL PARTO Y LA LACTANCIA
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LA EDUCACIÓN EN EL EMBARAZO, EL PARTO Y LA LACTANCIA


La llegada de un hijo o una hija constituye una de las transiciones vitales más profundas e intensas en la vida de una persona y de una familia. El embarazo, el parto y la lactancia no son únicamente procesos biológicos, son también procesos psicológicos, sociales y culturales que requieren de conocimientos, habilidades y apoyo emocional para poder vivirse de forma adecuada, saludable y satisfactoria. En este contexto, la educación de los padres y madres, que entendida en un sentido amplio incluye a la gestante, a su pareja, miembros de la familia y a otras figuras cercanas, se ha convertido en uno de los procesos más eficaces para mejorar los resultados en la crianza de los hijos y la formación de su personalidad. Actualmente hay un modelo denominado “educación perinatal familiar”, en el que se reconoce que la implicación activa de ambos progenitores desde el embarazo mejora la adaptación a la paternidad y maternidad, refuerza el vínculo afectivo, favorece el inicio y mantenimiento de la lactancia materna y reduce los niveles de ansiedad y estrés de toda la unidad familiar.

La educación perinatal puede definirse como el conjunto de actividades formativas, informativas y de acompañamiento dirigidas a las personas gestantes y a sus parejas o acompañantes, con el objetivo de proporcionarles los conocimientos, las habilidades prácticas y el apoyo emocional necesarios para afrontar el embarazo, el parto, el puerperio y la crianza inicial del bebé de la manera más saludable, informada y satisfactoria posible. Se trata de cualquier combinación de actividades de información y educación que ayude a que las personas en el proceso de tener un hijo sean conscientes del proceso hacia el que van y se les transmita toda la información técnica, biológica y educativa para preparar a la familia para la llegada de un hijo. Los programas actuales de educación perinatal tienden a dirigirse a la toda la unidad familiar, reconociendo que ambos miembros de la pareja atraviesan un proceso de adaptación psicológica y social hacia la parentalidad que se va a beneficiar de información y apoyo compartidos.

Fig.1= Pareja esperando un hijo.



Entre las cosas que debe incluir la educación perinatal es favorecer que haya una vivencia positiva y consciente del embarazo, el parto y la lactancia, entendiendo estos procesos como fenómenos biológicos, personales y no necesariamente médicos. Es necesario tener conocimientos básicos sobre anatomía, la fisiología del embarazo, el parto y la lactancia, las señales que indican la normalidad y los signos de posible alarma o de que algo no va bien. Hay que mantener hábitos de vida saludables, como la comida, el sueño, la actividad física, la gestión de las emociones y los hábitos. Aprender y practicar las técnicas de manejo del proceso del parto, la gestión del dolor, los paso a realizar durante el parto como respiración, relajación, movilidad o posturas. Elaborar el plan de parto deseado y tomar las decisiones informadas sobre las distintas opciones asistenciales. Promover el establecimiento y mantenimiento de la lactancia materna la mayor cantidad de tiempo posible mediante información y resolución anticipada de dudas. Es necesario activar el vínculo afectivo temprano entre los progenitores y el bebé, y entre ambos miembros de la pareja.

La matrona, o enfermera obstétrico-ginecológica, es la profesional de referencia para el desarrollo de los programas de educación maternal y prenatal, por su formación específica y su papel de acompañamiento continuado durante el embarazo, el parto y el puerperio. El médico integral es también una persona que puede acompañar y actuar eficazmente durante todos los procesos. No obstante, en la práctica estos programas suelen desarrollarse mediante equipos multidisciplinares que pueden incluir personal de enfermería, ginecología y obstetricia, pediatría, psicología perinatal, fisioterapia de suelo pélvico, y en el ámbito de la lactancia, médicos, consultoras de lactancia materna y grupos de apoyo de madres y padres. La educación perinatal y posnatal se divide en tres bloques temporales, el primero es desde antes de la concepción y el periodo de embarazo, el segundo es todo el proceso del parto y el tercero corresponde a la lactancia y crianza del bebé.

En la primera fase, la del embarazo y pre-embarazo, los futuros padres deben conocer su estado de salud y sus hábitos de cara a favorecer que el futuro hijo no herede problemas de sus progenitores. Es recomendable hacer exámenes de salud a ambos, pero a la madre se le hacen estudios pre-embarazo con análisis de sangre y orina, ecografía, estudio de los ciclos, además de los marcadores de las enfermedades padecidas previamente. Una vez producido el embarazo hay que hacer un nuevo seguimiento de la evolución con exploración, análisis y pruebas de imagen, recomendar una dieta adecuada para el embarazo, informar de las fases del embarazo, conocer los momentos de riesgo de aborto natural, evitar esfuerzos físicos inadecuados, favorecer el descanso y el sueño, evitar el consumo de drogas y fármacos, y hacer una actividad física moderada y adecuada a cada momento del embarazo. Es adecuado dar información a la pareja para que haya una preparación psicológica enfocada en el cambio que surge por el embarazo, la adaptación a los cambios de ambos y para establecer el vínculo con el nuevo ser desde el principio.

Fig.2= El parto en el hospital y en casa.




En la segunda fase, la del parto, que abarca desde las últimas semanas de embarazo hasta el final del puerperio, se deben utilizar todos los conocimientos adquiridos durante el embarazo para usarlos en las diferentes fases del parto, para poder manejar las contracciones, las molestias o el dolor asociado. La forma de respirar durante las contracciones puede facilitar el proceso, la medición de su frecuencia e intensidad, la exploración externa de la pelvis, el tacto vaginal para ver si el cuello del útero se está dilatando y cómo evoluciona, si se puede tocar la cabeza del bebé cuando ya está borrado, la postura más adecuada de la madre durante el proceso el parto y facilitando la ayuda de la fuerza de la gravedad en posturas de pie o semisentadas, facilitar que la madre camine para ayudar al avance del niño, el papel de apoyo del acompañante, el lugar del parto puede ser en casa o en un centro médico, y la presencia de personas de confianza y profesionales como matronas o médicos que confirmen que todo va bien o no. Es deseable evitar toda interferencia con el proceso de la madre, dejando que sea ella la que aporte la información de lo que siente y evitando el uso de fármacos, anestesias totales o locales o técnicas intrusivas cuando no sean estrictamente necesarias. La cesárea debe una práctica de último recurso cuando el parto no es viable o no está yendo bien.

La tercera etapa, la de la lactancia, se inicia justo inmediatamente después de que haya salido el niño, colocándolo sobre el abdomen de la madre y en contacto con uno de los pezones para iniciar el reflejo de mamar. La primera secreción es el calostro, que suele ser un líquido transparente o semitransparente que se fabrica en las mamas en el proceso del parto y dura de 1 a 3 días antes de que se fabrique la leche materna. La mejor manera de dar de mamar es “a demanda”, evitando establecer rígidos horarios en las tomas; el niño sabe por instinto cuándo debe mamar y la madre irá poco a poco aprendiendo a entender los momentos de incomodidad o de necesidad de su hijo, como el hambre, el frío o el calor, la emisión de orina o heces o la acumulación de estrés como consecuencia de la presencia de otras personas a su alrededor. Se pedirá ayuda a un profesional en los casos en los que algo vaya mal, como grietas en los pezones, dolor, irritación, enrojecimiento o escasa producción. La técnica para dar de mamar también es importante aprenderla y las posturas más adecuadas. Una lactancia natural y biológica debe durar al menos los 6 primeros meses y puede prolongarse hasta los 3 o los 6 años, si la madre así lo desea.

Durante las tres fases es necesario que toda la familia, pero especialmente la madre, reciban una educación e información completa de lo que es normal o no en los tres procesos y así poder saber de manera clara qué es lo que le ocurre a la madre, al niño, a la pareja y a las personas cercanas en cada una de las fases. Conocer los cambios hormonales, los emocionales o los sociales hará que la madre se adapte mejor a los procesos de cambio y que la pareja entienda mejor el proceso biológico e instintivo de la crianza que se activa en las mujeres y que modifica su cuerpo, sus emociones y su mente, ya que durante un largo periodo la madre dará prioridad a las necesidades de su hijo frente a las de su pareja, la familia o las de otras personas. La práctica del sexo es recomendable, pero teniendo en cuenta el momento del embarazo, el periodo del puerperio y la inapetencia frecuente durante la lactancia. La buena alimentación, el descanso adecuado a pesar de las interrupciones del sueño, la actividad física adaptada, la gestión de las relaciones con el entorno y los buenos hábitos harán que el proceso de crianza sea muy satisfactorio.

Fig.3= La lactancia.




También es bueno enseñar y adiestrar a la pareja en la detección de señales de alarma, como los sangrados vaginales, la disminución de los movimientos del feto, las situaciones especiales o de enfermedad de la madre y el padre, la información sobre el riesgo genético en cada caso, el manejo de la ansiedad o el estrés ante los cambios, la evitación y el manejo del proceso denominado “depresión postparto”, los signos de malestar de la madre o el padre y los procesos inevitables de adaptación de la pareja a las nuevas situaciones. Tener un conocimiento y una información adecuados evitará que surjan situaciones de nerviosismo o de duda sobre si lo que está ocurriendo en cada momento es lo normal o requiere que se les consulte a las personas que saben de ello, habitualmente profesionales sanitarios con experiencia y organizaciones de apoyo a las mujeres formadas por especialistas y por mujeres que han pasado ya por los procesos de embarazo, parto y lactancia.

Es además muy importante educar a los futuros padres en la forma como deben relacionarse con su propia familia, los amigos o los compañeros de trabajo. Con frecuencia estos padres van a tener que poner normas a sus propios familiares o amigos cuando, por motivos de nerviosismo o de emociones intensas, acaparan al bebé y tratan de condicionar a los padres dándoles todo tipo de consejos o instrucciones, muchas veces basadas en unas pocas experiencias o en ninguna. Este es un proceso que puede resultar tenso, pero que es necesario para que las visitas o personas cercanas se adapten a las normas que han puesto los padres, en lugar de hacerlo al revés. El bebé debe ser una prioridad de los padres, a pesar de la cercanía de las personas que se puedan entrometer en su proceso de crianza. Cuanto más información de calidad tengan los padres, mejor gestionarán la forma como manejar la relación suya y de su hijo con su entorno social.








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