Otros Alimentos de Origen Animal
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OTROS ALIMENTOS DE ORIGEN ANIMAL
La especie humana de la que formamos parte, el homo sapiens
sapiens, también llamado hombre de Cromañón, lleva sobre la Tierra unos
cuarenta mil años y durante ese tiempo ha habido muchos periodos en el que ha
estado en riesgo de extinción. Nuestros primos y hermanos, que también formaron
parte de la especie homo, se han extinguido todos, el último, el hombre de
Neanderthal. La causa más probable es la escasez de alimentos en ciertas épocas
del año y el largo periodo de crianza infantil y adolescente hasta que se llega
a adulto.
Por esa razón hay que suponer que todos los homos anteriores y
nosotros hemos estado buscando siempre algún tipo de alimento que comer en las
épocas en las que no hay abundancia, la mayor parte de las veces cambiando de
un lugar a otro para buscar comida. Pero hace unos 12 mil años empezaron a
establecerse las primeras colonias de humanos que empezaron a vivir de la
agricultura y la ganadería. A pesar de eso suele haber muchos periodos de
carencia de alimentos que se intentan solventar buscando comer cualquier cosa
que sea fuente de calorías.
A pesar de que estos alimentos no suelen formar parte del consumo habitual
de la humanidad, sí que forman parte de los nutrientes de ciertas colonias de
humanos que están repartidas por el mundo. Entre estos alimentos podemos
nombrar a los insectos, las larvas, las lombrices, los anfibios y los reptiles.
Fig.1: Anfibios, reptiles, insectos y gusanos comestibles.
Los insectos son un grupo de animales que no son considerados
alimento por muchas culturas, pero en otras sí, como en Asia y en África. Se
considera que los insectos son una fuente adecuada de proteínas para el ser humano.
Algunos aportan ácidos grasos insaturados. Además, contienen algunos minerales
como el calcio y el magnesio. Aportan
también vitaminas como la A y la B12. Los que más se consumen son los saltamontes,
las langostas, los escarabajos, los tenebrios, los grillos, las cucarachas, las
hormigas, las termitas y las larvas de todos ellos. Para consumirlos, se suelen
hervir, freír o asar.
De las abejas el producto más consumido es la miel, pero también
el polen, la jalea real o las larvas. La miel proviene del néctar de las flores, las abejas lo
modifican y mejoran así sus capacidades nutritivas. La miel aporta hidratos de
carbono de velocidad de absorción media, lo que la convierte en una fuente muy
importante de energía, vitaminas B1, B2, B3, B, C y ácido fólico y minerales
como el hierro, calcio, yodo, fosforo y zinc. La jalea real es el alimento de
las abejas reina y un alimento con altas propiedades nutritivas. El polen es una
fuente de aminoácidos, vitaminas y minerales y un excelente vitalizante.
Fig.2: Alimentos
que provienen de las abejas.
Los reptiles también son un grupo de animales que pueden formar
parte de la alimentación humana, de los que se comen habitualmente su parte
muscular. Suelen ser fuente de proteínas y tienen pocas grasas. Los más
utilizados son los lagartos y lagartijas, las iguanas, las culebras, las
serpientes y las tortugas.
Los anfibios también son una fuente de alimentos para los seres
humanos, de los que se consumen fundamentalmente sus partes musculares. Son muy
conocidos los platos de cocina hechos con ancas de rana, incluso en Occidente. Aportan
principalmente proteínas y colesterol, pero también tienen vitaminas como la B1,
B2, B3, B6, B9, B12 o la E. En cuanto a minerales, contienen fósforo, sodio,
hierro, magnesio y potasio. Se consumen las ranas, los sapos y los renacuajos.
Las lombrices y los gusanos tan forman parte de este grupo de alimentos,
aunque su consumo a nivel mundial es escaso. Suelen también ser fuentes de
proteínas y de minerales. Se comen los gusanos de la harina y los gusanos de seda, entre otros.
Fig.3: Gusanos de la harina.
Este grupo de
alimentos de origen animal no suele formar parte de la alimentación habitual de
los seres humanos, pero no se recomienda su consumo habitual en personas que
quieran mantener una buena salud ya que pueden ser indigestos, generar
problemas de alergia o infecciones digestivas como consecuencia de su
contaminación por bacterias o parásitos. Su alto contenido en proteínas no los
hace recomendables para una alimentación equilibrada.
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