Everest
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EVEREST
BALTASAR KORMÁKUR
Everest es una película dramática
de supervivencia y aventura, basada en hechos reales y dirigida por el islandés
Baltasar Kormákur, que recrea los acontecimientos ocurridos en el monte Everest
los días 10 y 11 de mayo de 1996, una de las jornadas más letales de la
historia del montañismo. La película se estrenó en la Mostra de Venecia en
septiembre de 2015 y fue distribuida por Universal Pictures, obteniendo una recaudación
cercana a los 200 millones de dólares a nivel mundial. El guion de la película
es muy sólido y lo refuerza el hecho de que los hechos relatados ocurrieron
realmente. En 1953 los escaladores Edmund Hillary y Tensing Norgay, su sherpa,
fueron los primeros en alcanzar la cima del Everest y durante los siguientes 40
años solo lo escalaron profesionales, pero en 1996 se abrió la puerta al acceso
de personas no profesionales y mal preparadas, turistas de riesgo, como una forma
de negocio llevada por empresas privadas.
La película arranca en Katmandú
y en la región del Khumbu, en la primavera de 1996. El neozelandés Rob Hall
dirige Adventure Consultants, una de las empresas pioneras en llevar a
clientes de pago a la cima del Everest. Su competidor y amigo, el
estadounidense Scott Fischer, dirige la empresa Mountain Madness. Ambos
grupos, junto con otras expediciones, coinciden en el campo base. Hall presenta
a sus clientes, entre ellos están el médico tejano Beck Weathers, el cartero
Doug Hansen, que ya fracasó el año anterior a pocos metros de la cima, la
alpinista japonesa Yasuko Namba y el periodista Jon Krakauer. Durante las
semanas de aclimatación, el filme muestra el ritmo lento del ascenso, la
cascada de hielo del Khumbu, las escaleras de aluminio sobre grietas y los
primeros indicios de masificación en la montaña. Los equipos parten del Campo
4, en el Collado Sur, en la noche del 9 al 10 de mayo y aparecen los primeros
fallos, ya que las cuerdas fijas en puntos clave no están instaladas, lo que
obliga a esperar y provoca atascos en el tramo conocido como el escalón
Hillary. Se establece una hora límite de retorno a las 14:00, regla básica de
seguridad y quien no haya alcanzado la cima a esa hora debe dar media vuelta.
Fig. 1: La montaña del Everest.
Hall decide no respetar su propia regla para acompañar a Hansen, que insiste en llegar a la cumbre para quitarse el mal sabor de su fracaso en 1995 y alcanzan la cima por la tarde, muy lejos de las 14:00h previstas. Mientras tanto, el tiempo empeora de forma súbita una fuerte tormenta cubre la montaña, la visibilidad desaparece, la temperatura cae drásticamente y decenas de personas quedan dispersas entre la cima y el Collado Sur. Hall permanece atrapado cerca de la cima Sur con Hansen, que no puede continuar. A través de una radio y un teléfono satelital conecta con su esposa embarazada, Jan Arnold, en Nueva Zelanda, en una de las escenas más emotivas del filme: una despedida a miles de kilómetros de distancia. Fischer, gravemente debilitado, también queda inmovilizado en la zona. El doctor Weathers es dado por muerto y abandonado en la nieve, pero logra despertar y regresar por su propio pie al campamento, con congelaciones graves. Su esposa Peach recibe en Texas la noticia de su muerte y, poco después, la de que sigue vivo. El filme termina con un helicóptero que rescata a Weathers y con la reflexión final sobre quienes no regresaron: Hall, Harris, Hansen, Fischer y Namba, entre otros.
Hasta finales de los años ochenta, subir al Everest era territorio casi exclusivo de alpinistas de élite. A principios de los noventa surgieron empresas que ofrecían expediciones guiadas, con cuerdas fijas, campamentos montados y sherpas que cargaban el equipo, a cambio de decenas de miles de dólares. En 1996 el precio de una expedición de Adventure Consultants rondaba los 65.000 dólares por cliente. Este modelo ampliaba el acceso de personas a la montaña, pero también planteaba riesgos, porque los clientes tenían menos experiencia, había una dependencia excesiva hacia el guía y existía una intensa competencia comercial en la que alcanzar la cima era el principal objetivo y un resultado fuertemente deseado a cambio de dinero. La película captura esa tensión de forma explícita.
Los hechos reales indican que más de 20 expediciones intentaron llegar a la cima simultáneamente en un periodo de dos semanas, y el 10 de mayo de 1996 varios equipos intentaron la cumbre a la vez desde el lado nepalí. Un conjunto de factores se combinó de forma fatal porque hubo retrasos y cuellos de botella, la falta de cuerdas fijas previamente instaladas, la coincidencia de varios grupos en el mismo tramo, el incumplimiento de la hora de retorno por parte de muchos escaladores que llegaron a la cima pasadas las 14:00h, algunos a las 16:00 o más tarde. También hubo factores humanos por el conocido “síndrome de la cima”, el deseo de llegar a ella a cualquier precio, y el llamado “coste hundido”, que por haber invertido mucho dinero, tiempo y esfuerzo en conseguirlo hace que sea más difícil renunciar a hacerlo. Las condiciones físicas extremas complican la situación en la llamada “zona de la muerte”, por encima de los 8.000 metros, donde la falta de oxígeno deteriora el estado mental y la capacidad física. La tormenta repentina por la tarde con vientos huracanados dejó a los escaladores sin visibilidad para hacer el descenso.
Fig. 2: Escaladores en la alta montaña.
La película se centra en las expediciones de Hall y Fischer, aunque la tragedia afectó también al equipo indio-tibetano. Se generó una amplia bibliografía sobre ella y hubo mucha polémica. Los diferentes autores de los libros que la relatan no coinciden claramente ni en los hechos ni en las culpas de las muertes, y por eso el guion de la película optó por mezclar diversas fuentes en lugar de seguir un único relato. Rob Hall encarna la responsabilidad, el ideal del guía profesional, planificador, prudente y protector; su gran error, y el eje trágico del filme, es romper su propia regla de la hora límite de bajada por lealtad a un cliente; es una decisión humana y comprensible, pero con consecuencias devastadoras. Scott Fischer muestra el carisma y la fragilidad, un líder querido, optimista y menos estructurado que Hall; su enfermedad de las alturas y su negativa a admitir su debilidad fueron su gran problema. El médico Beck Weathers muestra la lucha por la supervivencia, siendo uno de los supervivientes más sorprendentes de la historia de la montaña. Dado por muerto en dos ocasiones, logra caminar hasta el campamento con el rostro y las manos gravemente congelados. Perdió la mano derecha, parte de la izquierda, la nariz y parte de los pies.
En la película se muestra que no hay un único error catastrófico, sino una cadena de pequeñas decisiones razonables que, sumadas, conducen al desastre. El espectador sabe cuál va a ser el desenlace final desde el inicio, porque es un hecho histórico conocido, y sin embargo la tensión nace de ver cómo cada decisión va llevando al desenlace fatal. Se evita el heroísmo épico y señalar a los culpables porque distribuye la responsabilidad entre muchas personas y factores: guías, clientes, empresas, el clima y la propia montaña. Kormákur, con experiencia en historias de supervivencia en entornos naturales, apuesta por el realismo físico y prioriza la sensación de esfuerzo, frío y desorientación sobre el espectáculo. La cámara se mantiene cercana a los personajes y mezcla grandes planos de la montaña con primeros planos de rostros agotados, lo que subraya la fragilidad humana frente a la belleza del paisaje. La montaña no es un antagonista ni un enemigo: simplemente existe y sus reglas no se negocian. Los errores se pagan porque el entorno es incompatible con la vida humana más allá de ciertos límites.
La producción combinó rodajes en Nepal, incluida la región cercana al campo base del Everest, con filmación en los Alpes italianos (Dolomitas) y en estudios de Reino Unido y de Roma. Esta combinación permitió dotar a la película de autenticidad visual sin exponer a todo el equipo a los riesgos de la altitud extrema. Se hizo en condiciones muy difíciles, como bajas temperaturas, viento y altitud, que afectaron tanto a los actores como a los técnicos. La película obtuvo una recepción mayoritariamente positiva por parte del público y de los críticos por la tensión sostenida y la fuerza de las imágenes, que impresionan sobre todo en pantalla grande. Everest reavivó el debate público sobre el turismo de alta montaña, la masificación del Everest y la responsabilidad de las empresas al subir a clientes poco preparados. Everest apuesta por el realismo, la tragedia colectiva y la ausencia de héroes absolutos, lo que la acerca más al cine de testimonio que al cine de acción.
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