Vaya al Contenido

Adicción al Deporte - UNA VIDA INTEGRAL

Saltar menú
Saltar menú

Adicción al Deporte

LAS ADICCIONES > ADICCIÓN A COMPORTAMIENTOS
- LAS ADICCIONES –
- LAS ADICCIONES: ADICCIÓN A COMPORTAMIENTOS -

LA ADICCIÓN AL DEPORTE


El ejercicio físico regular es una de las conductas más recomendadas por los sistemas de salud a nivel mundial porque reduce el riesgo cardiovascular, mejora el estado de ánimo, fortalece el sistema de defensas y contribuye al bienestar psicológico. Sin embargo, cuando la práctica deportiva deja de ser un medio para convertirse en un fin en sí mismo, y comienza a regir la vida del individuo por encima de su salud, sus relaciones y sus obligaciones, puede transformarse en un problema clínico conocido como adicción al deporte o adicción al ejercicio físico. Este fenómeno, aunque menos conocido que otras adicciones a comportamientos, como el juego patológico o el uso problemático de internet, ha sido objeto de un interés creciente en los estudios médicos y científicos desde finales del siglo XX hasta la actualidad y se han desarrollado instrumentos de evaluación específicos que continúan utilizándose en la investigación. No toda persona que practica deporte de forma intensa es adicta; lo que define la adicción no es la cantidad de ejercicio, sino la pérdida de control sobre la conducta y sus consecuencias negativas.

La adicción al deporte, también denominada adicción al ejercicio, dependencia del ejercicio físico, ejercicio compulsivo o ejercicio obligatorio, se define como un patrón de práctica deportiva excesiva y descontrolada que el individuo mantiene o intenta mantener a pesar de las consecuencias negativas que genera sobre su salud física, el bienestar psicológico, las relaciones sociales o el rendimiento laboral y académico de una persona. Se trata de un trastorno del comportamiento en el que la persona experimenta una necesidad compulsiva de entrenar, incluso en presencia de dolor, fatiga o lesión, y en el que la interrupción de la rutina de hacer ejercicio genera un malestar significativo o un estado de ansiedad similar al que se observa en los síndromes de abstinencia de las adicciones a sustancias o a otros comportamientos.

Fig.1= Personas practicando ejercicio físico y deporte.
 


Actualmente se considera que hay dos tipos de adicción al deporte: la primaria y la secundaria. En la Adicción primaria, el ejercicio es el objetivo central de la conducta; la persona se ejercita por el propio placer, la sensación física y mental, y el refuerzo positivo que le produce la actividad física y la dependencia se desarrolla sobre esa conducta en sí misma. En la Adicción secundaria, el ejercicio se emplea como herramienta instrumental al servicio de otro objetivo, como el control del peso o la mejora de la imagen corporal, y se suele ver asociada a trastornos de la conducta alimentaria. Hay que diferenciarla de la vigorexia, que se caracteriza por una preocupación obsesiva por el desarrollo muscular y la distorsión de la propia imagen corporal, ya que la persona se ve débil o poco musculada aun cuando objetivamente no lo está, y suele haber un seguimiento de dietas hiperproteicas estrictas y, en ocasiones, el consumo de esteroides anabolizantes androgénicos u otras sustancias con el fin de aumentar la masa muscular. Los que padecen vigorexia frecuentemente no disfrutan de hacer ejercicio, sino que la hacen movidos por la obsesión por la musculación.

Para diagnosticar y revisar la adicción al deporte se usa la Exercise Dependence Scale-Revised (EDS-R), que evalúa siete indicadores adaptados de los criterios clásicos de dependencia a sustancias o a comportamientos. La Tolerancia, o necesidad de incrementar progresivamente la intensidad, frecuencia o duración del ejercicio para conseguir el efecto deseado. El Síndrome de abstinencia, con aparición de ansiedad, irritabilidad, insomnio o malestar físico y emocional cuando no es posible entrenar. La Intencionalidad, cuando el ejercicio se practica con mayor intensidad o duración de la inicialmente prevista. La Pérdida de control, al hacer intentos fallidos y reiterados de reducir o controlar la práctica deportiva. La Reducción de otras actividades, ya que el ejercicio desplaza progresivamente otras actividades sociales, laborales o de ocio. La Inversión de tiempo, al haber una dedicación desproporcionada de tiempo para planificar, realizar y recuperarse del ejercicio. La Continuidad pese a los problemas, manteniendo la conducta a pesar de ser consciente de sus consecuencias físicas o psicológicas negativas, como lesiones, problemas de pareja, ausencias laborales, etc. La presencia de tres o más criterios indica la dependencia.

La estimación de la prevalencia de la adicción al deporte varía considerablemente entre estudios, en función de la población analizada, el instrumento de evaluación empleado y el punto de corte utilizado. En población general, los estudios sitúan la prevalencia en cifras relativamente bajas, mientras que en grupos específicos, como deportistas de resistencia, corredores de fondo, triatletas, usuarios habituales de gimnasios o culturistas, las cifras aumentan de forma notable. Hay una mayor tendencia entre los hombres, con una incidencia de 9 hombres por cada mujer afectada, y una mayor frecuencia entre los menores de 30 años. Los deportes más frecuentemente asociados a cuadros de adicción al ejercicio incluyen el culturismo y el entrenamiento de fuerza, el running, el ciclismo de larga distancia, el crossfit y otras modalidades de alta intensidad, así como los deportes estéticos en general, en los que la imagen corporal desempeña un papel central en el rendimiento o en la autoevaluación del deportista.

Fig.2= Culturistas.
 


La adicción al deporte es un fenómeno que tiene causas biológicas, psicológicas y sociales. Los Factores biológicos surgen porque la práctica de ejercicio físico intenso provoca la liberación de endorfinas, dopamina y otros neurotransmisores implicados en los circuitos cerebrales de recompensa, generando una sensación de bienestar o "euforia del corredor". Entre los Factores psicológicos está el perfeccionismo, la baja autoestima, la dependencia de la apariencia física, la preocupación por el rendimiento deportivo, la necesidad de control, la baja tolerancia a la incertidumbre, los antecedentes de trastornos de la conducta alimentaria, como la anorexia o la bulimia, la depresión, la ansiedad, la hipomanía, el narcisismo o la compulsividad. Entre los Factores sociales y culturales están la presión mediática y social hacia modelos corporales idealizados y poco realistas, amplificada por las redes sociales, la cultura del fitness y la disponibilidad creciente de instalaciones deportivas, aplicaciones de seguimiento y comunidades "online" que refuerzan la práctica intensiva del ejercicio y los entornos deportivos competitivos donde el entrenamiento excesivo está normalizado e incluso valorado positivamente.

Existen una serie de señales que, cuando aparecen de forma combinada y sostenida en el tiempo, pueden indicar un problema de dependencia del ejercicio, como entrenar todos los días sin permitirse días de descanso, incluso estando enfermo o lesionado, priorizar el ejercicio por encima de compromisos laborales, familiares o sociales importantes, la necesidad de aumentar progresivamente la duración o intensidad del entrenamiento para sentirse satisfecho, intentos repetidos y fallidos de reducir la cantidad de ejercicio, ansiedad, irritabilidad, culpa o malestar intenso cuando no es posible entrenar, el estado de ánimo depende en gran medida de haber completado o no la sesión de ejercicio prevista, preocupación constante por el propio cuerpo, el peso o el rendimiento físico, lesiones recurrentes tipo tendinitis, fracturas por estrés, sobrecargas musculares, fatiga crónica, alteraciones del sueño y del apetito, alteraciones del ciclo menstrual asociadas al exceso de ejercicio y persistencia en el entrenamiento pese al dolor o a la indicación médica de reposo.

Entre las consecuencias de la adicción al deporte está el síndrome del entrenamiento excesivo, la fatiga persistente, disminución del rendimiento, mayor susceptibilidad a infecciones, fracturas por estrés, tendinopatías, desgaste articular prematuro, problemas cardiovasculares, aparición de estados de ansiedad o depresión, distorsión de la imagen corporal, pensamiento obsesivo en torno al ejercicio, la alimentación y el cuerpo, mayor riesgo de desarrollar o mantener un trastorno de la conducta alimentaria, deterioro de las relaciones de pareja, familiares y de amistad por la reducción de tiempo compartido, aislamiento social progresivo centrado exclusivamente en el entorno deportivo, absentismo o bajo rendimiento laboral o académico derivado de la prioridad otorgada al entrenamiento.

Fig.3= Lesiones deportivas.
 


El tratamiento de la adicción al deporte requiere combinar el tratamiento psicológico, el seguimiento médico y el asesoramiento nutricional. La Terapia psicológica está orientada a reconocer el problema, identificar y modificar las creencias sobre el cuerpo, así como a reestructurar gradualmente los patrones de ejercicio, tratamiento de la ansiedad, la depresión o los trastornos de la conducta alimentaria asociados. El Seguimiento médico implica la valoración médica de las posibles consecuencias físicas como las lesiones, alteraciones hormonales, problemas cardiovasculares, el diseño de un plan de reincorporación gradual y supervisada a la actividad física, con periodos de descanso adecuados y la retirada del consumo de sustancias químicas y fármacos para el aumento de la masa muscular. El Asesoramiento nutricional es muy importante para llevar una dieta adecuada y adaptada al nivel de actividad física realizada, evitando el consumo excesivo de proteínas y de los activadores del desarrollo muscular. Ante la sospecha de un problema de adicción al ejercicio, la recomendación es acudir a un profesional de la salud mental o a un especialista en medicina deportiva, evitando tanto la minimización del problema como los intentos de autotratamiento sin supervisión.

Las estrategias de prevención se orientan principalmente a fomentar una relación saludable con el ejercicio físico desde edades tempranas, una educación sobre los principios del entrenamiento saludable, incluyendo la importancia del descanso y la recuperación como parte integral de cualquier programa de ejercicio, la promoción de una imagen corporal realista y diversa, con especial atención al papel de las redes sociales y los medios de comunicación, formación adecuada de los entrenadores, monitores deportivos y profesionales de los gimnasios y centros de fitness para la detección precoz de señales de alarma en sus usuarios o deportistas, fomentar el disfrute, la salud y la socialización asociada al deporte. El ejercicio físico es una herramienta valiosa para la salud siempre que se practique con equilibrio, adaptación a la persona y el disfrute, pero cuando estas condiciones desaparecen y son sustituidas por la obligación, la obsesión, el descontrol y el sufrimiento, es necesario buscar ayuda profesional.








.
Regreso al contenido