Las Damas
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LAS DAMAS
Las Damas es uno de los juegos de mesa de estrategia más extendidos y longevos de
la historia de la humanidad. Jugado en prácticamente todos los continentes bajo
decenas de variantes regionales, combina reglas extraordinariamente sencillas
con una profundidad táctica y estratégica que ha fascinado tanto a jugadores
aficionados como a matemáticos, informáticos y teóricos de juegos durante
siglos. A diferencia del ajedrez, cuyas piezas tienen movimientos
diferenciados, las damas se basan en un único tipo de pieza, el peón o ficha,
que se transforma en una pieza superior, la dama o reina, al alcanzar el
extremo opuesto del tablero. Esta aparente simplicidad esconde un árbol de
posibilidades gigantesco, ya que son millones las posibles jugadas en un típico
tablero de ajedrez de 8x8.
En
el antiguo Egipto se jugaba al senet y, más adelante, a un juego
conocido como alquerque, documentado en tableros grabados en templos
egipcios y que se jugaba sobre una retícula de líneas cruzadas en lugar de un
tablero de casillas coloreadas. El alquerque, transmitido posteriormente a
través del mundo árabe y de la península ibérica, es considerado el antecedente
más directo de las damas modernas. En Mesopotamia y en otras civilizaciones de
Oriente Próximo se desarrollaron juegos de captura sobre tablero con piedras o
fichas que se desplazaban en línea recta o diagonal, lo que sugiere que la idea
de “mover y capturar” es una de las invenciones lúdicas más recurrentes y
universales de la humanidad antigua.
Fig.1= El tablero del juego de “Las Damas” con las fichas preparadas y en juego.
La forma reconocible del juego se consolidó en Francia hacia los siglos XII y XIII, cuando el antiguo alquerque se trasladó al tablero de ajedrez de ocho por ocho casillas, ya popular en Europa tras su difusión desde el mundo islámico. El nuevo juego se denominó “juego de damas”, por la pieza coronada, similar a la dama del ajedrez. Durante los siglos siguientes el juego se extendió por toda Europa occidental, adaptándose a las costumbres locales, en España se mantuvo la captura obligatoria y el avance frontal de los peones, en Italia se introdujeron restricciones particulares sobre cómo podía capturar la dama y en el norte de Europa surgieron tableros más grandes que multiplicaban la complejidad posicional. Con la colonización y el comercio, las damas viajaron junto a los europeos a América, África y Asia, fundiéndose en cada región con tradiciones lúdicas preexistentes y dando lugar a variantes propias. En los Países Bajos se popularizó el tablero de 10x10, conocido como damas internacionales o damas polacas, y en el mundo anglosajón se mantuvo el tablero de 8x8 por ocho, dando lugar a las damas inglesas, english draughts o checkers.
El tablero es similar al del ajedrez, una cuadrícula de casillas alternadas claras y oscuras, de 8×8 en las damas españolas, inglesas e italianas, de 10×10 en las damas internacionales y de 12×12 en las damas canadienses. El juego se desarrolla exclusivamente sobre las casillas oscuras o sobre las claras, según se desee, y las casillas del otro color permanecen siempre vacías, aunque lo más frecuente es que el tablero se coloque de forma que cada jugador tenga la casilla oscura en el ángulo inferior izquierdo. Las piezas suelen ser los peones del ajedrez o fichas redondas de dos colores, negras/rojas o blancas/crema, y cada jugador dispone inicialmente de 12 peones en damas de 8×8, 20 en damas internacionales de 10×10 y 30 en damas canadienses de 12×12. Las damas, o reinas, son las reinas del ajedrez o dos fichas colocadas una encima de la otra, se consiguen cuando un peón alcanzar la última fila del lado contrario y tienen mayor movilidad y capacidad de captura que los peones.
En la disposición inicial las fichas se colocan ocupando las casillas jugables de las tres primeras filas más cercanas a cada jugador, dejando vacías las dos filas centrales del tablero al inicio de la partida. El objetivo es capturar todas las piezas del adversario o dejarlo sin movimientos legales posibles, lo que también supone la victoria. Si ningún jugador puede lograr ninguna de las dos cosas, la partida termina en tablas o empate. El peón o la ficha se desplaza una casilla en diagonal y hacia adelante, siempre que esté vacía, pero nunca hacia atrás ni hacia el lateral. La captura se realiza saltando en línea diagonal por encima de una pieza enemiga situada en una casilla contigua, siempre que la casilla inmediatamente posterior a ella esté libre y la pieza capturada se retira del tablero. En la mayoría de las variantes del juego capturar es obligatorio y si un jugador tiene la posibilidad de comer una o varias piezas del rival en uno o varios saltos, debe hacerlo, incluso aunque esa captura no le resulte ventajosa. porque si no lo hace pierde la ficha.
Fig.2= Personas jugando a las Damas.
Cuando un peón alcanza la última fila del lado contrario del tablero se convierte en una dama, poniendo la dama del ajedrez o una segunda ficha apilada sobre la primera. La dama adquiere un movimiento mucho más potente ya que en la mayoría de las variantes puede desplazarse cualquier número de casillas libres en línea diagonal, de forma similar al alfil del ajedrez, y puede capturar piezas enemigas situadas a distancia siempre que la trayectoria y el aterrizaje posterior estén libres. Las partidas comienzan habitualmente con las piezas oscuras moviendo primero, aunque la convención puede variar según el reglamento. La partida concluye cuando un jugador captura todas las piezas del contrario, cuando el contrario no puede realizar ningún movimiento legal, cuando se llega a un acuerdo de tablas, o cuando se cumplen ciertas reglas de repetición de posición o de número máximo de jugadas sin captura. En competición oficial existen además límites de tiempo y reglas específicas sobre el número de movimientos permitidos sin avance o sin captura antes de declarar tablas.
Pese a la sencillez de sus reglas, las damas tienen una estrategia que se estudia y entrena de forma comparable a la del ajedrez, organizada habitualmente en tres fases de la partida. La fase de Apertura busca un desarrollo armonioso de las piezas, evitando debilitar la propia estructura y procurando el control de las columnas centrales del tablero, generalmente las más valiosas porque ofrecen mayor movilidad e influencia sobre ambos flancos. En la fase de Medio Juego se preparan combinaciones de captura, se buscan sacrificios posicionales para abrir líneas para obtener una dama y se procura mantener una estructura de peones sólida que dificulte al rival ejecutar capturas múltiples. La fase Final se basa en el dominio de las diagonales largas. En la estrategia es necesario el control del centro, evitar huecos y piezas aisladas, avanzar los peones de forma coordinada, agrupar peones en columnas contiguas, ceder una pieza deliberadamente para abrir una vía para conseguir dama o para desorganizar la estructura defensiva del adversario.
Numerosos estudios han dejado claro que “Las Damas” son útiles para el desarrollo de determinadas capacidades mentales, especialmente en edad escolar y como actividad de mantenimiento cognitivo en todo tipo de personas. Las Damas se incluyen con frecuencia en programas escolares de ajedrez y juegos de mesa, en talleres de estimulación cognitiva para personas mayores y en proyectos de inclusión social que emplean el juego como herramienta de socialización y desarrollo intelectual. Ya sea como pasatiempo familiar o social, como deporte de competición o como objeto de estudio matemático e informático, el tablero de damas sigue ofreciendo un espacio de entretenimiento que mezcla la sencillez con la estrategia y el desarrollo de habilidades.
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