Sobre la Herencia en Tercera Generación
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SOBRE LA HERENCIA EN TERCERA GENERACIÓN
Una
de las peculiaridades de las leyes por las que se rige la Genealogía, que
inicialmente puede sorprender a las personas que no tienen experiencia en los
estudios genealógicos, es la Ley de la Herencia en Tercera Generación. Básicamente
esta ley nos dice que los nietos van a recibir una influencia importante en su
personalidad inconsciente por parte de los abuelos dependiendo del lugar en el
que han llegado a la familia y al sexo de estos.
Pero
el reparto de estas influencias no es arbitrario ni aleatorio, ya que cada uno
de los cuatro primeros lugares de llegada de los hijos tiene un predominio de
influencia que afecta directamente a los nietos según ese orden y sexo. En
familias con pocos hijos como ocurre actualmente en el mundo occidental, es
mucho más fácil detectar la influencia que le corresponde a cada nieto por
parte de sus abuelos, en cambio, en las familias que tienen más de cuatro hijos
resulta más difícil de encontrar las influencias y requiere una mayor habilidad
y experiencia para detectarla.
Fig.1= Abuelos y nietos.
Según la Ley del Orden de Llegada de los hijos a la familia, los lugares impares de éstos tienen una mayor tendencia a heredar influencias en la personalidad que provienen del lado del padre y los lugares pares de estos hijos a coger las influencias del lado de la madre. Pero el flujo fundamental de influencias proviene de los abuelos hacia los nietos, que habitualmente tienen prioridad sobre las de otros miembros de la familia en la tercera o segunda generación.
Entendemos por tercera generación a la generación de los miembros de la familia en el nivel de los abuelos. La segunda generación correspondería a la de los padres y la primera a la de los nietos o hijos, en concreto a la de las personas a las que se le están estudiando o consultando sus influencias. Dentro de la tercera generación, están también las posibles influencias de los hermanos de los abuelos y de sus parejas. En la segunda generación están incluidos los hermanos de los padres y sus parejas.
Estas influencias suelen ser más evidentes cuando los nietos han convivido con sus abuelos el tiempo suficiente como para establecer un vínculo directo y consciente con ellos. Pero incluso, aunque estas personas no hayan conocido directamente a sus abuelos pueden recibir una información indirecta por parte de sus padres o de otros miembros de la familia. Esta influencia también es patente a pesar de que no haya habido contacto ni con los abuelos, ni con los padres, aunque en este caso es más difícil de detectar la línea de influencias.
Fig.2= Modelos de influencia genealógica.
Dicho de manera sencilla, el primer hijo varón va a recibir preferentemente la herencia de su abuelo paterno y la primera hija, la influencia de su abuela paterna. El segundo hijo varón va a recibir la influencia de su abuelo materno y la segunda hija la de su abuela materna. A partir del tercer hijo, pueden darse circunstancias de rivalidad entre los hermanos que ocupan los lugares impares o los pares siempre que coincidan en el sexo los que están en el lugar 1 y 3 o los que están en los lugares 2 y 4.
El tercer hijo varón optará a tener la influencia del abuelo paterno si ha habido una hija en el primer lugar, pero si el primero es un hijo varón, se establecerá la rivalidad entre los dos y es probable que este tercer hijo tenga a buscar la influencia de otro miembro de la familia, inicialmente de la tercera generación y si no de la segunda, aunque puede intentar coger esa influencia del abuelo paterno, en caso de que el primero no la haya aceptado previamente.
A la tercera hija le corresponderá la herencia de la abuela paterna si hay habido un hijo varón en el primer lugar, pero si la primera es una hija se establecerá la rivalidad entre las dos para coger la influencia de esa abuela y es probable que la tercera hija busque recibir la herencia de otra mujer, inicialmente de la tercera generación y, si no es posible, lo intentará con alguna mujer de la segunda.
Fig. 3: Otros modelos de influencia genealógica.
Al cuarto hijo varón le corresponderá coger la herencia del abuelo materno en el caso de que en el segundo lugar haya una chica, pero si ese lugar está ocupado por un chico, habrá rivalidad entre ellos para intentar coger la influencia de ese abuelo, aunque es muy probable que el hijo en el cuarto lugar acabe ganando la disputa gracias al refuerzo que obtiene de la madre por ser el hijo pequeño.
La cuarta hija tendrá la tendencia a coger la influencia de la abuela materna, especialmente si en el segundo lugar hay un chico, y en este caso saldrá reforzada también por el hecho de ser la pequeña. Si el lugar segundo lo ocupa una chica, habrá rivalidad entre ellas para coger la influencia de la abuela materna y de nuevo esta cuarta hija se verá forzada por el apoyo de la madre al ser la hija pequeña.
Hay que resaltar que existen otras posibilidades de influencias, según las circunstancias de la persona a la que se estudia y los posibles problemas que pudiese heredar de los miembros de la familia que le corresponden. En estos casos, en los que los abuelos no tienen un buen lugar o reconocimiento de la familia por alguna circunstancia que ha generado conflicto con otros miembros o algún acto que le ha llevado a entrar en desgracia, es muy probable que los nietos intenten rechazar esa herencia y buscarla en otras personas disponibles.
Fig. 4: Las influencias son más complejas en las familias grandes.
La complejidad en el estudio de lo que alberga la personalidad inconsciente de una persona hace que sea necesario una investigación detallada y profunda de las peculiaridades de la familia en las que ha crecido y de las circunstancias de los miembros de la tercera y de la segunda generación que le corresponden o los que elige para recibir la influencia, para poder encontrar la herencia directa más probable y los efectos que tendrá sobre el inconsciente de la persona a la que se estudia.
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