El Odio
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EL ODIO
El Odio es un estado intenso de repulsa hacia alguien o hacia algo que pone en
marcha el deseo de rechazar o eliminar a lo que lo provoca. Se manifiesta como
una profunda antipatía, hostilidad, aversión o repulsión hacia una persona, grupo,
cosa, creencia, idea o fenómeno, y el deseo de evitar, limitar o destruir a su
objetivo. Tiene un carácter duradero e inflexible, lo que hace muy difícil
revertir el proceso cuando una persona se instaura en él.
El
Odio es el último paso de un proceso que se inició con la formación de las emociones
negativas y de su círculo vicioso sin fin y que acaba generando con el tiempo el
Sufrimiento, el Dolor y el Daño emocional. Es un estado emocional muy destructivo,
tanto para la persona que lo sufre como para las personas y objetivos hacia los
que va dirigido. De hecho, se considera que el odio deshumaniza a la persona que
lo tienen y la transforma en un ser dañino, destructor y despreciable para el
resto de los seres humanos que no lo padecen.
Fig. 1: El
ciclo de las emociones negativas acaba en el Odio.
Se dice que para que una persona pueda sentir Odio, primero ha tenido que entrar en contacto con las personas, ideologías o cualquier otro objetivo que lo genera y después ha pasado por el proceso del ciclo de las emociones negativas, el Sufrimiento, el Dolor y el Daño para acabar generando una fuerza destructiva en su contra. Se puede decir, sin dar lugar a la duda, que el Odio es la consecuencia de un Miedo muy intenso que ha acabado haciendo todo el recorrido completo por las emociones negativas como consecuencia del mal manejo de los conflictos por parte del sistema Mental negativo.
El Odio es un sentimiento que se contagia fácilmente de unas personas a otras, ya que surge del Miedo que se tiene a que otras personas puedan tener razón y poner en cuestión las creencias de los grupos de humanos que lo sufren. Es muy fácil y frecuente que surja el Odio hacia las personas diferentes, hacia las creencias religiosas de otros grupos o hacia las ideologías de otros seres humanos que hacen ver a esa persona o grupo como al enemigo, alguien que puede hacer daño o cuestionar las formas de pensar, las costumbres o formas de ser del grupo que lo genera.
Se puede ver actualmente como han proliferado en todo el mundo y en sus culturas, expresiones que promueven la intolerancia, la discriminación y la violencia hacia otros grupos en función de sus características y a través de cualquier medio difusión o de comunicación, especialmente en las redes sociales, en la radio, en la televisión o en los medios escritos. Esto ha hecho que hoy estos procesos se propaguen con mucha rapidez y que afecten a muchas personas a la vez. Su manifestación en la práctica se realiza en forma de discriminación, agresión, estigmatización o marginación de ciertos colectivos a los que se deshumaniza y se les ataca.
Fig. 2: Intolerancia y discriminación generadas por el Odio.
Las personas que utilizan el Odio para activar el Miedo en ciertos colectivos suelen obtener un beneficio personal por el que consiguen posiciones de poder y una economía que les permite vivir muy por encima del nivel del resto de las personas. Es muy frecuente que el Odio aparezca en la política de forma que se pueda impedir a otras personas ejercer alternativamente el poder o expresar sus ideas de forma que predominen las del grupo que promueve el Odio. A los grupos hacia los que va dirigido el Odio se les activa también el Miedo a través de este proceso y esto pone en marcha el círculo de las emociones negativas, facilitando que estos grupos también acaben generando Odio a su vez.
Con frecuencia, estos procesos de Odio, si caen en manos de personas que tienen un poder sobre grandes poblaciones y disponen de una gran economía, pueden utilizar armamento destructivo y generar guerras devastadoras para conseguir sus objetivos. En entornos personales, suelen destruir la buena relación y la convivencia entre las personas de los entornos familiares, laborales o sociales. Una persona que sufre de Odio puede contagiarlo rápidamente a todo su entorno y generar mucha destrucción.
El Odio altera de forma muy importante la salud física, mental y emocional de las personas que lo padecen generando procesos físicos destructivos o degenerativos con el paso del tiempo. Las enfermedades mentales son muy frecuentes en las personas que tienen odio y en las personas hacia las que va dirigido. También activa la formación de personajes que alejan a las personas de su auténtica forma de ser y de su Identidad, facilitando que entren en el ciclo de las emociones negativas y en el predominio del sistema Mental negativo.
Fig. 3: Soldados romanos y soldados actuales.
Salir del Odio es una de las labores más trabajosas para cualquier persona, incluso cuando recibe una ayuda profesional adecuada, ya que el Odio genera unos profundos cambios en su Inconsciente y en el Inconsciente colectivo de los grupos humanos que hacen que sea más trabajoso volver a su Identidad, pero no imposible. Si, además, esta persona ha formado parte de grupos con ideas o creencias muy radicales, es muy probable que esos colectivos se vuelvan en su contra de manera muy agresiva.
En resumen, el Odio es la peor situación emocional en la que puede vivir una persona y altera de forma muy significativa su salud, su vida y la de todas las personas que la rodean, generando importantes conflictos que pueden llevar a choques violentos y a agresiones entre personas o grupos que actúan sobre otras que son consideradas diferentes o enemigas.
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