La Complementación entre la Madre y el Hijo
GENEALOGIA HUMANA > LAS LEYES GENEALÓGICAS > AFINIDAD y COMPLEMENTACIÓN POR SEXO
- GENEALOGÍA –
- LAS LEYES GENEALÓGICAS: LA AFINIDAD Y LA COMPLEMENTACIÓN POR SEXO -
LA COMPLEMENTACIÓN ENTRE LA MADRE Y EL HIJO
La existencia de los elementos complementarios en nuestro Universo
es una condición necesaria de la Dualidad para poder acceder al conocimiento de
lo que está incluido dentro de él. Todo lo que existe en el Universo tiene un
complementario y en el caso del ser humano, la dualidad se expresa claramente en
el dimorfismo sexual de la especie, es decir, la presencia del hombre y de la
mujer como elementos complementarios y necesarios para la supervivencia, la
reproducción, el aprendizaje y el desarrollo completo de la especie.
Habitualmente las familias están compuestas por muchos miembros
de diferentes sexos que ocupan las distintas posiciones genealógicas y que se
relacionan entre ellos condicionados por muchos factores y variables que
suelen estar definidas por las Leyes Genealógicas, como en el caso de la Ley de Complementación por Sexo, junto con otras leyes, también muy importantes, con
las que se puede estudiar a las familias y a los miembros que las componen. La
aplicación de las diferentes leyes nos puede ayudar a conocer la personalidad y
las posibles influencias familiares de cada uno de los componentes de la
familia.
Fig.1= Complementación entre la madre y el hijo.
Para poder entender bien la complementación que ocurre entre la
madre y su hijo es necesario saber el lugar que ocupa este hijo en la familia,
el que ocupa su madre en la suya y la forma como se ha desarrollado la relación
entre esta madre y su propio padre, la que tiene o tuvo con sus abuelos materno
y paterno y la que tenga con sus hermanos, si los tiene. Es muy probable que
esas relaciones previas con otros miembros masculinos de la familia influyan de
manera muy importante en la forma con la que esa madre se va a complementar con
su hijo.
Si el hijo ocupa el primer lugar, la influencia de su padre sobre
este hijo será muy importante y también la de su abuelo paterno por la Ley de
Herencia en Tercera Generación, por lo que es muy probable que la madre proyecte sobre ese hijo el reflejo de la relación que tiene con su pareja. Si se separan,
se divorcian o el padre muere, con frecuencia la madre intentará conseguir que
este hijo ocupe el lugar que ocupaba anteriormente su padre y le dará un lugar
dominante y de poder en la familia, especialmente sobre los otros hijos, si los
hay. En estos casos el hijo tendrá que hacer un esfuerzo para evitar que su
madre le domine y le condicione las relaciones con otras mujeres.
Si el hijo ocupa el segundo lugar, que es en lugar que
corresponde a la influencia de la familia materna, la función que se le suele
asignar es la de ser el defensor de la madre. Si el hijo acepta esta función,
la conexión entre madre e hijo será muy intensa, aunque esa función le puede
llevar a tener problemas con su propio padre. Si la rechaza, el conflicto lo
tendrá con su madre y será más difícil conseguir una buena complementación. Si
la madre es muy dominante, de nuevo este hijo tendrá dificultades para
establecer una buena relación con otras mujeres. Este hijo, un recibirá la
influencia directa del abuelo materno y, si ha tenido una buena relación con su
madre, ésta la proyectará sobre su hijo.
Fig.2= Esquema de la relación de la madre con sus hijos.
Si el hijo ocupa el tercer lugar, dependerá si ha habido antes
de este hijo un hermano en el primer lugar. Si el tercero es el primer hijo
varón, el modelo de relación de la madre con este hijo será parecido al que se
ha expuesto con el que ocupa el primer lugar. Si hay previamente un hijo varón
en el segundo lugar, es muy probable que los hermanos entren en conflicto y
luchen por obtener la influencia y los favores de la madre, y dependerá de cómo
gestione ella la situación para que el conflicto tenga o no consecuencias
importantes en la personalidad de los hermanos.
En el caso de que el hijo sea el pequeño de los hermanos,
independientemente del lugar que ocupe en el orden de llegada a la familia, se establecerá
entre la madre y este hijo una complementación muy especial, ya que la madre
suele mantener un vínculo más personal con el último hijo a lo largo de la vida.
Esta complementación especial se reforzará aún más si este hijo pequeño ocupa
alguno de los lugares pares en el orden de llegada.
Hay que tener siempre en cuenta que la complementación entre la
madre y el hijo va a ser probablemente más importante si éste ocupa los lugares
2, 4, 6… y menor si ocupa los lugares 1, 3, 5…, que corresponden habitualmente
a la influencia mayor de la familia paterna y del padre. La madre debe tener en
cuenta que esta complementación tiene que reducir su intensidad cuando el hijo
llegue a la edad adulta y elija parejas para formar su propia familia evitando entrar
en conflicto con su nuera y dándole el adecuado lugar que le corresponda en la
familia.
Fig.3= La relación entre la madre, su hijo y la nuera.
.