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La Tendencia Impar - UNA VIDA INTEGRAL

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La Tendencia Impar

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- LAS LEYES GENEALÓGICAS: LA TENDENCIA PAR O IMPAR -

LA TENDENCIA IMPAR


De las dos tendencias par e impar, la impar es la inevitable ya que cuando llega un hijo a la familia siempre es el primero y, por lo tanto, es impar y a partir de ahí los siguientes hijos irían ocupando los lugares pares o impares de manera alternativa. Dependiendo de la cantidad de hijos que tenga una pareja, la tendencia impar puede ser dominante o no, ya que el primer hijo suele tener la predisposición a coger la información del lado del padre, y el último hijo, aunque sea impar, recibirá una parte de la influencia del lado de la madre.

Así que la tendencia par o impar se combina fácilmente con otras leyes genealógicas para añadir fuerza o reducirla a las posibles influencias del lado del padre o de la madre. Es por eso que la tendencia par o impar es muy importante, pero a la vez muy modificable por otras situaciones o condiciones, como es el sexo, la presencia de hermanos anteriores en los mismos lugares pares o impares y la necesidad de los padres y de los abuelos de aplicar su influencia sobre los hijos o nietos.

Fig.1= El primer hijo.
 

La Ley de la Tendencia Impar nos dice que los hijos colocados en las posiciones 1, 3, 5, 7… y sucesivas tienen una mayor probabilidad de recibir la influencia del lado del padre y éste, a su vez, se sentirá más atraído por los hijos colocados en esos lugares impares e intentará llevar su atención de manera preferente hacia ellos, dándoles más importancia a los chicos por la Ley de Afinidad por Sexo, pero las chicas situadas en los lugares impares también acapararán su atención por la Ley de Complementación por Sexo.

Si sólo hay un hijo y es varón, tendrá una especial atención por parte del padre pues le considerará su heredero y, por la Ley de Herencia en Tercera Generación, el abuelo paterno considerará a este nieto como su preferido, salvo que hayan llegado antes nietos varones de otros hijos y ya haya tomado su opción por ellos. Por la Ley de Complementación por Sexo, la madre tendrá más tendencia a relacionarse especialmente con este hijo, pero deberá tener cuidado de no acapararlo demasiado para no generar conflictos de rivalidad con el padre.

Si sólo hay una hija, el padre tendrá dificultad para asignarle su lugar e inicialmente es muy probable que no le adjudique el título de su heredera, aunque más adelante, especialmente a partir de la década de los veinte años de la hija puede ser que establezcan una mejor relación y que la hija intente seguir los pasos del padre. En cualquier caso, esta hija intentará fiscalizar todos los actos y comportamientos del padre con el objetivo de que sea el mejor padre de todos y que se vincule a ella. Por la Ley de la Complementación por Sexo, el padre acabará conectando finalmente con su hija. La madre intentará inicialmente tener una buena relación con su hija por la Ley de Afinidad por Sexo, pero esta hija tendrá dificultades para llevarse bien con la madre porque guardará una lealtad de por vida hacia el padre, incluso aunque se lleven mal.

Fig.2= Relación del padre con el primer hijo y la primera hija.
 

El hijo varón colocado en el tercer lugar recibirá también la atención del padre, pero le asignará el lugar del heredero de repuesto si en el primer lugar ya tiene un hijo varón. Pero si la primogénita es una chica, es muy probable que le asigne al tercero el lugar de su heredero directo. La relación de la madre con el tercer hijo varón dependerá si en el primer o en el segundo lugar ha habido otros hijos varones, pero este hijo será más especial si no vienen más hijos detrás.

La influencia que recibirá la hija en la tercera posición dependerá de si el primer hijo ha sido un chico y el padre le ha asignado el papel de su heredero, de forma que con esta hija puede tener buena relación por la Ley de Complementación por Sexo e intentará proyectar sobre ella la relación que ha tenido el padre con su propia madre. La relación de la madre con esa hija también dependerá si es la primera hija y es además la pequeña o si ya ha tenido una hija en el segundo lugar, a la que muy probablemente dará preferencia en su atención.

El estudio de las posibles influencias por la Ley de la Tendencia Impar en los hijos e hijas colocados en los lugares 5, 7 y en adelante, será cada vez más complejo dependiendo de la estructura de la familia, de los hermanos que hayan llegado previamente y de las preferencias que hayan tomado los padres y los abuelos por cada uno de ellos. Aunque en estos casos resulta más difícil de saber qué influencia van a recibir, la atención del padre será más fácil que se dirija hacia ellos y les asigne un lugar de importancia según sus necesidades.

Fig.3= La Ley de la Tendencia Impar.
 
Con el conocimiento de la Ley de la Tendencia Impar llegamos a la conclusión de que los lugares de llegada de los hijos que son impares tienen una mayor preferencia por la influencia del padre y de su familia paterna, aunque, según se combine esta tendencia con otras leyes genealógicas, los resultados pueden variar. Es necesario tener importantes conocimientos de Genealogía y una larga experiencia en el trato de personas para poder llegar a conclusiones validas que puedan ayudarlas a entenderse mejor a sí mismas, a estudiar lo que hay en su sistema Inconsciente, a mejorar sus relaciones o a superar sus conflictos.








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