Vaya al Contenido

Adicción a Alucinógenos - UNA VIDA INTEGRAL

Saltar menú
Saltar menú

Adicción a Alucinógenos

LAS ADICCIONES > ADICCIÓN A SUSTANCIAS
- LAS ADICCIONES –
- LAS ADICCIONES: ADICCIÓN A SUSTANCIAS -

LA ADICCIÓN A ALUCINÓGENOS


Los alucinógenos, también denominadas psicodélicas, constituyen un grupo de sustancias psicoactivas que inducen alteraciones profundas en la percepción sensorial, el pensamiento, la conciencia y el estado emocional de una persona. A lo largo de la historia humana, estas sustancias han ocupado un lugar central en los rituales espirituales, las ceremonias religiosas y las prácticas medicinales de diversas culturas alrededor del mundo. Las personas que las utilizan suelen buscar experiencias diferentes a las reales, lo que muchas veces les ayuda a generar obras de arte, literatura, poesía, música, pintura y otras creaciones, aunque también les pueden provocar experiencias psicológicas negativas, precipitar crisis psicóticas en personas vulnerables y generar comportamientos alejados de la realidad.

En este grupo están incluidas sustancias como el LSD, la mescalina, el peyote, la ayahuasca, el DMT, el PCP, la ketamina y la psilocibina. Aunque no tienen el mismo mecanismo de acción, las sustancias alucinógenas se caracterizan porque modifican de forma intensa la percepción, el pensamiento y el estado de conciencia de una persona, provocando distorsiones sensoriales y alucinaciones. Aunque algunas de ellas tienen un uso muy antiguo, especialmente en ceremonias tribales, en los años 60 del siglo XX se inició un consumo inicialmente experimental en los laboratorios de investigación psicológica de las universidades, pero después fue progresivamente utilizándose por parte de jóvenes que buscaban tener experiencias diferentes e intensas en su vida y después su uso se amplió a los creadores artísticos.


Fig.1= Grupo de jóvenes consumiendo alucinógenos.
 

Las sustancias alucinógenas se pueden clasificar según estructura química en triptaminas, ergolinas, feniletilaminas y disociativas. Las Triptaminas constituyen el grupo más numeroso de los psicodélicos; su estructura molecular está basada en el núcleo de la triptamina, un compuesto derivado del aminoácido triptófano y en este grupo se encuentran la Psilocibina, la Psilocina y la DMT o Dimetiltriptamina. Las Ergolinas derivan del ácido lisérgico, un alcaloide del cornezuelo de centeno y las más importantes son el LSD-25 o dietilamida del ácido lisérgico y el LSA o amida del ácido lisérgico. Las Feniletilaminas incluyen la Mescalina y sus derivados sintéticos como la 2C-B, 2C-E. Entre las Disociativas está la Ketamina, la Fenciclidina o PCP y la Salvinorina A.

La vía de acción predominante de los psicodélicos clásicos es la activación del receptor de serotonina 5-HT2A, especialmente en la corteza prefrontal medial, lo que interrumpe los mecanismos de filtrado de la información que viene de los órganos de los sentidos, permitiendo que señales que normalmente no llegan a la conciencia lo hagan. También reducen la actividad de la red neuronal por defecto, que es un conjunto de regiones cerebrales que se activan durante el reposo y se desactivan cuando se utiliza la atención hacia lo que ocurre en el exterior. Los efectos que provocan los alucinógenos pueden provocar cambios en las conexiones cerebrales que explicarían la durabilidad de los cambios de conducta y los “flashbacks” o alucinaciones recurrentes, que en algunos casos persisten meses o incluso años.

El LSD fue sintetizado por primera vez en 1938 por el químico suizo Albert Hofmann quién experimentó accidentalmente sus efectos al absorber una pequeña cantidad a través de la piel. El LSD actúa como agonista de los receptores de serotonina, especialmente el 5-HT2A en la corteza prefrontal que es el responsable de sus efectos psicodélicos. También actúa sobre los receptores dopaminérgicos D2, sobre los receptores adrenérgicos alfa y otros. Provoca midriasis o dilatación pupilar, taquicardia, elevación leve de la presión arterial, aumento de la temperatura, sudoración, náuseas, alucinaciones visuales intensas, alteración profunda de la percepción temporal, emociones intensas, experiencias místicas, pensamiento amplificado y posibles experiencias de terror psicológico o "malos viajes". Aunque el LSD no produce una clara dependencia física ni síndrome de abstinencia, el organismo desarrolla muy rápidamente la tolerancia y una fuerte dependencia psicológica lo que fomenta su uso como mecanismo de escape emocional y de la realidad. Puede provocar “flashbacks” o alucinaciones recurrentes posteriores sin consumo y generar brotes psicóticos y esquizofrenia.

Fig.2= Distorsión de la realidad, alucinaciones y efectos místicos.
 

El peyote es un cactus sin espinas que hay en el desierto de México y en el suroeste de Estados Unidos. Su uso ritual entre los pueblos indígenas se remonta al menos a unos 5.700 años ya que muchas tribus mejicanas lo emplean como parte de sus ceremonias de sanación y comunicación espiritual. La Mescalina es el principio activo del peyote y fue sintetizada en 1919. El peyote contiene más de 60 alcaloides diferentes, siendo la Mescalina su componente psicoactivo principal, además de la tiramina, la hordenina y la lophophorina. La Mescalina actúa como agonista de los receptores 5-HT2A y 5-HT2C, por lo que tiene efectos similares al LSD. Sus síntomas son náuseas, vómitos, sudoración, ansiedad inicial, alucinaciones visuales, aumento de la sensibilidad, introspección profunda, fatiga y tendencia a la contemplación. Al igual que el LSD, el Peyote y la Mescalina no generan una dependencia física ni síndrome de abstinencia, pero sí una clara tolerancia y una gran dependencia psicológica.

La ayahuasca es un preparado psicoactivo tradicional de la Amazonía formado por dos plantas: la Banisteriopsis caapi y la Psychotria viridis o la Diplopterys cabrerana. Contiene DMT o dimetiltriptamina e inhibidores de la monoaminooxidasa o MAO. La DMT es inactivada por la MAO en el intestino antes de llegar al cerebro, pero B. caapi lo impide, de forma que la DMT consigue llegar al cerebro. El efecto de la ayahuasca se consigue por la acción sobre receptores 5-HT2A, por la inhibición de la recaptación de serotonina y por la activación de receptores de las aminas. Provoca un estado alterado de conciencia complejo y de una duración de entre 4 y 6 horas. Provoca náuseas, vómitos, diarrea, dilatación de pupilas, sudor, temblores, , dolor de cabeza, alucinaciones visuales y auditivas, experiencias místicas, introspección, euforia, ansiedad, miedo y a veces crisis de pánico. La tolerancia se desarrolla rápidamente y hay una importante dependencia psicológica.

El consumo de alucinógenos puede provocar una terrible vivencia o "mal viaje" con terror intenso, paranoia, sensación de muerte inminente, pérdida completa del sentido de la realidad y dificultad para distinguir entre lo real de lo alucinado lo que puede resultar muy traumático y desencadenar crisis de ansiedad a largo plazo. Durante el pico de una experiencia psicodélica, pueden darse conductas impulsivas y peligrosas, como accidentes, caídas y comportamientos de riesgo. También pueden reaparecer las perturbaciones visuales, como halos, destellos o imágenes persistentes durante semanas, meses o incluso años después de la última toma. El consumo de alucinógenos puede provocar episodios psicóticos por lo que no se recomienda su uso en personas con historial propio o antecedentes familiares de esquizofrenia, trastornos psicóticos, depresión, trastorno bipolar, tratamiento con litio. Tampoco se recomienda tomarlo durante el embarazo, en personas con enfermedades cardiovasculares y en menores de 18 años.

Fig.3= El “mal viaje” provoca reacciones de terror y de ansiedad.
 

Aunque el consumo de sustancias psicodélicas está prohibido en la mayor parte de los países del mundo, en algunos se permite su uso en experiencias religiosas controladas y en el ámbito médico y psicológico para el tratamiento experimental de ciertas patologías mentales. En este último caso es necesario evaluar el estado mental, emocional y psicológico del individuo antes y durante la experiencia, ya que la presencia de traumas no resueltos, ansiedad elevada o expectativas inadecuadas aumenta el riesgo de experiencias difíciles de manejar. También hay cuidar el entorno físico, social y relacional en que tiene lugar la experiencia. Un entorno seguro, cómodo y con apoyo de un guía o terapeuta experto maximiza los resultados positivos y minimiza los riesgos. En la psicoterapia asistida por psicodélicos, el terapeuta desempeña un papel fundamental como "guía de experiencia", proporcionando contención emocional, orientación simbólica y apoyo durante las fases difíciles de la sesión, aunque su uso no está exento de riesgos.

El tratamiento de las personas que han consumido previamente o consumen en la actualidad sustancias alucinógenas no es fácil, especialmente en las personas que han tenido malas experiencias y trastornos que duran en el tiempo a pesar de no volver a consumir. Habitualmente se necesita tener apoyo médico y psicológico durante largos periodos y un apoyo social y familiar para poder dejar atrás esas malas experiencias. Los brotes psicóticos con mucha frecuencia requieren el tratamiento de fármacos que los reduzcan y controlen y después serán eliminados cuando se compruebe que la persona ya no tiene ese trastorno y puede funcionar con normalidad en su vida.

En conclusión, se puede decir que las sustancias alucinógenas, que se han utilizado a lo largo de la historia de la Humanidad en ciertos entornos concretos bien controlados, pueden provocar situaciones de riesgo importante o grave a las personas que las consumen por placer o para tener experiencias intensas y de activación de la creatividad. El riesgo de tener problemas es muy alto si el consumo lo hacen personas que tienen antecedentes familiares o un historial personal de desequilibrios mentales, por lo que estas personas tendrían que evitarlas, y las personas que las consumen por placer deberían hacerlo en un entorno adecuado y con una supervisión por parte de profesionales o de otras personas que tengan experiencia suficiente en el manejo de estas sustancias.








.
Regreso al contenido