Las Parejas - Memory
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LAS PAREJAS - MEMORY
Las
Parejas es el nombre con el que se conoce en muchos países de habla
hispana al clásico juego de memoria visual en el que los jugadores buscan
cartas o fichas idénticas que están colocadas boca abajo. Según la región
recibe otros nombres: Memoria, Memorama (Méjico), Memory, Concentración,
Busca las parejas, Pares o Encuentra la pareja. Es un
juego de memoria visual y emparejamiento que se juega con cartas
o fichas; el número de jugadores es de 1 a 6, aunque lo ideal es de 2 a 4, y
también puede jugarse en solitario. Se puede jugar desde los 3 años, con pocas
parejas, hasta la edad adulta, con muchas parejas. Una partida suele durar de 5 a 20
minutos dependiendo del número de parejas que se utilicen. No requiere gran
preparación o conocimientos y las reglas son muy sencillas, pero es necesario
tener una buena memoria visual y espacial, prestar atención, tener concentración
y un poco de paciencia.
Los
juegos de emparejar elementos idénticos ocultos son muy antiguos y es difícil
saber su origen con precisión, pero se sabe que se ha jugado desde hace siglos
en Asia, especialmente en Japón, pero también en otras muchas culturas. La
forma moderna del juego, con fichas ilustradas pensadas para niños, se
popularizó a partir de 1959 con el lanzamiento de “Memory” por una
editorial alemana. Desde entonces el juego se ha convertido en uno de los más
vendidos y reeditados del mundo, y cada año aparecen versiones con diferentes temáticas,
como animales, personajes de cine y televisión, arte, geografía, plantas y
animales, entre otras. Hoy el juego existe en tres formatos principales: el físico,
con cartas o fichas, el digital, en aplicaciones y juegos web y el didáctico,
como material educativo para el aula, para el aprendizaje de todo tipo de
contenidos. Su sencillez lo hace fácil de adaptar a casi cualquier tema.
Fig.1= El juego de Las Parejas o Memory.
El juego consta únicamente de
una colección de cartas o fichas por parejas y cada imagen aparece únicamente dos
veces en total. Un juego estándar suele incluir entre 24 y 72 piezas, es decir,
de 12 a 36 parejas y el reverso tiene que ser en todas exactamente igual, de
modo que nada pueda indicar la imagen que tiene oculta y éste es el requisito más
importante del juego. La superficie sobre la que desarrolla el juego es una
mesa o un suelo plano donde distribuir las cartas o fichas boca abajo en la forma que
se desee, como un cuadrado, un rectángulo o un círculo. Algunas ediciones
añaden piezas especiales, como los comodines o joker, en las versiones que
combinan parejas y tríos. El objetivo del juego es que cada jugador consiga el
mayor número posible de parejas de cartas idénticas, y gana el jugador que, al
retirarse la última pareja de la mesa, tenga más parejas en su poder.
Antes de iniciar el juego se
debe concretar el número de parejas con el que se va a jugar y esto se hace según
la edad de los jugadores que participan, de forma que se suelen utilizar 6
parejas para niños de 3 años, 8 parejas para los de 4 años y 10 o más parejas a
partir de 5 años. Los adultos pueden jugar con 18 a 36 parejas o más para
jugadores expertos. Antes de empezar es necesario mezclar bien todas cartas o
fichas y después se extienden y colocan todas boca abajo en la forma que los
jugadores consideren adecuada. Para decidir quién empieza se puede utilizar un
dado o hacer un sorteo. El jugador que inicia la partida levanta una carta y la
deja descubierta y visible para a continuación levantar otra y ver si es su
pareja; en el caso de que lo sea, el jugador se lleva las cartas y vuelve a
levantar otras dos hasta que no consiga hacer pareja, lo que hace que pase el
turno al jugador siguiente. Si no hace pareja en su turno, el jugador vuelve a
colocar las cartas levantadas boca abajo para que el siguiente pruebe suerte.
Cuando se acaban las cartas los jugadores cuentean sus parejas y gana el que
tenga más.
Se puede jugar de forma individual,
en equipos o en forma de solitario, si un solo jugador intenta encontrar todas
las parejas en el menor número de turnos o de tiempo. La modalidad de tríos
consiste en formar una pareja y un comodín, lo que aumenta la dificultad. Hay
una versión educativa en la que las parejas están formadas por una imagen y
palabra que la define, que puede ser en otro idioma. Otras versiones añaden
dificultad al utilizar parejas conceptuales relacionadas, como un animal y su cría,
un país y su capital, una pregunta y su respuesta correcta, una operación matemática
y su resultado. También se puede jugar con piezas partidas en la que cada
pareja es una imagen cortada en dos mitades que deben encajar. También se puede
jugar con un control de tiempo o de rondas limitadas. Otra modalidad se hace repartiendo
un número concreto de cartas a cada jugador y por turnos van descartándose de
las parejas y robando del mazo o de otro jugador en cada ronda.
Fig.2= Personas jugando a Las Parejas.
La estrategia consiste en memorizar
las posiciones de las imágenes según se van levantando, haciendo una asociación
de cada carta con su ubicación en una fila y columna. Hay que prestar atención a los
fallos de los demás y recordar la situación de la imagen levantada; cada carta
que otro jugador muestra es una información importante para cuando llegue el turno propio. Se recomienda levantar
las cartas de las zonas poco exploradas. Es bueno intentar hacer una cuadrícula
mental y dividir el tablero en cuadrantes para recordar qué hay en cada uno o enlazar
las imágenes cercanas con alguna pequeña historia común. También ayuda clasificar
las imágenes por categorías, como animales, objetos, colores. Un error común
consiste en dar la vuelta a las cartas siempre en las mismas zonas y no prestar
atención durante el turno de los otros jugadores.
Este juego desarrolla importantes habilidades
como la memoria de trabajo, la visual y la espacial al tener que retener la
identidad y la posición de varias cartas a la vez. Aumenta la capacidad de
mantener la atención sostenida en lo que ocurre alrededor, la percepción visual
y la discriminación, al tener que distinguir detalles entre imágenes parecidas.
Favorece la autorregulación de impulsos en un grupo, al tener que esperar el
turno antes de actuar, aceptar los fallos y respetar las normas y a los
jugadores. Ayuda también a tener habilidades sociales, y a aprender a ganar y
perder con deportividad. Activa también las habilidades del lenguaje al nombrar
los objetos de las imágenes y describir sus posiciones. Es muy útil para los
educadores y para los padres con hijos pequeños. Tiene su uso también en el
aprendizaje de idiomas y con personas mayores pata hacer una estimulación
cognitiva.
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