Adicción a Sustancias Inhaladas
LAS ADICCIONES > ADICCIÓN A SUSTANCIAS
- LAS ADICCIONES –
- LAS ADICCIONES: ADICCIÓN A SUSTANCIAS -
LA ADICCIÓN A SUSTANCIAS INHALADAS
La adicción a sustancias inhaladas es un trastorno por consumo de sustancias que suele comenzar en la infancia o adolescencia y puede causar daño cerebral, orgánico y muerte súbita incluso tras pocos consumos. Las sustancias inhaladas incluyen productos domésticos e industriales cuyo vapor se inhala para producir efectos psicoactivos. Habitualmente, su consumo frecuente da malestar, deterioro significativo de la persona, gran tolerancia, deseo intenso de repetir el consumo, abandono de sus actividades normales y deseo de seguir consumiéndolas a pesar de daños o efectos nocivos que provocan.
Entre estas sustancias inhaladas están los Disolventes Volátiles, como los pegamentos, las pinturas en spray, los quitapinturas, la gasolina, los diluyentes o los líquidos limpiadores. Los Gases, como el butano, el propano, el gas de los mecheros o el óxido nitroso. Los Aerosoles, como los desodorantes, las pinturas, las lacas o los limpiadores en spray. Los Nitritos, como el nitrito de amilo, el butilo o el isobutilo, usados sobre todo con fines de estimulación sexual.
Fig.1= Algunas sustancias inhalables.
El consumo de sustancias inhalables es relativamente poco frecuente en la población general adulta, pero sin embargo es mucho más importante entre los niños, adolescentes y jóvenes. Se estima que millones de personas de todo el mundo han usado inhalantes al menos una vez en la vida. La prevalencia es mayor en adolescentes de 12 a 17 años y más habitual en los estudiantes de cursos intermedios. Las formas típicas de consumo son oler directamente del envase, impregnar un paño y colocarlo en la nariz o la boca, o inhalarlas desde una bolsa.
Entre los factores de riesgo está la pobreza, vivir en la calle, conflictividad familiar, negligencia educativa, trastornos de la conducta, hiperactividad, edad de alrededor de los 15 años, ansiedad, depresión, otros consumos de drogas como alcohol, cannabis o estimulantes, rendimiento escolar bajo, abandono escolar, problemas legales, mujeres adolescentes y algunos grupos étnicos. La exposición a sustancias inhalantes en la adolescencia puede provocar una importante alteración en el desarrollo de la corteza cerebral prefrontal y en los circuitos implicados en control de impulsos y la toma de decisiones que afectarán a su conducta y capacidades en adelante.
Muchas sustancias inhalantes actúan como depresores del sistema nervioso central, con efectos similares al alcohol o a los anestésicos generales, alterando los canales iónicos de las neuronas y afectando a la neurotransmisión en los circuitos de recompensa. Los disolventes lipofílicos, como el tolueno, se acumulan en tejido graso y en la mielina, lo que contribuye a la neurotoxicidad y a cambios estructurales cerebrales como atrofia difusa, dilatación ventricular o alteraciones de sustancia blanca cerebral.
Fig.2= Niños y adolescentes.
Los efectos que consiguen las personas que las inhalan son a veces de solo unos minutos de duración e incluyen euforia, desinhibición, sensación de embriaguez, mareo, visión borrosa, habla pastosa, ataxia, náuseas, vómitos, confusión, agitación, alucinaciones, comportamiento desorganizado, somnolencia marcada, estupor o pérdida de conciencia. Puede haber complicaciones mortales o potencialmente mortales como la muerte súbita por arritmias ventriculares, la parada respiratoria, depresión respiratoria profunda, asfixia por ponerse en la cabeza bolsas con las sustancias en su interior, traumatismos graves, quemaduras químicas o térmicas, aspiración de vómito, neumonía química y broncoespasmo grave.
El consumo crónico de estas sustancias se asocia a daño en muchos sistemas corporales. En el sistema nervioso provocan neuropatía periférica, ataxia, temblor, espasticidad, deterioro cognitivo persistente con pérdida de atención y de memoria, demencia, encefalopatía, atrofia cerebral y cerebelosa. Trastornos psicológicos o psicóticos, depresión, ansiedad, intentos de suicidio y cambios en la personalidad. En el sistema circulatorio puede haber arritmias, miocarditis, insuficiencia cardiaca. En el sistema respiratorio EPOC, enfisema, neumonía química, edema pulmonar. Y otros como la hepatitis tóxica, insuficiencia hepática, toxicidad renal, insuficiencia renal, anemia, trombocitopenia, alteraciones endocrinas y óseas, problemas reproductivos o pérdida auditiva.
Es muy importante detectar a los niños, adolescentes o jóvenes que consumen las sustancias inhalantes o que pueden estar en riesgo de consumirlas por su situación personal, familiar o social. La prevención es muy importante ya que el tratamiento puede llegar tarde cuando ya ha habido lesiones físicas o psicológicas que pueden ser importantes o irreversibles. El enfoque terapéutico requiere la presencia de diferentes profesionales de la salud y de terapeutas sociales entre los que pueden estar médicos psicólogos y asistentes sociales. La desintoxicación y deshabituación requiere una terapia personal o de grupo para evitar las recaídas.
Fig.3= Terapias de apoyo.
El tratamiento de soporte en las crisis importantes suele necesitar atención médica de urgencia con hidratación intravenosa, control de convulsiones, manejo de la agitación, ingreso en hospital en los casos de neumonía química, arritmias, alteración de la conciencia mantenida o en las intoxicaciones graves. La prevención eficaz debe combinar estrategias educativas, estudio de la situación familiar y estudio del ambiente social predisponente, y puede incluir la educación precoz en las escuelas sobre riesgos del consumo de inhalantes o los programas dirigidos a menores en situación de vivir en la calle o con alto riesgo familiar o social.
.