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Sobre el Sufrimiento, el Dolor y el Daño - UNA VIDA INTEGRAL

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Sobre el Sufrimiento, el Dolor y el Daño

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SOBRE EL SUFRIMIENTO, EL DOLOR Y EL DAÑO


Cuando una persona cae en la trampa de las emociones negativas y queda atrapada en su círculo vicioso dando vueltas y vueltas en ellas, pasa por diferentes etapas de deterioro de su salud física como consecuencia del desgaste que le ocasiona al organismo el consumo intenso de energía que suponen. Si la persona no le da la vuelta al proceso, sale de ellas y las elimina, se producen también consecuencias importantes en la salud mental al poner en marcha el proceso de Sufrimiento, de Dolor y de Daño.

El ciclo sin fin de las emociones negativas va a hacer que la persona que las sufre no vea una salida a su situación y que acabe conformando una actitud defensiva y agresiva que va a ir cambiando progresivamente su carácter hacia el deterioro de su auténtica forma de ser. Esta nueva personalidad negativa se va a ir retroalimentando con las experiencias adversas del pasado y va a impedir de manera cada vez más profunda el proceso de recuperación y de vuelta a su Identidad.

Fig. 1: El ciclo de las emociones negativas genera el Sufrimiento, el Dolor y el Daño.


El primer paso en el deterioro de la persona atrapada en las emociones negativas es la entrada en el Sufrimiento, un proceso que surge del Sistema Consciente al percibir la mala situación en la que está la persona y la gran dificultad para salir de ella. Para ello se utiliza el pensamiento recurrente que surge del Mental Negativo que se apoya en la memoria para sacar la información negativa del pasado que genera el sufrimiento. Esta situación impide a la persona utilizar su sistema Mental Positivo para situarse en el presente y ver su realidad.

Una persona que sufre tiene muchas dificultades para poder disfrutar de la vida, ya que no vive en el presente más que en ciertas situaciones en las que vuelve a tomar conciencia de su situación, de sus necesidades y abandona, aunque sea temporalmente, sus pensamientos negativos recurrentes y su vivencia en el pasado. Al no poder ver las cosas positivas que tiene o que le rodean, el proceso de Sufrimiento se va agravando de forma progresiva.

Cuando el Sufrimiento se convierte en una situación habitual, el consumo de energía es cada vez mayor y puede ya dar síntomas físicos, además de los emocionales y mentales, e iniciar de forma más evidente el proceso de una enfermedad. Si la persona no cambia su actitud de Sufrimiento, pasa al siguiente estado de deterioro y se inicia el proceso de Dolor, que empeora de forma significativa la situación previa de Sufrimiento.

Fig. 2: Personas con Sufrimiento.


El Dolor de origen emocional que percibe la persona puede ser también físico, aunque lo habitual es que siga siendo un proceso consciente que afecte casi en exclusiva a su estado mental al entrar en un proceso más profundo de pensamientos negativos repetitivos y recurrentes que cada vez son más intensos, de forma que la persona se va convenciendo cada vez más de su mala situación y de su incapacidad de salir de ella.

El Dolor va haciendo que, de forma progresiva, la persona sienta que la causa de su situación no es su incapacidad de salir de las emociones negativas y del Sufrimiento, sino que el origen de sus problemas es externo y acaba buscando a los culpables en las personas que le rodean o busca responsabilizar de su situación a entes abstractos o a realidades inabordables por ella.

Cuando se llega a este extremo de Dolor, se inicia el proceso del Daño, una situación en la que la persona ya ha culpado a otros de su problema y empieza a tener un comportamiento de aislamiento o agresivo frente a las personas o los entes a los que ella ha culpado. El Daño es una situación de deterioro muy importante de la persona pues hace que su vuelta atrás y su recuperación sea cada vez más difícil. Una persona dañada puede intentar buscar aliados en situación de Dolor y Daño similar a la suya y poner en marcha reacciones violentas o agresivas de grupo frente a lo que consideran es el origen de sus problemas y de su mala situación.

Fig. 3: Grupo de personas unidas por el Daño.


Con mucha frecuencia, el Sufrimiento, el Dolor y el Daño son situaciones que pueden transmitirse o heredarse de generación en generación, por lo que llega un momento que los herederos o las personas que se han contagiado dejan de tener un pensamiento positivo y se comportan como auténticos fanáticos frente a las personas o los entes a las que dirigen su ira. Esa violencia y ceguera puede llegar a realizar asesinatos y destrucción sin tener sentimientos por ello y sus actos están justificados por su forma de pensar.








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