Adicción al Tabaco
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ADICCIÓN AL TABACO
La
adicción al tabaco es uno de los problemas más graves e importantes de salud
pública en todo el mundo que afecta a millones de personas que se ven
condicionados a consumir diariamente una cantidad de la droga para evitar caer
en el síndrome abstinencia. El tabaco es una planta que proviene de América y
fue traída a Europa a partir del siglo XVI desde donde se fue extendiendo progresivamente por
todo el mundo con una gran expansión de su consumo a partir de la segunda mitad del siglo XX y hasta la actualidad. El tabaco se consume inhalando el humo por la boca, aspirándolo por
la nariz en forma de rape, en infusión, en gotas en los ojos e incluso en
enemas, aunque la forma mas común de consumirlo esfumándolo en forma de cigarrillos,
de puros o en pipa.
El
tabaco genera una gran dependencia generada fundamentalmente por la presencia
en sus hojas de nicotina, una sustancia química alcaloide que actúa sobre el
sistema nervioso y que es la auténtica droga que genera los problemas de
adicción, ya que si se retira la nicotina del tabaco la persona deja de
consumirlo de inmediato. Esta sustancia estimula los
receptores nicotínicos de acetilcolina de las neuronas del cerebro, estimulando
la formación y liberación de neurotransmisores como la dopamina, serotonina,
noradrenalina, GABA y glutamato, lo que pone en marcha el sistema dopaminérgico
que activa un efecto de falsa recompensa y de refuerzo del consumo, similar al
que provocan otras drogas adictivas como la cocaína y los derivados del opio.
Fig.1= Tabaco, puros y cigarrillos.
Las causas principales de la tendencia al consumo de nicotina son
muchas y, de hecho, se considera que hay una importante predisposición genética
personal, pero la causa principal en el inicio del consumo suele ser la
influencia social en la adolescencia y en la primera etapa de la juventud y
también la presencia de otros fumadores en el ámbito familiar. Pero el consumo
habitual, una vez iniciada la adicción, lo promueven la facilidad de adquirir el
tabaco a un precio asequible, la presencia de situaciones de estrés y ansiedad
en la persona, los trastornos emocionales y mentales y la falsa sensación de
alivio de la tensión nerviosa que genera la nicotina en el sistema nervioso
central.
La exposición puntual a la nicotina no genera dependencia, pero
en cuanto que se introducen en el organismo unas cuantas dosis se inicia de
forma muy rápida el proceso de fabricación de receptores para la nicotina en
las neuronas que generan de inmediato el deseo de volver a consumirla y la tendencia
a tomar cada vez más cantidades y más frecuentemente. La nicotina es un
estimulante del sistema nervioso que anula temporalmente y de manera parcial las
sensaciones físicas como el cansancio o las molestias corporales de manera que
la persona que lo consume se siente con mayor disponibilidad para utilizar su
sistema mental sin interferencias del cuerpo físico.
La nicotina es una droga que pone en marcha muy rápidamente la
dependencia de su consumo y también la tolerancia, porque es muy frecuente que
la persona que lleva ya unos meses consumiéndola necesite llegar a la dosis más
habitual de 20 cigarrillos al día, un paquete, pero que tenga la tendencia a
fumar dos o tres paquetes diarios si sus circunstancias personales o laborales
lo requieren. El síndrome abstinencia es muy intenso y tiene dos etapas, la
dependencia física, que se puede vencer entre unos 3 días y hasta 3 semanas y
la dependencia psicológica que suele ser de por vida y que consiste fundamentalmente en
pensar falsamente que dejar de fumar es un objetivo fácil de conseguir, en
autoengañarse diciéndose que una pequeña dosis como una calada o un cigarrillo
no genera el deseo inmediato de consumir más o que la nicotina le puede dar a
la persona ciertas capacidades que no tendría si no fumase, algo que, de nuevo,
es falso. El tiempo necesario para controlarlo más fácilmente suele ser a partir de un
año.
Fig.2= Fumadores.
El consumo
de tabaco está relacionado con la generación de muchas enfermedades, muchas de
ellas graves, limitadoras de la actividad normal, invalidantes o que acaban con
la vida de la persona. Las enfermedades respiratorias son las más habituales
como la EPOC, la bronquitis crónica, al asma, el enfisema y el cáncer de
pulmón, de boca, de lengua, de garganta y de laringe. Enfermedades
cardiovasculares como el infarto de miocardio, la angina de pecho, la
insuficiencia cardíaca, la hipertensión, la trombosis cerebral, el ictus y la hemiplejia.
Favorece la aparición de cáncer en más de 17 tejidos corporales, entre ellos el
cáncer de vejiga y el del sistema digestivo. También general problemas mentales y
emocionales como la ansiedad, la depresión, el estrés o la irritabilidad.
Para
poder abandonar el consumo es necesario que la persona tome conciencia de su
dependencia y de sus consecuencias, que evite adjudicar al tabaco cualquier
beneficio físico o mental y que fije una fecha para iniciar la retirada sin
poner excusas para posponerlo y seguir consumiendo. Aunque hay muchas estrategias de apoyo a
la retirada del tabaco, el éxito depende de que la persona las mantenga durante
todo el síndrome de abstinencia físico y psicológico, y este último dura toda
la vida, por lo que el único planteamiento válido y eficaz es dejar de fumar para
siempre. Se han utilizado parches o chicles de nicotina para dejar el hábito de
fumar, pero eso no quita la dependencia de la nicotina. También se usan
fármacos, la acupuntura, la terapia psicológica individual, los grupos de terapia
de apoyo, hipnosis, el ejercicio físico o la meditación, pero el riesgo de recaída
siempre es muy alto a consecuencia de la dependencia psicológica.
Afortunadamente,
el consumo de tabaco ha ido en descenso en países más desarrollados debido a las
legislaciones restrictivas del consumo y a la prohibición de su consumo en
lugares concretos, pero el hecho de que los estados generan grandes beneficios
con los impuestos al tabaco y debido a la presión de las multinacionales el
consumo se ha estancado en 1 persona de cada 4, aunque en los países menos desarrollados
esta tasa es más alta. Desgraciadamente las empresas tabaqueras buscan aumentar sus beneficios y tienen mucha
influencia en el mundo del espectáculo e inducen al consumo mediante de
financiación de películas y de otros actos públicos o culturales en los que aparecen
de forma recurrente los personajes principales consumiendo tabaco continuamente
y les hacen primeros planos en una llamativa actitud de disfrutar del consumo del tabaco.
Fig.3= Enfermos por el consumo de tabaco.
Sin lugar a la duda, la adicción al tabaco es una grave enfermedad crónica, recidivante, multicausal y compleja que genera grandes problemas de salud a los que lo consumen y a las personas que los rodean, que provoca enormes gastos a los estados y la necesidad de utilizar muchos recursos sanitarios para atenderlos cuando enferman, en detrimento del tratamiento de otras personas y enfermedades. Erradicar su consumo requiere entender bien los mecanismos biológicos, genéticos, psicológicos y sociales de la persona adicta y los de tipo general, político y económico, para diseñar intervenciones eficaces que puedan reducir las enfermedades y las muertes asociadas y mejorar la calidad de vida de los afectados.
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