La Función de las Emociones - UNA VIDA INTEGRAL

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La Función de las Emociones

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¿QUÉ ES UNA EMOCIÓN?


Hay muchos seres vivos que pueden manifestar emociones, especialmente los mamíferos, y podríamos decir que también las aves pueden tener reacciones emocionales más o menos complejas y elaboradas.

Pero lo peculiar de la especie humana es que ha desarrollado un sistema emocional muy evolucionado y al que dedica gran parte de su energía vital diaria. Así que, si cada miembro de nuestra especie invierte gran parte de sus recursos en crear emociones es porque deben tener una función muy importante y así es.

Hay que tener en cuenta que nuestra especie, el homo Sapiens Sapiens o Cromañón, es el único que queda del grupo de homos que han existido previamente, como el homo Abilis, el homo Rudolfensis, homo Ergaster, homo Antecessor o el homo Neanderthalensis o Neanderthal, este último es el que ha desaparecido más recientemente, aunque ha convivido con nuestra especie durante muchos años. Y parece ser que nuestra gran capacidad de supervivencia ha dependido del desarrollo de nuestra gran habilidad emocional y la mayor agilidad mental.

Al ser una especie con una esperanza de vida relativamente larga, con una vida media en estado natural de unos 50 años y en la que las dos primeras décadas de ella corresponden a la infancia, la adolescencia y la primera juventud, la probabilidad de supervivencia en estas dos décadas se reduciría mucho si no hubiese personas que cuiden de esos miembros más frágiles e inexpertos.

Fig. 1: Pareja con la mujer embarazada.

El primer vínculo emocional ya lo establece la pareja con el futuro hijo desde que perciben la noticia del embarazo, y esto también ocurre en las tribus. Pero el vínculo más intenso lo va a generar la madre en el primer momento que ve a su hijo después del parto y este es un vínculo que los unirá intensamente durante toda la vida ya que que al principio la madre cuidará del hijo y éste acabará cuidando de la madre cuando ella lo necesite. Este es un vínculo emocional que permite la supervivencia del bebé, ya que la madre estará impulsada instintivamente a darle de comer, a limpiarlo y a cuidar de que sus necesidades estén cubiertas.

También el padre puede vincularse en ese primer momento o posteriormente, pero será la madre la que hará que, tanto el padre como el resto de la familia o de la tribu, se vinculen emocionalmente con ese bebé de manera que, en caso de que ella no esté presente, estos también lo cuiden como un miembro más de la familia o de la tribu.

Fig. 2: Vínculo de la madre con el bebé.
 

Una vez incorporado un miembro a la familia o a la tribu, éste intentará establecer relaciones afectivas con todos los componentes cercanos de su grupo. Posteriormente, irá buscando relaciones emocionales con las personas de su generación para establecer vínculos de amistad y compañerismo que le vayan favoreciendo su integración en los grupos de aprendizaje y en la sociedad. En la primera década de la vida de un ser humano estos vínculos suelen hacerse preferentemente entre miembros del mismo sexo, aunque pueden también interaccionar habitualmente con los otros.

En la segunda década de la vida, con la llegada de la adolescencia y la primera juventud y la importante fabricación de hormonas sexuales, empiezan a aparecer las relaciones emocionales de atracción entre personas con el objetivo instintivo inicial de ir preparándose para la reproducción de la especie, pero también con el de establecer vínculos de grupos de jóvenes que realizan actividades en común. Estos vínculos emocionales con mucha frecuencia pueden durar toda la vida de estas personas.

Fig. 3: Grupo de adolescentes.
 

Los vínculos emocionales de unión son muy importantes en la tercera, cuarta y siguientes décadas de la vida, pues se establecen relaciones generacionales entre las personas de edades similares, de una misma generación, y también con los de la generación anterior y los de la siguiente.

Así que, en la especie humana, las emociones son muy importantes para la supervivencia, el aprendizaje y el funcionamiento de cualquier colectivo humano. Es normal que en nuestra especie se inviertan muchos recursos para generar emociones y aprender a gestionarlas, ya que de ello depende la conservación y el mantenimiento de nuestra especie sobre la Tierra.

Los vínculos emocionales entre los seres humanos pueden ser favorables o desfavorables, agradables o desagradables, dando lugar a las emociones positivas o negativas. Las positivas nos ayudan a mejorar nuestra vida y las negativas nos la complican y nos debilitan.

Fig. 4: Grupo de adultos.







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