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NUTRICION y DIETAS > LAS SEMILLAS MARAVILLOSAS
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LA JUDÍA

La judía común, Phaseolus vulgaris, es una de las leguminosas más importantes para el consumo humano en todo el mundo. Representa el 50 % de las leguminosas de grano consumidas en todo el planeta, y su producción casi duplica la del garbanzo, el segundo cultivo de leguminosas más consumido. Sus semillas y la propia planta reciben distintos nombres según la región: alubia, frijol, habichuela, caraota, poroto, fabes, entre otras. La judía es una planta anual, herbácea y de crecimiento rápido, con una gran diversidad y variedad entre las diferentes familias ya que se conocen más de 100 tipos.

La judía es una semilla que tiene su origen en el continente americano y las evidencias más antiguas de cultivo son de hace más de 7.000 años en el sur de México, El Salvador y Guatemala. Se usaba como alimento en el Imperio Inca y sus semillas han sido halladas en antiguas tumbas del Perú. Cuando los navegantes españoles llegaron al Nuevo Mundo las denominaron “favas” por su parecido con las habas. La introducción en España y la posterior difusión al resto de Europa tuvieron lugar durante las expediciones de comienzos del siglo XVI y a principios del siglo XVII ya era un cultivo popular en Europa, África y Asia. Necesita un clima cálido y es muy sensible al frío y a las heladas.

Fig.1= La planta de la judía, sus vainas y sus semillas.


La raíz es poco profunda y muy ramificada y en ella se establece una simbiosis con bacterias del género Rhizobium que le permite fijar  el nitrógeno atmosférico en el suelo. El tallo principal es fino y en las judías de mata alta o de enrame se adapta y se enrolla alrededor de una guía, alcanzando de 2 a 3 m de altura y las judías de mata baja unos 40 cm. Las hojas son peculiares, en forma de corazón y muy fáciles de reconocer. Las flores pueden ser de color blanco, lila o violáceo. El fruto se denomina vaina, tiene un color verde, amarillo o violeta y dentro se encuentran las semillas; la vaina ya es un alimento y se puede consumir en forma de “judías verdes”. Las semillas tienen forma de riñón, de huevo o redondas y su color es muy variable: blanco, negro, rojo, marrón, jaspeado y otros. La judía verde, aunque es una leguminosa, se considera que es también una verdura.

Las judías secas y las verdes tienen un importante poder nutritivo y dan un buen aporte energético al que las consume. La judía verde aporta solo un 4% de Hidratos de carbono. En cuanto a la cantidad de Grasas, es menos de un 1%. Contiene Proteínas vegetales de fácil absorción, un 2%. También aporta Vitaminas como la A, la B6, la C, la K y el ácido fólico. Tiene Minerales como el Potasio, Calcio, Fósforo, Hierro, Magnesio e Yodo. La Fibra vegetal es de un 3%. El resto es agua. La judía seca contiene Hidratos de Carbono en un 8%, Grasas un 1%, Proteínas vegetales un 16%, aporta mucho más ácido fólico que las verdes y también se concentran más los Minerales como el potasio, silicio, hierro y magnesio; la Fibra vegetal es de un 30%. También contienen antioxidantes que ayudan a regenerar los tejidos y a eliminar las sustancias tóxicas del organismo. La formación de aires en el intestino unas horas después de consumirlas se debe a la fibra vegetal y a la presencia de fitatos en la piel de la judía.

Además de sus propiedades nutricionales, a las judías se les atribuyen también algunas propiedades terapéuticas. Al tener un bajo contenido calórico y un buen efecto saciante por el alto contenido en fibra y agua, la judía verde es ideal para las dietas de pérdida y de control de peso. Tiene un buen efecto diurético, lo que favorece la eliminación del exceso de líquido corporal, por lo que es beneficiosa en casos de hipertensión o de cálculos renales. La vitamina C, los betacarotenos y los compuestos antioxidantes, flavonoides, carotenoides y ácido clorogénico, contribuyen a prevenir la arteriosclerosis. El potasio y el magnesio ayudan a reducir la presión arterial al reducir la proporción de sodio. El silicio contribuye a la formación del hueso y mejora su densidad. La fibra soluble e insoluble favorece el tránsito intestinal, siendo útil contra el estreñimiento. La combinación de las vitaminas A, C y el zinc ayudan a prevenir las enfermedades infecciosas. Los antioxidantes pueden contribuir a la prevención de enfermedades crónicas.

Fig.2= Algunos platos preparados con judías.


La judía verde se prepara hirviéndola en agua 10 a 15 minutos o poniéndola 5 min al vapor. Para conservar mejor los nutrientes, es preferible cocinarlas al vapor en lugar de hervirlas en agua. También se pueden rehogar con un poco de aceite y ajo en una sartén, una vez hervidas. Las judías secas deben ponerse previamente a remojo de 8 a 12 horas antes de cocinarlas, para reducir el tiempo de cocción y que sean más fáciles de digerir. Muchas personas pasan las judías por el pasapuré después de hervidas para quitarle una buena parte de la cáscara y evitar la formación de aires en el intestino. Una vez cocidas las judías se utilizan en muchos platos típicos y para añadirlas a platos combinados y ensaladas.

La judía es uno de los alimentos más versátiles de la cocina española y mundial. En España se consumen tanto las vainas frescas como las legumbres secas en multitud de platos. Las judías verdes una vez hervidas se pueden mezclar con patatas, aceite de oliva, tomate, ajo y especias, se pueden tomar con huevo y champiñones, en ensaladas, como acompañamiento de carnes y pescados o como ingrediente fundamental en la paella. Con la judía seca se prepara la Fabada asturiana añadiendo chorizo, morcilla y lacón; el Cocido montañés con alubias blancas, berza y cerdo; el Pote asturiano, con fabes con verduras y embutidos; los Judiones de La Granja, en Segovia, judiones gigantes con chorizo y oreja; las Alubias de El Barco de Ávila, cocidas con chorizo o morcilla; el arroz con alubias negras; el Caldo gallego, alubias blancas con grelos, patata y cerdo, y en ensalada. También es un ingrediente que se utiliza para hacer patés vegetales.

Por su gran aporte energético y su importante contenido en nutrientes y proteínas de origen vegetal las judías son consideradas un alimento de uso universal y muy adecuado para el consumo humano. La combinación de legumbres y cereales en la alimentación habitual aporta todos los aminoácidos esenciales necesarios en la dieta de una persona. La conocida dificultad para hacer la digestión intestinal de todas las legumbres y en concreto de las judías, hace necesario que se haga una puesta en remojo de las judías durante al menos 8 horas y una cocción larga y adecuada, a la que se le pueden añadir plantas carminativas para evitar que se formen esos aires.








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