El Polen
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EL POLEN
El polen es un grano
microscópico que fabrican las plantas que producen flores y semillas como parte de
su reproducción y cada grano de polen contiene un gameto masculino que es
esencial para la fecundación de las flores femeninas y para la supervivencia de estas plantas. El polen se forma en la propia flor, en los estambres, que son las
estructuras masculinas de los órganos reproductores de las plantas para que, a
través de la acción de los insectos y de otros factores como el viento o la lluvia, pueda ser trasladado hacia
el pistilo de la propia flor, el órgano femenino de las plantas donde se produce la fecundación, o de otras flores, lo que favorece la diversidad en la formación de las semillas.
El polen varía en forma, tamaño
y características de su superficie según la especie de planta de la que procede
y es un recurso alimentario muy importante para las abejas, ya que lo
recolectan como alimento para todos los miembros de la colmena. Las abejas y
los abejorros forman parte del proceso de reproducción de la planta que, a cambio de su ayuda en la fecundación, le
ofrece el polen como un alimento especial para ellas y muchos aportes nutritivos.
El apicultor lo recolecta en la colmena con una rejilla que permite que la
abeja pueda llevarse una parte del polen a la colmena y que otra parte caiga en
un recipiente. Además de ser un buen alimento, el polen también tiene
aplicaciones en cosmética y en farmacología.
Fig.1: Abejas recolectando polen.
El polen es considerado
uno de los superalimentos más completos de la Naturaleza, con una riqueza
nutricional excepcional que lo convierte en un complemento alimentario de alto
valor biológico con una equilibrada composición dependiendo del
tipo de polen y de la época del año en la que se recolecta. Contiene hidratos
de carbono, aproximadamente de un 30% a un 70% del peso total, principalmente
azúcares simples como fructosa, glucosa y sacarosa. También contiene proteínas,
entre un 16 y un 30% del contenido total, siendo considerado una excelente
fuente de proteína vegetal de fácil digestión y con un alto valor biológico ya
que tiene los 22 aminoácidos esenciales, incluyendo histidina, leucina,
isoleucina, triptófano, valina, lisina, metionina, treonina y fenilalanina.
Las grasas forman parte entre un
1% y un 20% del contenido, formadas principalmente por ácidos grasos
insaturados, con presencia de omega-3. Aporta también fibra vegetal, de un 1,5% a un 5%,
que facilita el crecimiento de las buenas bacterias intestinales, lo que ayuda
a tener una mejor digestión. En cuanto las vitaminas, el polen es una fuente
excepcional de vitaminas ya que tiene vitaminas del grupo B, la B1 (tiamina),
B2 (riboflavina), B3 (niacina), B5, B6 (piridoxina), B9 (ácido fólico) e
incluso pequeñas cantidades de B12, además de la A, C, D, E, K, inositol y
colina, destacando el alto contenido de vitamina C que puede alcanzar valores muy altos en ciertos tipos de polen.
Contiene también muchos minerales
como el manganeso, el calcio, el cobre, el fósforo, el zinc, el hierro, el potasio
o el magnesio. El polen aporta además potentes compuestos antioxidantes como
los Flavonoides, quercetina, rutina, kaempferol y catequinas, también contiene Carotenoides
que actúan como antioxidantes protegiendo las células del daño oxidativo y compuestos
fenólicos como los ácidos gálico y p-cumárico.
Fig.2: Granos
de polen recolectado.
El polen fortalece el
sistema inmunológico gracias a su alta concentración de nutrientes
esenciales, aminoácidos, vitaminas y minerales. Tiene propiedades
antimicrobianas y antiinflamatorias que contribuyen a mejorar la respuesta del
organismo ante las infecciones. Es un buen energizante natural que
estimula la actividad cerebral y mejora el rendimiento físico. Su contenido en
carbohidratos de rápida absorción y nutrientes esenciales lo convierte en un
complemento ideal para los deportistas. Los flavonoides presentes en el polen fortalecen
los vasos sanguíneos y mejoran la circulación sanguínea. También
contribuye a la regulación de los niveles de colesterol.
El polen favorece la
digestión y la salud intestinal gracias a sus propiedades naturales y
contenido en fibra que ayuda a regular el crecimiento de las bacterias nocivas
para la salud. Los nutrientes que contiene contribuyen a una mejor absorción de
los nutrientes de otros alimentos. Los componentes del polen, especialmente las
vitaminas del grupo B y los minerales, son fundamentales para el correcto
funcionamiento del sistema nervioso y pueden ayudar a mejorar la
concentración y la memoria.
Se recomienda
tomar polen regularmente, en los adultos de 20 a 40
gr/día, 1 a 3 cucharadas de postre al día, y en los niños, de 7 a 15 gr/día, 1
a 2 cucharadas de postre. Se puede consumir de diversas maneras, masticándolo directamente
en la boca, mezclado con miel, yogur, batidos o zumos, en repostería para hacer
bollos, galletas y tartas o espolvoreado sobre los cereales, ensaladas o frutas.
Es un excelente complemento para los desayunos o en los postres de la comida y
la cena.
Fig.3: Algunas
maneras de tomar el polen.
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