Los Divorciados con hijos se juntan
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LOS DIVORCIADOS CON HIJOS SE JUNTAN
- FAMILIAS ENSAMBLADAS -
El
fenómeno de las denominadas “familias ensambladas” ha experimentado un
crecimiento exponencial en las últimas décadas por el incremento en las tasas
de separaciones o de divorcio en parejas que ya han tenido hijos, junto con la
mayor aceptación social de las segundas relaciones y las uniones de hecho, ha
configurado un nuevo panorama familiar que complica de forma extraordinaria los
modelos de estudio y de comprensión psicológica y genealógica de la formación
de la personalidad de los hijos que crecen en esas familias. Actualmente en los
países occidentales entre el 40% y el 50% de los matrimonios terminan en
divorcio. De estos, aproximadamente el 65% de los divorciados forman nuevas
familias, y en una gran parte de estos casos, ambos miembros de la nueva pareja
tienen hijos de relaciones anteriores.
La familia ensamblada, también denominada familia reconstituida,
recompuesta, mixta o mosaico, es aquella que se forma cuando uno o ambos
miembros de la pareja tienen hijos de relaciones anteriores. Hay varios tipos:
simple, compleja, con hijo común, monoparental reconstituida y con custodia compartida.
La Simple es la que solo un miembro de la pareja tiene hijos previos y tiene
una complejidad moderada. La Compleja es en la que ambos miembros tienen hijos previos,
con una complejidad alta. La de Con Hijo en Común es la que además de hijos
previos de otras parejas, han tenido después uno o más hijos en común, de muy
alta complejidad. La Monoparental Reconstituida es la que un padre o madre con
sus hijos forma pareja con otra persona, pero sin compromisos. La de Con Custodia
Compartida implica que los hijos alternan la convivencia por periodos entre dos
familias ensambladas, con una complejidad muy grande.
Fig.1= Familias ensambladas.
Cuando dos personas separadas o
divorciadas con hijos se unen y tienen un hijo en común, el árbol genealógico
adquiere una estructura de notable complejidad. A diferencia de la familia
nuclear básica, donde el árbol tiene una tendencia lineal y simétrica, la
familia ensamblada presenta múltiples ramificaciones que generan relaciones de
parentesco extrañas y confusas. El
hijo común tiene dos padres biológicos, al menos dos hermanos, denominados
hermanastros, por parte de cada progenitor, dos abuelos maternos y dos paternos,
y los correspondientes abuelos biológicos de los hermanastros, si hay una
relación con ellos. Esta familia puede incluir de 4 a 8 o más figuras de
abuelos, y de 2 a 4 o más personas que pueden ejercer de padres o madres, según
las circunstancias reales de cada momento. Como consecuencia surgen términos
para definir la relación con los miembros de la familia, como hijastro, medio
hermano, padrastro, madrastra, suegrastro, expareja y otros.
Los abuelos biológicos
de los hijos de relaciones anteriores pueden sentir confusión sobre su papel
con los nuevos nietos adquiridos; los abuelos del nuevo cónyuge pueden rechazar
o no saber cómo relacionarse con los hijastros; el hijo común puede convertirse
en el único nieto bien reconocido por ambas familias de origen, creando
desigualdad en el afecto y los recursos en relación con los otros. Los padres son
los que toman las decisiones, adjudican los papeles a los hijos e hijastros,
sostienen los vínculos o no con las exparejas y deben crear una nueva identidad
en la pareja mientras gestionan la paternidad o maternidad múltiple y su bienestar
psicológico y emocional es determinante para la estabilidad de toda la
estructura familiar. Los hijos son los que experimentan con mayor intensidad
las consecuencias de la reestructuración familiar; cada hijo ocupa una posición
única en el árbol genealógico y enfrenta desafíos específicos según su edad,
sexo, orden de nacimiento y el tipo de vínculo que tenga con cada progenitor.
Cada hijo tiene
su propio árbol genealógico y ha recibido las herencias e influencias
correspondientes de sus abuelos y otros familiares y ha formado su personalidad en función del
orden de llegada, el sexo y resto de leyes genealógicas. Los hijos
correspondientes a cada uno de los padres tienen que establecer su rango en
relación con la nueva familia y también en relación con los nuevos hijos de la
pareja, y es muy fácil generar confusión sobre quién es el primogénito, el
pequeño o el intermedio, lo que fácilmente dará lugar a conflictos de rivalidad
o de obtención de beneficios o privilegios por parte de su familia biológica
como su padre o madre, sus tíos, sus primos o sus abuelos directos. Si se consigue
establecer un orden familiar basado en variables que todos acepten, se puede
llegar a obtener un buen equilibrio familiar, pero si varios hijos reivindican
la misma posición, como la del primogénito, el conflicto puede llegar a ser muy
intenso.
Fig.2= Las leyes genealógicas se complican en las familias ensambladas.
Una de funciones más complejas de realizar en la familia ensamblada es la del padrastro o madrastra, porque no tiene un equivalente exacto en la configuración familiar básica y no hay un guion social o familiar claro a seguir. Los padrastros y madrastras suelen pasar por fases distintas de adaptación. En la Fase de luna de miel hay entusiasmo inicial, idealización de la nueva familia y minimización de las dificultades y conflictos. En la Fase de choque con la realidad es cuando aparecen los conflictos reales, las dificultades en la gestión de la autoridad, la asignación de los papeles de cada uno y los sentimientos de exclusión o rechazo. En la Fase de negociación hay una redefinición de las funciones de cada uno, el establecimiento de los límites y acuerdos y la búsqueda de un equilibrio familiar estable. En la Fase de consolidación puede aparecer una aceptación mutua gradual y la construcción de un vínculo autentico que les permita gestionar adecuadamente la familia. Se puede decir que el proceso de consolidación de una nueva familia requiere una media de entre 4 y 7 años y las familias que esperan una integración rápida frecuentemente experimentan mayor conflicto y fracaso en la nueva unión.
La cuestión de la gestión de la autoridad es uno de los asuntos más críticos en la familia ensamblada. Saber quién puede poner los límites a quién, quién tiene voz en las decisiones educativas o de interés familiar, quién puede corregir a quién, el reparto de los espacios de la casa, las funciones de cada hijo y otras son preguntas no tienen respuestas universales y que deben ser negociadas caso por caso. Las tensiones más frecuentes son que el hijo que rechaza la autoridad del padrastro/madrastra apelando a que 'no es mi padre/madre', el progenitor biológico que socava la autoridad del nuevo cónyuge por lealtad hacia sus hijos o por inseguridad, el conflicto entre las exparejas sobre las normas educativas en los distintos hogares, o la alta o baja tolerancia del padrastro/madrastra según la personalidad y las capacidades de cada adulto.
El hijo concebido por ambos miembros de la nueva pareja ocupa una posición genealógica singular, ya que es el único miembro de la familia que comparte lazos biológicos con todos los demás y es el nexo biológico entre las dos líneas familiares de la nueva familia. Es el hijo puente, el hijo de unión, el hijo común, el hijo bisagra, pero eso tiene función simbólica que, si no se gestiona adecuadamente, puede convertirse en una carga personal significativa. Puede ser utilizado inconscientemente como mediador o como símbolo de la unión familiar, tener una idealización excesiva, sufrir exclusión y celos de sus hermanastros, puede sentir que debe agradar a unos y otros. Sin embargo, la posición del hijo común también puede ayudarle desarrollar una gran inteligencia emocional y social, tener mayor capacidad para relacionarse, desarrollar una identidad flexible y ser un buen integrador entre personas.
Fig.3= Cada persona tiene un árbol genealógico único.
De esta forma, se puede ver que las familias ensambladas representan un tipo de convivencia familiar especialmente complejo que hace muy difícil hacer un estudio genealógico sobre las influencias directas que recibe cada hijo en esa familia y que van a conformar su personalidad y gran parte de su futuro. La aplicación de las Leyes genealógicas estudiadas en otras secciones de esta página puede ayudar a cada uno de los miembros de esta familia ensamblada a tratar de mantener un equilibrio que permita una buena convivencia en una situación realmente compleja. Aunque no resulta fácil sacar adelante este tipo de familias, hoy es una circunstancia que se da con mucha frecuencia, por lo que es necesario conocer todas las herramientas que pueden ayudar a su buen funcionamiento.
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