Las Damas Chinas
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LAS DAMAS CHINAS
Las
damas chinas es uno de los juegos de mesa de estrategia más fáciles de
reconocer del mundo, gracias a su característico tablero en forma de estrella
de seis puntas. A pesar de su nombre, se trata de un juego con una historia
sorprendente, ya que ni es originario de China ni guarda ninguna relación directa con
el juego tradicional de "las damas". El nombre de "damas chinas"
responde en realidad a una estrategia comercial de comienzos del siglo XX,
cuando las empresas jugueteras occidentales buscaban dar a sus productos un
aire exótico y más atractivo para el público. Sin embargo, a causa de esta estrategia comercial, ha creado en la conciencia colectiva la idea de que este juego procede de oriente y que su origen es supuestamente milenario. Nada más lejos de la realidad.
El
verdadero antecedente de este juego es el “Halma”, creado en 1883 en
Estados Unidos. Halma se jugaba en un tablero cuadrado y consistía en trasladar
las piezas propias de una esquina a la opuesta. En 1892, la empresa alemana
Ravensburger tomó esa idea y la transformó, diseñando un tablero con forma de
estrella de seis puntas para permitir la participación de hasta seis jugadores.
A este nuevo juego lo llamaron Stern-Halma, donde "Stern"
significa "estrella" en alemán, en clara referencia a la forma
del tablero. El juego volvió a los Estados Unidos en la década de 1920 y se comercializó
inicialmente con el nombre de "Hop Ching Checkers" y poco
después le llamaron "Chinese Checkers" o damas chinas. Desde Estados
Unidos el juego se extendió rápidamente por Europa y Asia, adoptando distintos
nombres según el país: Sternhalma en Alemania, Halma en Francia, Hoppity
en Australia y Hop Ching Checkers en Gran Bretaña, entre otros. En la
actualidad se juega en todo el mundo, tanto en su formato físico tradicional
como en versiones digitales y aplicaciones móviles, lo que ha ampliado
enormemente su alcance y accesibilidad.
Fig.1= El tablero y las fichas de las Damas Chinas.
El tablero de damas chinas
tiene forma de estrella de seis puntas, un hexagrama, compuesto en total por
121 casillas u orificios. Cada una de las seis puntas de la estrella forma un
triángulo de diez casillas, que sirve como punto de partida y de llegada para
cada jugador. Si hay 6 jugadores habrá 60 fichas en total sobre el tablero,
repartidas en seis colores distintos, 10 fichas por color, que pueden ser
canicas, bolas o fichas. También pueden jugar solo 2 jugadores, y cada uno
puede utilizar una, dos o tres de las puntas de la estrella o utilizar 15 o más
fichas cada uno. También pueden jugar 3, 4 o 5 personas dejando alguna punta de
la estrella vacía o en el caso de 3 jugadores, utilizando dos puntas cada uno. Existen
tableros de mayor tamaño, diseñados para partidas con 15 o 21 fichas por
jugador. Cada casilla del tablero limita con hasta seis casillas contiguas,
salvo las situadas en los bordes, que tienen menos posibilidades de movimiento.
El objetivo de las damas chinas
es sencillo, cada jugador debe trasladar todas sus fichas desde su triángulo de
partida, conocido como "casa", hasta el triángulo situado en el
extremo opuesto del tablero, llamado “meta”, y hacerlo antes que el resto de
los participantes. Cuando juegan más de dos personas, la partida puede
continuar tras la victoria del primero para determinar el orden de los demás
puestos. En el inicio, cada jugador elige un color y coloca todas sus fichas en
el triángulo correspondiente a ese color. El orden inicio se hace al azar o tirando
un dado, y el turno sigue sentido de las agujas del reloj. En cada turno, un
jugador mueve una única ficha, eligiendo entre dos tipos de movimiento: el
simple o el de salto.
El movimiento simple consiste
en desplazar una ficha a una casilla vacía en cualquier dirección siempre que esté a
su lado; este es un movimiento seguro aunque lento, ya que solo se avanza se una
posición cada vez. El movimiento de salto es diferente, si una casilla
adyacente está ocupada por otra ficha, propia o de un adversario, y la casilla
inmediatamente posterior en esa misma dirección está libre, la ficha puede
saltar sobre ella; a diferencia del juego de damas tradicional, las fichas
saltadas no se retiran del tablero y el salto solo sirve para avanzar más
rápido por el tablero; cuando un salto deja a la ficha en una posición desde la
que es posible realizar otro salto, el jugador puede encadenar tantos saltos
como la disposición del tablero le permita, todo dentro del mismo turno. No
está permitido combinar en un mismo turno un movimiento simple con uno o varios
saltos.
Fig.2= Personas jugando a las damas chinas.
Solo se puede saltar sobre una ficha a la vez y no es posible saltar sobre dos fichas juntas en un mismo salto. No se capturan ni se eliminan fichas de ningún jugador en la variante clásica, ya que todas permanecen en el tablero hasta el final de la partida. Tampoco se puede mover más de una ficha por cada turno de un jugador. Normalmente, una vez que una ficha entra en su casa de destino, no puede volver a salir, aunque en algunas variantes del juego se permite usar la casa como zona de paso si eso ayuda a mejorar la posición final. Gana la partida el primer jugador en colocar todas sus fichas completamente dentro de su triángulo de destino, es decir, el triángulo de meta que está situado justo en frente de su triángulo de casa. El resto de los jugadores pueden continuar la partida para obtener las siguientes posiciones.
Aunque las reglas de las damas chinas son sencillas, alcanzar un buen nivel de juego requiere planificación, visión espacial una buena estratégia y capacidad de anticipación. Mantener las fichas agrupadas y desplazarlas en grupos compactos, separadas por espacios reducidos, facilita encadenar saltos múltiples y avanzar con rapidez por el tablero. Construir "puentes" o "escaleras" funciona bien y organizar las fichas en líneas diagonales con espacios intermedios calculados permite crear auténticos puentes de salto, de modo que una sola ficha pueda atravesar buena parte del tablero en un único turno. Jugar por el centro en lugar de dispersarlas suele ofrecer más opciones de salto y mayor flexibilidad táctica, aunque también intensifica la competencia directa con los rivales en esa zona. El bloqueo táctico consiste en colocar las fichas de forma que dificulten los saltos largos del oponente. No dejar fichas rezagadas dentro del triángulo de salida. Aprovechar los movimientos de otros jugadores. La anticipación y el cálculo permite planificar los propios movimientos y los de los otros jugadores.
Las damas chinas resultan interesantes por la geometría de su tablero y por la ausencia de azar, ya que, al no usar dados ni cartas, el resultado depende exclusivamente de la habilidad y la planificación de cada jugador, lo que lo convierte en un juego de planificación y estrategia similar al ajedrez o al Go. La estructura hexagonal del tablero, con sus 121 casillas y su simetría de seis ejes, da lugar a un número muy elevado de configuraciones posibles a medida que avanza la partida, especialmente cuando participan varios jugadores de forma simultánea. Esta combinación de simplicidad en las reglas y profundidad en las posibilidades estratégicas es una de las razones por las que el juego se sigue empleando también como recurso didáctico para desarrollar el pensamiento lógico, la visión espacial y la planificación a corto y medio plazo, tanto en el ámbito escolar como en el familiar.
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