Los Dos tipos de Emociones
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LOS DOS TIPOS DE EMOCIONES
Clasificar las emociones ha sido siempre una tarea muy difícil y, con mucha frecuencia, ha generado confusión en los diferentes ámbitos humanos donde se estudian las emociones. Eso indica que el estudio de las emociones todavía tiene un largo recorrido y que nos queda mucho recorrido aún para poder conocerlas a fondo.
Sin embargo, existe una manera bastante sencilla de clasificar las emociones y es simplemente ordenarlas en dos tipos: las emociones negativas y las emociones positivas. Además, podemos valernos de la metodología de los cinco movimientos de la Medicina Tradicional China para simplificar aún más esta división y definir solamente cinco emociones en cada una de estas dos categorías. De esta manera sólo tendríamos 10 tipos de emociones básicas y el resto serían la combinación de ellas.
Fig. 1: Las 10 emociones básicas.
Podemos decir que una emoción es positiva cuando nos favorece el cumplimiento de nuestros objetivos en la vida y no nos genera ningún problema personal ni de salud. Por el contrario, una emoción es negativa cuando nos desgasta, nos genera problemas, consume nuestra energía física, no nos genera un beneficio y nos acaba produciendo una enfermedad.
La actividad emocional de un ser humano siempre consume energía. Pero podemos decir que la energía que se consume en las emociones positivas acaba siendo una inversión, un beneficio para nuestros objetivos por las consecuencias favorables que generan. Las emociones positivas nos sirven para crecer personalmente, para establecer relaciones humanas favorables y para conseguir nuestros objetivos en la vida.
En cambio, las emociones negativas van a consumir también una importante cantidad de energía, pero sus resultados van a ser perjudiciales para la salud, para las relaciones entre los seres humanos y para el desarrollo de nuestros objetivos. Además, es muy frecuente que, una vez generadas, las emociones negativas son mantenidas de manera activa por el sistema mental como un bucle que no cesa, a pesar de que la situación que las ha desencadenado ya no esté presente.
En conclusión, hay que procurar mantener siempre vivas las emociones positivas y desechar continuamente las emociones negativas como parte de la herencia no deseada de la familia y de la sociedad.
Fig. 2: Emociones positivas y negativas.
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