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La Sandía

NUTRICION y DIETAS > LAS FRUTAS MARAVILLOSAS
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LA SANDIA

La sandía, Citrullus lanatus, es una planta trepadora o rastrera de la familia de las cucurbitáceas, cultivada por su fruto, de gran tamaño, su pulpa jugosa y su sabor dulce. Es una de las frutas más consumidas en el mundo, especialmente durante los meses cálidos, gracias a su elevadísimo contenido de agua, su frescor y sus muchas aplicaciones en la cocina. El origen de la sandía se sitúa en el continente africano, concretamente en la región del sur y noreste de África, donde todavía crecen parientes silvestres de la especie. Estudios genéticos recientes apuntan a Sudán y el noreste africano como área de domesticación, si bien durante mucho tiempo se consideró que provenía del Kalahari.

Su cultivo se remonta a más de 4.000 años. Existen representaciones de sandías en tumbas egipcias del antiguo Egipto, donde se depositaban frutos junto a los faraones como sustento para el más allá. Desde África, la sandía se expandió hacia el Mediterráneo y Oriente Próximo, y posteriormente a la India y China, país que hoy es el mayor productor mundial. Los colonizadores españoles y portugueses la introdujeron en América durante el siglo XVI, y desde entonces se cultiva ampliamente en el continente americano. Las variedades silvestres originales tenían la pulpa mucho más pálida, dura y amarga que las actuales; el proceso de domesticación y selección artificial a lo largo de los siglos fue el que dio lugar a las sandías dulces, rojas y de pulpa blanda que conocemos hoy.

Fig.1= La planta de la sandía y el fruto.



Es una planta herbácea anual, de tallos rastreros o trepadores que pueden alcanzar entre 3 y 5 metros de longitud. Sus tallos son vellosos y provistos de zarcillos ramificados que le permiten trepar o sujetarse a otras superficies. Las hojas son grandes, lobuladas y de color verde grisáceo, con una superficie áspera al tacto. Produce flores masculinas y femeninas separadas en la misma planta, son amarillas y requieren polinización, generalmente realizada por abejas. El fruto de la sandía es una variante de baya con corteza dura, que puede pesar desde 1-2 kg en variedades pequeñas hasta más de 20 kg en variedades grandes. La corteza suele ser verde oscuro o claro, uniforme o con rayas oscuras, y la pulpa interior es carnosa, muy jugosa, de color rojo, rosado, amarillo o naranja según la variedad, salpicada de semillas negras o marrones, o prácticamente ausentes en las variedades sin semillas.

Existen cientos de variedades de sandía cultivadas en el mundo, que se diferencian por el tamaño del fruto, el color de la pulpa y la corteza, y la presencia o ausencia de semillas. La Crimson Sweet tiene la pulpa roja muy dulce, corteza verde claro con rayas oscuras y es una de las más cultivadas comercialmente. La Sugar Baby tiene el fruto pequeño y redondo, muy popular en huertos domésticos por su precocidad. La Charleston Gray tiene el fruto alargado, corteza gris-verde clara y una buena resistencia al transporte. La Sandía sin semillas es un híbrido estéril que contiene algunas semillas blandas apenas perceptibles. La Sandía amarilla tiene la pulpa amarilla y un sabor similar o algo más suave que la roja. La Sandía negra Densuke tiene la corteza casi negra sin rayas, originaria de Hokkaido, Japón y es muy apreciada y cara.

La sandía requiere climas cálidos, con temperaturas óptimas de crecimiento entre 20 y 30 °C, y es muy sensible a las heladas. Prefiere suelos profundos, sueltos, bien drenados y ricos en materia orgánica, con un pH ligeramente ácido a neutro. La siembra puede realizarse de forma directa en el terreno o mediante semillero previo trasplante, una vez pasado el riesgo de heladas. Se recomienda un marco de plantación amplio, ya que las guías de la planta se extienden considerablemente, y con distancias habituales de 2 a 3 metros entre hileras y 1 metro entre plantas. Dado el elevado contenido de agua del fruto, el riego regular es fundamental, especialmente durante la floración y el desarrollo del fruto, aunque debe reducirse cerca de la cosecha para concentrar los azúcares y mejorar el sabor. El riego por goteo es el más eficiente para este cultivo. El ciclo de cultivo dura entre 80 y 100 días desde la siembra hasta la cosecha, dependiendo de la variedad y el clima. La madurez se determina tradicionalmente observando el color del punto de apoyo del fruto en el suelo, que pasa de blanco a amarillo cremoso, el sonido hueco al golpear la corteza y el secado del zarcillo más cercano al fruto.

Fig.2= Algunas formas de consumir sandía.



La sandía es muy apreciada por su muy bajo aporte calórico y su gran contenido en agua, lo que la convierte en una fruta muy hidratante y digestiva. Aporta un 91% de Agua, una enorme proporción comparada con otras frutas y alimentos. Contiene Hidratos de Carbono en un 7%, que le da su sabor dulce pero que, sin embargo, aporta pocas calorías. Apenas tiene Proteínas ni Grasas, lo que facilita su digestión. En cuanto a Vitaminas, contiene la A, la C, la B1, B6 y ácido fólico. Aporta Minerales como el potasio, el magnesio y el hierro. También contiene Fibra dietética vegetal, pero en pequeña cantidad, apenas un 1%. Cabe destacar que la sandía es una de las frutas con mayor contenido de licopeno, un potente antioxidante carotenoide responsable del color rojo de la pulpa, presente en mayor concentración incluso que en el tomate crudo.

A la sandía se la atribuyen algunas propiedades terapéuticas, especialmente las relativas a la hidratación corporal por su aporte de agua en la pulpa, lo que ayuda a mantener una correcta hidratación, especialmente en las épocas de calor. El licopeno y otros compuestos antioxidantes ayudan a combatir el estrés oxidativo y el daño celular. Contiene citrulina, un aminoácido que favorece la producción de óxido nítrico, contribuyendo a la relajación de los vasos sanguíneos y a la regulación de la presión arterial. Es muy adecuada para hacer dietas de control de peso, al aportar volumen de agua y sensación de saciedad con pocas calorías. Tiene una función digestiva gracias al agua y la fibra que favorecen un buen tránsito intestinal. Algunos estudios sugieren que la citrulina puede ayudar a reducir la fatiga muscular tras el ejercicio físico. Por su aporte de vitamina A ayuda a mejorar la visión y al mantenimiento de la piel.

La sandía se consume principalmente fresca, en trozos o en macedonias, pero también se emplea en numerosas preparaciones como zumos, batidos y granizados, muy populares en verano. Con ella se preparan ensaladas frescas, combinada con queso feta, menta o rúcula. También se preparan con ella deliciosos gazpachos y sopas frías. Se puede hacer mermeladas y encurtidos, pero por su gran contenido de agua se suelen elaborar con la corteza y parte de la pulpa, Las semillas tostadas se pueden consumir como aperitivo en algunas culturas asiáticas y africanas. Se preparan también vistosos cócteles preparados con bebidas alcohólicas a las que le aporta el fresco sabor a sandía, habitualmente con hielo y otras frutas. Con ella se pueden preparar deliciosos y refrescantes helados.

Fig.3= Otras formas de consumir sandía.



La sandía es, botánicamente, tanto una fruta como una hortaliza, y en algunos lugares se la considera un vegetal. Toda la fruta es comestible, incluida la corteza y las semillas. La sandía es un alimento con una larga historia milenaria asociada a la alimentación de los seres humanos, un cultivo muy productivo, y con un perfil nutricional que la convierte en una gran aliada para la hidratación y la salud cardiovascular. Su versatilidad culinaria y su bajo aporte calórico, unidos a compuestos bioactivos como el licopeno y la citrulina, explican por qué continúa siendo una de las frutas más populares y cultivadas en el mundo.








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