La Preocupación
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LA PREOCUPACIÓN
Esta emoción negativa es la cuarta del círculo vicioso de la generación de las emociones negativas cuyo punto de inicio siempre es el Miedo, por lo que cada emoción negativa siempre va a proceder originalmente del Miedo. La genera la Ansiedad cuando la persona necesita crear una o más hipótesis sobre los posibles peligros que la pueden acechar una vez que ha entrado en el estado de alerta y después de iniciar la lucha o la defensa.
La Preocupación, como su propio nombre indica, es intentar ocuparse de las cosas antes de que ocurran, algo que es imposible, y, por lo tanto, es una proyección mental de algo que no existe en la realidad. Es un estado de reflexión frecuente o crónica que implica una actividad mental intensa y el correspondiente consumo de energía que va a ir agotando poco a poco a nuestro organismo.
Cuando una persona está preocupada, su sistema Mental negativo se pone a trabajar en exceso generando una o múltiples hipótesis de posibles situaciones en las que el enemigo o la situación que nos genera Ansiedad puedan actuar en nuestra contra y además necesita diseñar la manera más adecuada de actuar de acuerdo a cada una de estas hipótesis. Todas las hipótesis son proyecciones mentales que no tienen nada que ver con la realidad de la persona que las genera.
Fig. 1: Esquema del origen de la Preocupación.
Una vez que están atrapadas en el círculo del Miedo, de la lucha y la defensa y de la Ansiedad, muchas personas justifican la Preocupación o la generación de hipótesis como una manera de evitar males mayores, cuando en realidad lo que están generando es muchos más problemas de los que ya tienen, ya que la realidad es única y no admite variables o hipótesis. Otra cosa muy diferente es utilizar el Mental positivo para generar una única respuesta frente a cada único problema y esto se hace desde la Identidad, nunca desde el Miedo, y esa actividad se manifestará cuando sea el momento de actuar, en el aquí y en el ahora.
Una persona que está dominada por la Preocupación manifiesta síntomas de no estar en el presente, de tener la mirada perdida y de no prestar atención a lo que ocurre, ya que considera que no puede dedicar ni tiempo ni energía a la situación real y actual porque le parece mucho más importante hacerlo con las hipótesis que genera continuamente. Teniendo en cuenta que ya tenía los síntomas evidentes provocados por la Ansiedad, como la inquietud y la intranquilidad, la persona dominada por la Preocupación, va a ser muy poco eficaz en las cosas que le ocurren en el presente y va a intentar delegar en otras personas de su entorno las acciones
que le suceden en la realidad.
Esta continua reflexión y generación de hipótesis para intentar ser eficaz ante las situaciones adversas que puedan surgir va a consumir grandes cantidades de energía de la persona afectada y eso hará que cuando llegue el momento de actuar le pille más débil para afrontar los problemas. Además, cuantas más hipótesis se generen más difícil va a resultar decidirse por alguna y llevar a cabo las acciones más eficaces y adecuadas para la situación que se intenta resolver.
Fig. 2: Persona preocupada.
El sistema Mental negativo es el que activa y mantiene el proceso de la generación de hipótesis, y, puesto que su origen proviene de la influencia negativa de la familia, de la sociedad y de las propias experiencias negativas de la vida de la persona, la intensidad de la Preocupación y la dimensión y la cantidad de las hipótesis generadas va a depender de la información previamente guardada en el sistema Inconsciente y en el propio Consciente, en el Mental negativo. Cuantas más hipótesis genere la persona peor le irá.
Hay que dejar claro que la Preocupación no va a resolver los problemas que pusieron en marcha el Miedo, el Enfado y la Ansiedad, y lo más probable es que los complique dejando a la persona con menor capacidad de acción y con menos energía que cuando empezó todo el proceso. Eso sin olvidar que ya hay otras tres emociones negativas previas, dando problemas y consumiendo energía.
De nuevo, lo mejor que puede hacer una persona que ha caído en la trampa de la Preocupación es volver atrás y tratar de gestionar su vida y sus problemas desde la Identidad, pero asumiendo que ese proceso de vuelta, con frecuencia, pasa por volver a vivir la Ansiedad, el Enfado y el Miedo, aunque esta vez en sentido inverso, es decir, en un proceso de liberación de las emociones negativas generadas. La Aceptación de la situación en la que se encuentra y la Creatividad para generar los cambios necesarios van a llevar de nuevo a la persona a la Identidad y a la buena gestión de sus problemas.
Fig. 3: Proceso de vuelta a la Identidad.
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