La Segunda Hija es una chica
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LA SEGUNDA HIJA ES UNA CHICA
La
llegada de la segunda hija al seno de una familia no genera los cambios tan
bruscos que provoca la llegada del primer hijo, ya que la pareja está acostumbrada a los
ritmos de los niños y la llegada de la segunda hija solo requiere una
adaptación de los padres, porque antes eran dos adultos para un solo hijo y
ahora hay que repartirse más las tareas, dado que, habitualmente, la bebé va a reclamar más tiempo de dedicación de la madre hasta que cumpla los dos años, especialmente
cuando se hace lactancia materna natural.
Por
el orden normal de llegada a la familia, el primer hijo ya ha ocupado su
espacio y lleva ya un tiempo recibiendo la atención y el afecto de los padres,
y puede que también de los abuelos y de otros familiares. Dependiendo si el
primer hijo es un chico o una chica, la forma de recibir a la segunda hermana
puede ser favorable o adversa, y será inevitable que el primero pase el síndrome del príncipe o princesa destronados, lo que puede generar una tensión con ella. Es también muy probable que el primer hijo haya
cogido la influencia de algún miembro de la familia del padre y la llegada de
la segunda hija la condicione a coger la influencia de la familia de la madre.
Fig.1= La llegada de la segunda hija.
Si el primer hijo ha sido un chico, es muy probable que el padre le haya dirigido su atención a éste proclamándole su heredero natural y la madre tenderá a volcar sobre esta segunda hija su atención e influencia, lo que da habitualmente a la familia una sensación de equilibrio y estabilidad. Es también muy probable que el nombre del primer hijo tenga que ver con el padre o su familia y el de la segunda hija con la madre o su familia. Por su situación en el segundo lugar, esta hija recibirá más probablemente la influencia y el afecto de la abuela materna.
Si la primera hija ha sido una chica, puede haber ocurrido que el padre no haya establecido el vínculo natural con ella y no la haya visto como su heredera. Pero al llegar la segunda hija, la primera tiene de nuevo la oportunidad de hacer ese vínculo con él. La madre es muy probable que haya tenido una relación cercana con su primera hija pero, al llegar la segunda, lo normal es que dedique más atención a la pequeña y la primera se sienta un poco más abandonada, por lo que puede buscar el vínculo con el padre o con alguna otra mujer de la familia, habitualmente de la paterna.
La segunda hija va a despertar especialmente la atención de la abuela materna o de alguna de las mujeres de ese lado de la familia como tías o primas. Si la mayor es una chica, puede que ésta haya optado por llamar la atención de la abuela materna en lugar de la paterna, que es la que le corresponde inicialmente, lo que puede generar fricciones entre las hermanas y rivalidad. En el caso de que el mayor haya sido un chico, no suele haber conflicto ni rivalidad por la influencia de los abuelos.
Fig.2= Influencias genealógicas iniciales de los
padres a la llegada de la segunda hija.
Si el primero ha sido un chico, lo normal es que vivan en mundos
aparte pero que tengan una relación cercana y equilibrada, cada uno con la
influencia especial del padre o de la madre según el orden de llegada y la
relación especial por diferencia de sexos entre el primer hijo y la madre y entre
la segunda hija y el padre. La llegada de nuevos hermanos puede alterar este
equilibrio según sean chicos o chicas.
Si la primera ha sido una chica, la relación entre hermanas suele
ser tensa, ya que la primera tendrá una posición complicada al tratar de buscar
la relación y la influencia del padre y, a la vez, tener el vínculo por sexo con
la madre. Es fácil que tengan momentos cercanos por periodos, pero es muy
probable que la primera quiera siempre mandar y gobernar en los juegos y
posteriormente en su relación con ella a lo largo de la vida. En este caso, la segunda
intentará tener una personalidad, gustos, aficiones y profesión totalmente diferente a los de su hermana
mayor.
Los vínculos por el triángulo de influencias de esta segunda hija
corresponden en primer lugar a la abuela materna, luego a la madre y finalmente
a la abuela paterna. La abuela materna tendrá de esta forma la mayor influencia
en la personalidad y el carácter de esta hija, siempre y cuando la madre haya
tenido una buena relación con su propia madre. Esta relación puede ser más
importante si la madre a su vez ocupa el lugar 2, 4 o 6 de su familia.
Fig.3= Las 4 posibles situaciones genealógicas de la
segunda hija si el primero es un chico.
En cuanto a las influencias familiares de otras personas, se
puede destacar que, si hay problemas con la influencia de las abuelas, es
probable que esta segunda hija busque a una tía del lado materno con la que
establecer un vínculo especial o con una prima de ese mismo lado. Pero si el
primero es un chico, también puede optar a elegir la influencia de la abuela
paterna o de alguna tía o prima de ese lado.
El modelo que probablemente su inconsciente utilizará para elegir
la relación con los hombres será el del padre, pero si la relación con este no
es buena, tendrá también como modelo al abuelo materno en primer lugar y
después al abuelo paterno, y aquí tendrá también importancia la relación que estos
hombres hayan tenido con sus propias parejas.
Así que, la llegada de la segunda hija a una familia suele ser un
acontecimiento muy bueno y especialmente favorable si el primer hijo ha sido un
chico, ya que no tendrá que soportar la rivalidad con su hermana mayor y podrá tener
una relación especial con el padre y con la madre. Si la abuela materna ofrece
una especial influencia positiva, esta segunda hija tendrá muchas posibilidades
de disfrutar de una buena vida.
Fig.4= Las 4 posibles situaciones genealógicas de la
segunda hija si la primera es una chica.
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