El Hijo Mayor y el Hijo Pequeño
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EL HIJO MAYOR Y EL HIJO PEQUEÑO
La llegada de los hijos al entorno de una pareja establece un orden que ya no se modificará a lo largo de los años salvo que fallezca alguno de los hijos y algún otro ocupe su espacio. También importa el sexo del hijo si se combina con el orden de llegada ya que puede cambiar de manera significativa la influencia que va a recibir ese hijo. Cada uno de los hijos irá ocupando el lugar que le corresponda e intentará obtener la mejor influencia posible de los padres y del resto de la familia. Pero el hijo mayor, independientemente de que sea chico o chica, recibirá una mayor influencia por parte del padre, y el hijo pequeño, sea chico o chica, tendrá una mayor influencia de la parte de la madre.
Entre los posibles lugares que pueda ocupar cada hijo hay tres posiciones que suelen ser más favorables que otras: la del hijo mayor, la de la hija en segundo lugar y la del hijo pequeño. Lógicamente cuando sólo hay un hijo este ocupa todas las posiciones, la del hijo mayor y la del hijo pequeño y recibirá la influencia del padre si es un chico y el apoyo de la madre, pero si es una chica se verá entre dos influencias, la de la hija mayor y la fidelidad al padre, la de la hija pequeña y la influencia de la madre y la afinidad por sexos entre la hija y la madre.
Fig.1= El Primer hijo es chico, la segunda es una hija y el tercero un chico.
Si la pareja tiene dos hijos varones el mayor tendrá la influencia y la protección del padre que espera de él que sea su heredero directo y el segundo será para él el heredero de repuesto. Para la madre el hijo mayor será un apoyo en caso de necesidad y el segundo será su defensor que además obtendrá su influencia directa y su protección por ser el pequeño. En este caso, la situación más favorable desde el punto de vista genealógico la tendría el hijo mayor.
Si la pareja tiene dos hijos, el primero un chico y la segunda una chica, el padre verá en el hijo mayor a su heredero y con la pequeña tendrá una relación cercana, equivalente a la que tenía con su madre. Para la madre el primero será un apoyo en caso de necesidad y la segunda será su heredera y favorita, con la que además tendrá unos lazos estrechos por la relación de afinidad por sexos, además de ser la pequeña. Esta sería la situación genealógicamente más favorable para ambos hijos.
Si la pareja tiene dos hijas, para el padre la primera será la que le fiscalizará con la idea de que sea el mejor padre, pero tendrán un vínculo estrecho de unión o de enfrentamiento para toda la vida. Para la madre la hija mayor será inicialmente su favorita, pero cuando llegue la hija pequeña, establecerá con ella un vínculo especial que estará marcado por el segundo lugar, la relación por sexo y además la protección por ser la pequeña. Aquí la situación genealógica más favorable sería la de la segunda hija.
Si la pareja tiene dos hijos, la primera es una chica y el segundo es un chico, el padre intentará ver en segundo a su heredero, pero será difícil que siga sus pasos hasta que sea adulto, descuidando la relación con la hija mayor mientras sea pequeña, pero posteriormente verá en ella el reflejo de la relación con su madre que puede ser buena o mala. Para la madre, la hija mayor inicialmente sería su cómplice por la afinidad por sexo, aunque posteriormente entraría dentro de la influencia del padre, y el segundo tendría la función de ser su protector y la influencia de su lado por ser el segundo y el pequeño. En este caso, la influencia genealógica será complicada y es probable que los dos hijos tengan dificultades para encontrar su sitio en la familia y en la vida.
Fig.2= Las cuatro posibilidades en el caso de dos hijos.
A partir del tercer hijo las influencias son muy parecidas a la
de los dos hijos anteriores, pero sólo tendrían las mejores posiciones el
primer hijo varón, la segunda hija y el hijo pequeño tanto si es chico como si
es chica, aunque si este último es un chico lo tendría genealógicamente mejor
que si fuese una chica, ya que hay una clara tendencia inconsciente a que la
hija pequeña se ocupe de los padres cuando sean mayores y que tenga menos
libertad que la hija en segundo lugar.
De esta manera podemos decir que la situación del hijo mayor si
es un chico será una de las más favorables en cualquier caso, pero si es una
chica tendrá dificultades para encontrar una buena la relación con el padre y
no perder sus energías luchando contra él. En cualquier caso, el hijo mayor
siempre se sentirá el príncipe o la princesa destronados, en el caso de que
vengan más hijos porque de tener todo el espacio para él ha tenido que ir poco
a poco cediéndolo y se ve obligado a compartirlo y eso le lleva a tener que estar
habitualmente reclamando para él el espacio perdido.
En el caso del hijo pequeño, éste tiene muchas más
variables y posibilidades, pero siempre tendrá a su favor la influencia y la protección de la
madre. La más favorable de las situaciones sería que fuese chica y que no
hubiese más chicas antes que ella. Si ocupa los lugares pares, el 2, 4, 6…, será
también más importante el apoyo que va a recibir de la madre. El hijo pequeño, sea
chico o chica, despierta además el cariño y la protección por parte de los
hermanos mayores, de los padres y del resto de la familia, aunque el poder que pueda ocupar en la familia será escaso a no
ser que los padres le den esa fuerza o se alíe con alguno de los hermanos
mayores.
Fig.3= Preferencia del padre por el hijo mayor y de la
madre por la hija pequeña.
De esta manera, vemos que las posiciones del hijo mayor y del hijo pequeño suelen ser más favorables que las del resto, pero también su influencia y evolución va a depender de otras variables como las influencias de los abuelos, la relación por sexo Y el triángulo de influencias de las personas de su mismo sexo. Si las saben utilizar bien, estos dos hijos pueden más fácilmente alcanzar el equilibrio y el éxito en la vida.
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