Las Emociones y la Enfermedad
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LAS EMOCIONES Y LA ENFERMEDAD
El ser humano es un animal con un importante componente emocional que ha creado desde su cuerpo físico para mejorar su supervivencia. Como se puede revisar en otras secciones, estas emociones pueden ser tanto positivas como negativas, pero las dos van a consumir una importante cantidad de energía de la que produce nuestro cuerpo.
Nuestro organismo consigue la energía para mantenerse vivo a partir de los alimentos que consume y digiere, de la respiración y de la que tiene almacenada en su interior desde el nacimiento. Si no quiere gastar rápidamente la energía que tiene almacenada, necesita alimentarse, digerir los alimentos y después transformarlos en energía vital. También tiene que conseguir oxígeno del aire para poder metabolizar los alimentos. De este complicado proceso metabólico aparecen las unidades de energía necesarias para mantener vivo al cuerpo físico, generar las emociones y utilizar la mente.
Cada día nuestro cuerpo aporta una cantidad de energía para generar emociones. Si éstas son positivas, la energía utilizada redunda en un beneficio, por lo que el gasto merece la pena. Pero si las emociones que se generan son las negativas, se produce también ese gasto de energía, pero en lugar de beneficios nos van a generar problemas en el resto del organismo.
Fig. 1: Las emociones negativas consumen mucha energía.
A esto hay que añadirle que las emociones negativas funcionan en forma de círculo vicioso, de forma que cuando se llega al final del ciclo se vuelve a reactivar con la primera emoción negativa, el Miedo, que genera un nuevo circulo de emociones negativas de manera que el gasto de energía no para y mientras las emociones negativas están consumiendo energía el resto del organismo recibe menos cantidad por lo que empieza a funcionar peor.
Muchos de los sistemas corporales como el digestivo, el de defensas, el urinario o el respiratorio pueden funcionar con restricciones de energía durante bastante tiempo por lo que al principio la persona que está teniendo muchas emociones negativas puede que no note nada, pero con el paso del tiempo irán apareciendo desarreglos que se manifestarán en forma de enfermedades.
Por ejemplo, si un sistema corporal, digamos el circulatorio, necesita 100 unidades de energía para que la sangre circule, el corazón esté en condiciones y el retorno venoso sea el adecuado, todo irá bien. Pero si en vez de recibir 100 unidades, recibe 70, una parte del trabajo no se podrá hacer y acabará apareciendo una dificultad para el retorno venoso y finalmente la aparición de varices o se irán haciendo lesiones en las paredes de las arterias que pueden acabar formando una placa de colesterol y posteriormente una trombosis, una hemorragia o un infarto.
Fig. 2: Sistemas corporales y sistema circulatorio.
Si le aplicamos lo mismo al sistema digestivo, al principio puede que no haya consecuencias, pero después aparecerán las dificultades para digerir ciertos alimentos, la formación de aires y la peor absorción de los nutrientes importantes para la vida como las vitaminas o los minerales. Como el sistema digestivo es el que provee de energía al cuerpo a través de la digestión de los nutrientes si el sistema digestivo dispone de menor presupuesto que el que necesita, poco a poco la generación de energía a partir de los nutrientes se irá resintiendo hasta que aparezca un cansancio generalizado y una pérdida de la vitalidad.
Si ahora nos fijamos en el sistema de defensas podremos ver que, de manera progresiva, la lucha contra bacterias, virus, parásitos u hongos cada vez será menos eficaz y es posible que aparezcan enfermedades infecciosas como consecuencia de la dificultad del sistema de defensas para que todo esté bien. Como el sistema de defensas también tiene la función de la reparación de los tejidos dañados, al no tener presupuesto para poder hacer su trabajo los tejidos dañados no se repararán adecuadamente y con el tiempo aparecerán lesiones en órganos o en el tejido conjuntivo y puede haber artrosis, esguinces o roturas musculares, entre otras.
Si le aplicamos las mismas restricciones de energía al sistema nervioso, éste funcionará cada vez peor y repercutirá en el funcionamiento y revisión del resto de los sistemas corporales. Y en el propio sistema nervioso pueden aparecer deterioros de neuronas que pueden manifestarse en forma de pérdidas de memoria, dificultad para el cálculo o problemas de gestión de la vida cotidiana.
Fig. 3: Infección por bacterias y virus.
Así que cuando una persona está dominada por las emociones negativas, dando vueltas continuamente a la trampa del tornillo sin fin y mantenidas en el tiempo por el Mental negativo, su sistema energético va a tener mucho gasto a causa de estas emociones y no podrá surtir adecuadamente de energía al resto de los sistemas corporales, facilitando así la aparición de enfermedades que serán progresivamente más importantes, graves o crónicas.
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