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El Mahjong - UNA VIDA INTEGRAL

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El Mahjong

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EL MAHJONG


El Mahjong, también escrito mahjongg, mah-jong o majiang, es un juego de mesa de origen chino que se juega con fichas rectangulares, normalmente entre cuatro personas o también en forma de solitario por parejas. Combina elementos de habilidad, memoria, cálculo de probabilidades, lectura del oponente y azar, y comparte parentesco con juegos de cartas como el rummy o el póquer. Más que un único juego, el Mahjong es una familia de juegos con decenas de variantes regionales. Todas comparten una idea central: cada jugador roba y descarta fichas por turnos para completar una mano formada por combinaciones, tríos, escaleras o cuatros iguales, y un par. Quien la completa primero declara la victoria y puntúa según el valor de su mano.

Existen numerosas leyendas sobre el origen del Mahjong. La más conocida se le atribuye al filósofo Confucio (siglo VI a. C.), pero no existen pruebas históricas. Otras lo vinculan con la corte imperial o con la vigilancia de graneros, pero tampoco están documentadas. La hipótesis más aceptada por los historiadores sitúa su origen a mediados del siglo XIX, en la región del bajo Yangtsé, las zonas de Ningbo y Shanghái. Se considera descendiente de los juegos de cartas chinos, en especial el madiao o “cartas del gorrión”, que a su vez comparten la lógica de formar combinaciones robando y descartando. El juego habría pasado de cartas a fichas, probablemente por su mayor durabilidad. El propio nombre se vincula con el gorrión, o “máquè”, nombre en cantonés que se asocia con el ruido que hacen las fichas al mezclarse, parecido al piar de los pájaros. En Japón el juego se pronuncia “mājan”.

Fig.1= Fichas del Mahjong.



A finales del siglo XIX se expande por Shanghái y las ciudades portuarias del sur de China y en la década de 1910 se difunde por toda China y entre las comunidades chinas del exterior. En la década de 1920 se produce su auge mundial gracias un empleado de Standard Oil en Shanghái, que lo introduce en Estados Unidos y simplifica sus reglas; también llega a Japón y Europa. Durante los años veinte, el Mahjong vivió una verdadera fiebre en Estados Unidos y Europa; se vendieron juegos de lujo, aparecieron manuales, canciones y modas inspiradas en el juego. Con el tiempo el entusiasmo decayó, pero el juego se arraigó con fuerza en ciertas comunidades, especialmente entre mujeres estadounidenses, que lo adoptaron como actividad social semanal. En las décadas de 1920 a 1940 en Japón se desarrollan las reglas que darán lugar al Mahjong moderno. En los años 1950 a 1970 se consolidan las variantes regionales hongkonesa, taiwanesa, sichuanesa, entre otras. En 1980 los videojuegos popularizan el “Mahjong solitario”, algo distinto al juego real. Desde el año 2000 en adelante se organizan campeonatos internacionales y de asociaciones nacionales y continentales. En la década de 2010 a 2020 surge el Mahjong en línea y las ligas profesionales en Japón.

El juego estándar de Mahjong chino contiene 144 fichas, divididas en tres grandes categorías: palos numerados, honores y bonus. Los Palos numerados son tres, bambúes, círculos y caracteres chinos, con números que van del 1 al 9 y con 4 copias cada uno, lo que hacen un total de 108 fichas. Los Honores son fichas con los 4 vientos, este, sur, oeste y norte, y tres dragones, rojo, verde, y blanco, con cuatro copias cada uno, en total 28 fichas más. Los Bonus son 4 fichas de flores y otras 4 con las estaciones, lo que suma otras ocho y hacen un total de 144 fichas. Los vientos y los dragones no tienen orden numérico, por lo que solo pueden formar tríos, cuatros iguales o pares. Las flores y estaciones no forman parte de la mano y al robarlas se apartan y se roba una ficha de reposición, aunque pueden aportar puntos extra en algunas variantes y en otras no existen, como en la japonesa. Se puede formar una escalera con 3 fichas en orden consecutivo, un trío con 3 fichas iguales, un cuarteto con 4 fichas iguales, un par con 2 iguales. Se usan unos dados para determinar el punto de ruptura del muro y el orden inicial.

En el comienzo del juego, los participantes se sientan en torno a una mesa y se asignan los vientos: Este, Sur, Oeste, Norte. Se mezclan las fichas boca abajo y cada jugador construye un tramo del muro, normalmente 17 o 18 columnas de 2 fichas. Se tiran los dados para decidir por dónde se abre el muro y se reparten 13 fichas a cada jugador, 14 al del viento Este que actúa como guía, y se ordenan en el atril sin mostrarlas. El jugador en turno roba una ficha del muro y comprueba si con ella puede completar alguna jugada ganadora; si es así, declara su victoria por turno de robo; si no gana, descarta una ficha boca arriba en el centro, de modo que su atril vuelve a tener 13 fichas. Los demás pueden pedir hacer un descarte para poder ganar, para formar un trío o un cuarteto, o para formar una escalera si es el jugador siguiente. Quien lo pide muestra la jugada, la deja visible y se descarta de las fichas. Si nadie lo pide, el turno pasa al jugador de la derecha en sentido antihorario. Un jugador gana por tener una buena jugada en su turno de robo o cuando pide un descarte. Se calculan los puntos conseguidos y se pagan al ganador según su valor. Hay empate si se acaba el muro sin ganador y entonces la ronda termina en tablas. Tras cada ronda, si el que tiene el viento Este no ha ganado, éste pasa al siguiente jugador y los vientos rotan. Una partida completa suele componerse de cuatro rondas de viento con cuatro manos cada una.

Fig.2= Personas jugando al Mahjong.



El Mahjong combina el azar, en el reparto y los robos, con una gran dosis de habilidad y estrategia. Conviene descartarse fichas de forma que se maximice el número de ellas que mejoran la jugada; el número de cambios que le faltan a cada jugada para quedar lista hay que minimizarlo con cada descarte. Las fichas centrales, del 3 al 7, tienen más posibilidades de formar escaleras que los extremos y los honores en solitario. Saber no perder puntos es tan importante como ganar. Una buena defensa consiste en descartar fichas seguras, y es bueno usar el conocimiento de patrones de espera para estimar qué fichas son menos valiosas. Hay que saber cuándo retirarse de una mano para evitar un pago grande. Cada descarte aporta información sobre los jugadores y hay que observar el orden en que se echan las fichas, qué palos se evitan y qué grupos se reclaman para poder deducir el tipo de jugada que se está buscando. Contar la fichas visibles ayuda además a estimar cuántas copias de un tipo siguen disponibles. Es bueno adaptarse a cómo va el marcador y arriesgar más al ir por detrás y proteger la ventaja al ir por delante.

Los errores comunes de los principiantes son pedir demasiados descartes, revelar la jugada sin necesidad o aferrarse a una jugada ya imposible de conseguir en lugar de defenderse. También ignorar el estado de las jugadas de la mesa, guardar fichas aisladas de honores demasiado tiempo y descartarse sin pensar en la importancia de la ficha. El Mahjong es un juego que sirve para el análisis matemático, ya que el número de configuraciones posibles de una mano de 13 fichas es enorme, y las probabilidades de completar determinadas combinaciones se estudian con simulaciones y herramientas de análisis. Hoy existen inteligencias artificiales que juegan a nivel de campeón, como los sistemas desarrollados por equipos de investigación en Japón y China, lo que ha impulsado nuevos análisis sobre cuál es la estrategia óptima.

El Mahjong es un juego con más de siglo y medio de historia que ha sabido adaptarse a las épocas, las culturas y las tecnologías. Se ha transformado de un pasatiempo regional chino a ser un fenómeno global con campeonatos internacionales, ligas profesionales, comunidades en línea y estudios científicos. Su atractivo reside en un equilibrio poco común: reglas sencillas de aprender, una posibilidad estratégica casi inagotable y un componente social muy fuerte. Cada variante ofrece una experiencia distinta, lo que permite que casi cualquier persona encuentre su forma de jugarlo. Para quien quiera iniciarse, el mejor consejo es elegir una variante, aprender sus reglas básicas, y jugarlo, preferiblemente en compañía. Como en tantos juegos de mesa, la mayor parte del aprendizaje llega con la práctica y con las experiencias en torno a la mesa.








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