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Soneto a Una Naríz - UNA VIDA INTEGRAL

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Soneto a Una Naríz

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- LA POESÍA, POESÍA CLÁSICA: FRANCISCO DE QUEVEDO

 
 
SONETO A UNA NARIZ
 
FRANCISCO DE QUEVEDO Y VILLERGAS


Francisco de Quevedo y Villergas, más conocido simplemente como Quevedo, fue un escritor y poeta del siglo de oro español, es decir, del siglo XVII. Su escritura tuvo muchos estilos, pero se caracterizó siempre por la sátira, que utilizaba tanto en sus obras literarias de teatro como en la poesía.

Su enemistad manifiesta y su disputa pública con Luis de Góngora y Argote, otro de los grandes literarios del siglo de oro español, llevó a que esta pugna se reflejara también en sus escritos, como el soneto que estudiamos hoy, dedicado de forma humorística y bastante cruel a su enemigo, ridiculizándole en esta poesía por un rasgo peculiar de su cara: su prominente nariz.

Fig. 1: Escritor clásico.
 

A continuación, se reproduce este famoso soneto:


SONETO A UNA NARIZ

Érase un hombre a una nariz pegado,
érase una nariz superlativa,
érase una nariz sayón y escriba,
érase un pez espada muy barbado.

Era un reloj de sol mal encarado,
érase una alquitara pensativa,
érase un elefante boca arriba,
era Ovidio Nasón más narizado.

Érase un espolón de una galera,
érase una pirámide de Egipto,
las doce Tribus de narices era.

Érase un naricísimo infinito,
muchísima nariz, nariz tan fiera
que en la cara de Anás fuera delito.

Fig. 2: Símbolos a los que se refiere en el soneto sobre la nariz de Góngora.
 

Es sorprendente la rima con la que se establece este soneto mientras compara metafóricamente la nariz de Góngora con diversos objetos en los que la mente de la persona que lo lee no puede por menos que imaginar cada uno de esos objetos pegados a la cara de una persona, lo que provoca sin duda la risa por la exageración del poeta. La compara con el apéndice de un pez espada, con el fiel de un reloj de sol, con una alquitara o alambique destilador, con la trompa de un elefante, con el espolón de un barco y hasta con una pirámide.

El gran poeta Quevedo nos ha dejado como legado poético un muy buen soneto con una gran belleza literaria y también muy explícito e incisivo en la descripción de la prominente nariz de su enemigo público.








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