Sobre las Adicciones
LAS ADICCIONES
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SOBRE LAS ADICCIONES
Una adicción es una enfermedad
crónica que se caracteriza por la evasión de la realidad inmediata a través
del consumo de sustancias o la realización de actividades que activan en el
sistema nervioso sensaciones de placer, de recompensa o de evitación del dolor
o del sufrimiento. Lo habitual es que esa conducta le lleve a la persona a
perder su salud física, emocional o mental o que le afecte de forma importante
a su vida personal, familiar, laboral y social, generando conflictos en su
entorno que le llevan a vivir una mala vida. Una vez que una persona ha tenido
una adicción, ésta deja huella imborrable en la memoria del Inconsciente de la
persona y se puede volver a reactivar si los desencadenantes vuelven a estar
presentes.
En toda adicción se observan
tres factores principales: la dependencia, la tolerancia y el síndrome de
abstinencia. Pero también aparecen otros como la incapacidad de cambiar la
conducta, el deseo intenso de consumir o hacer algo perjudicial, la dificultad
para reconocer las consecuencias negativas de su comportamiento, la pérdida del
control sobre el consumo o la conducta y la tendencia a recaer una y otra vez a
pesar de haber dejado de consumir la sustancia por largos periodos de tiempo o
de haber dejado atrás el comportamiento adictivo.
Fig.1= Transformación de una persona adicta al consume de
sustancias nocivas para la salud.
La dependencia es una importante característica de cualquier adicción que se expresa con la necesidad de consumir una sustancia o de realizar una conducta concreta que permita evitar a la persona evitar el malestar producido por la falta de consumo de una sustancia o por no hacer algo. Si no se consume la sustancia o no se realiza esa conducta, la persona siente inicialmente un cierto estado de nerviosismo que deriva rápidamente en ansiedad, en un deseo dominante de hacer lo que desea, irritabilidad y finalmente en una pérdida del control de sus actos en mayor o menor medida.
La tolerancia consiste en la necesidad de aumentar la dosis o la frecuencia de consumo de una sustancia o la de realizar ciertos comportamientos de forma más repetida para conseguir habitualmente un resultado peor en la necesidad de calmar el deseo de consumir una sustancia o de realizar una conducta. Esto hace que aparezca un malestar si no se consigue calmar la ansiedad y que se acaben consumiendo cantidades peligrosas de una sustancia o realizando actividades que cada vez ponen en mayor riesgo la integridad y la salud de la persona.
El síndrome de abstinencia es una situación en la que la persona sufre las consecuencias de no consumir nada o una cierta cantidad de la sustancia a la que se ha vuelto dependiente o se siente mal cuando no realiza ciertas actividades que le ayudaban a calmar su malestar. Los síntomas a los que se enfrenta la persona que deja de consumir una sustancia o de hacer una conducta pueden ser físicos, emocionales o mentales y tener una intensidad leve, moldeada o grave. Este síndrome desaparece en cuanto que la persona vuelve a consumir la sustancia o a realizar la conducta que lo provocaba.
Fig.2= Sustancias que generan adicción.
Existen básicamente dos tipos de adicciones: la adición al consumo de algunas sustancias y la adición a tener ciertos comportamientos. Dentro del consumo de sustancias están las drogas legales como el alcohol, el tabaco, la cafeína y algunos fármacos y las drogas ilegales como la heroína, la morfina, las anfetaminas, el cannabis, el LSD y la cocaína, entre otras. En la adición a comportamientos está la adición al sexo, al juego, a la comida, al trabajo, a la tecnología, a las compras, al deporte, a las actividades de riesgo y a la estética.
Los factores o causas que predisponen a una persona a tener una adicción son múltiples, pero de manera muy resumida, se podría decir que una persona se vuelve adicta cuando no le gusta la realidad que vive e intenta evitarla o dejar de percibirla a través del consumo de sustancias o de conductas inadecuadas. Hay factores genéticos de predisposición, otros son ambientales como las influencias familiares, sociales, culturales o religiosas, otros son psicológicos como el estrés, la baja autoestima o los trastornos mentales, otros de neurológicos por desequilibrios en el sistema nervioso y otros son sociales como la presión de grupo al que se pertenece o la facilidad y disponibilidad de las sustancias o la realización de ciertas conductas.
El tratamiento de una persona que se ha vuelto adicta no es fácil, pero se inicia con el reconocimiento de que tiene una adicción y con la acción de afrontar las situaciones y consecuencias que han derivado de ella. Hay un tratamiento psicológico mediante el refuerzo de las conductas positivas en la persona que no consume, el apoyo de grupos que se reúnen para reforzarse y el soporte familiar. Otras veces es necesario la utilización de fármacos que sustituyen a la sustancia que se consume o reducen el impulso de consumirla. Pero la mayor parte de las veces, la persona necesita un tratamiento por parte de profesionales con experiencia que le permitan manejar mejor su realidad adversa y su tendencia a evadirse de ella.
Fig.3= Comportamientos adictivos.
En cuanto a la prevención de las adiciones, hay que tener en cuenta los factores personales, familiares y sociales en los que vive la persona que pueden ser facilitadores de la generación de adiciones. En el terreno educativo es muy importante la información en las escuelas y familias sobre las motivaciones, los riesgos y las consecuencias. En el terreno personal es importante la gestión del estrés, de los complejos, la información directa a la persona sobre su realizad y las posibles soluciones, el aprendizaje en la resolución de conflictos y el aumento de la autoestima. En los periodos de la adolescencia y la juventud es adecuado promocionar la realización de actividades recreativas saludables como el deporte y las actividades saludables de grupo. También ayuda una adecuada regulación del acceso a sustancias y a comportamientos inadecuados.
Fig.4= Terapia de grupo.
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