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Los Dados

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LOS DADOS


El juego de mesa conocido genéricamente como “los dados” es una de las formas de entretenimiento más difundidas y longevas del mundo. Consiste en lanzar un conjunto de dados, habitualmente cinco, dentro de un recipiente llamado cubilete, con el fin de obtener combinaciones que se traducen en puntos según un sistema de categorías previamente establecido. A pesar de su aparente sencillez, este juego combina de manera equilibrada el azar propio del lanzamiento de los dados con la estrategia que exige decidir qué dados conservar y cuáles volver a tirar, así como en qué categoría conviene anotar cada resultado. Esta mezcla de suerte y decisión explica su enorme popularidad a través de muchas generaciones, presente tanto en reuniones familiares como en bares, clubes y torneos organizados.

El uso de dados como elementos lúdicos y de azar se remonta a las civilizaciones más antiguas. Existen testimonios de piezas similares a dados fabricadas en hueso o marfil en el Antiguo Egipto, unos 2.600 años antes de nuestra era, y entre pueblos mesopotámicos, utilizadas tanto en juegos de entretenimiento como en rituales de adivinación. El cubilete, que es un recipiente en forma de vaso algo más ancho en la boca que en el fondo, es usado para agitar y lanzar los dados y aparece documentado con claridad a partir del siglo XV en Europa. Durante el Renacimiento, el juego se popularizó en tabernas y salones europeos como punto de encuentro social, y sus reglas fueron adaptándose a las costumbres de cada región. Con la llegada de colonos europeos a América, estas prácticas se trasladaron al continente americano y dieron lugar a variantes propias.

Fig.1= El juego de los dados con cubilete.



Los elementos necesarios para jugar son sencillos y económicos, lo que ha favorecido su difusión masiva a lo largo de la historia: cinco dados de seis caras, numerados del 1 al 6 o decorados con 6 figuras diferentes, y un cubilete o recipiente en forma de vaso tradicionalmente de cuero, madera o plástico, con un fondo de fieltro que amortigua el sonido y evita que los dados se dañen al agitarlos. Es necesario también disponer de una superficie de lanzamiento, mesa o tapete, que permita que los dados rueden y se detengan con facilidad. Los dados más populares tienen las figuras presentes en las cartas o en el poker: un as, un rey o “K”, una dama o “Q”, un escudero o “J”, una figura de 10 puntos rojos y una figura de 9 puntos negros; se corresponden en números, respectivamente, al 1, 2, 3, 4, 5 y 6. Las figuras más poderosas empiezan por el as y van en sentido descendente hasta los puntos negros. El número más poderoso es el 1 y va descendiendo hasta el 6.

Aunque cada variante introduce matices propios, la estructura básica compartida por la mayoría de los juegos de dados con cubilete es la reunión de varios jugadores alrededor de una mesa, que pueden ser desde 2 hasta 4 o más, y el establecimiento de un turno de juego que se traslada en el orden de las agujas del reloj, es decir, hacia la izquierda de cada uno. Para saber quién va a iniciar el turno, cada jugador tira un solo dado y el que tenga el dado más alto es el que inicia la partida, pero en caso de que haya un empate se sigue tirando el dado entre las personas empatadas hasta que uno saca un número o figura superior. Previamente es necesario haber establecido el tipo de juego al que se va a jugar, los puntos que se consiguen con cada jugada, cuando se produce el final del juego y quién será el ganador.

Al inicio de cada ronda un jugador agita el cubilete con los cinco dados en su interior y los vuelca sobre la mesa, se observa y valora el resultado y decide qué dados conservar, dejándolos aparte, y cuáles volver a introducir en el cubilete para volver a tirarlos y puede repetir este proceso hasta un máximo de tres tiradas por turno; se pueden retirar todos los dados en la primera y segunda tirada si los resultados no gustan al jugador. Tras la tercera tirada, o antes si el jugador decide detenerse conforme al resultado obtenido, debe anotar su puntuación en una categoría disponible de la hoja de puntuaciones o de figuras. Según cada variante, la partida concluye cuando todas las categorías han sido completadas por un jugador, cuando un jugador alcanza una puntuación acumulada determinada, o cuando se logra una combinación especial de dados que otorga la victoria a un jugador.

Fig.2= Personas jugando al juego de los dados.



La variante de juego más habitual es parecida al juego de cartas del póker, y cada jugador pretende conseguir el resultado mejor posible durante las 3 tiradas en cada ronda. El orden de mejor resultado a menor es el repóquer o 5 figuras iguales, el póker o cuatro figuras iguales, el ful formado por un río y una pareja, la escalera que junta 5 figuras en orden correlativo, siendo la mayor la que acaba en un as y la menor la que acaba en un rey, el trío o tres figuras iguales, las dobles parejas y las parejas. En caso de presentar jugadas iguales como un repóquer, un póker, un full, un trío o unas parejas, será más importante y ganará la que corresponda a las figuras de mayor poder. En caso de empate se vuelven a tirar los dados entre las personas que han empatado. Según lo establecido previamente, el ganador se apuntará un punto por cada jugada ganada que se sumará a los puntos obtenidos previamente hasta llegar al número estipulado para ganar la partida.

Existen muchas otras variantes de juegos con dados y cubilete, algunas muy conocidas como “la cucaracha” o “el ahorcado”, en las que se van rellenando figuras con esas formas según las figuras o números que van saliendo en cada tirada, de forma que la cabeza, el cuerpo o las patas de la cucaracha van a corresponder a alguna de las figuras de los dados que se han acordado previamente, así como en el ahorcado las figuras o números de los dados serán la cuerda, la orca, el cuerpo, la cabeza o las extremidades del dibujo. Gana el jugador que consiga acabar la figura antes que los demás. En otras variantes se juega con un solo dado para ver qué jugador tiene el dado más alto en cada jugada, lo que le permite apuntarse un punto al jugador ganador hasta llegar a un número previamente acordado.

El juego de mesa de los dados con cubilete representa un ejemplo notable de cómo con una mecánica simple de juego, lanzar unos dados dentro de un recipiente, se puede generar una enorme variedad de tipos de juego sin perder su esencia básica. Desde sus antecedentes en el Egipto antiguo y su consolidación en la Europa renacentista, hasta sus variantes contemporáneas en América Latina, el Caribe y el mercado global de juegos de mesa, el juego de dados con cubilete ha demostrado una capacidad de adaptación excepcional. Su combinación de azar, decisión estratégica y ritual social continúa haciendo de este juego una actividad vigente y apreciada, tanto en su forma tradicional con dados físicos como en sus versiones digitales, lo que confirma su lugar como patrimonio lúdico compartido por múltiples generaciones y culturas.








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