Saber Sin Estudiar
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SABER SIN ESTUDIAR
NICOLÁS FERNÁNDEZ DE MORATÍN
Nicolás Fernández de Moratín fue un escritor español del siglo XVIII, que destacó como poeta ilustrado, dramaturgo y ensayista y figura clave del neoclasicismo y de la Ilustración española, además de ser el padre del dramaturgo Leandro Fernández de Moratín. Nació en Madrid el 20 de julio de 1737, en una familia de origen asturiano, estudió con los jesuitas y se licenció en Derecho en la Universidad de Valladolid. Ejerció como abogado en Madrid, fue catedrático de Poética en el Colegio Imperial y murió en Madrid el 11 de mayo de 1780 a la edad de 43 años.
Hizo poesía, teatro y ensayo dentro de los ideales neoclásicos y publicó el periódico literario “El Poeta” para difundir versos y criterios estéticos ilustrados. Participó en tertulias ilustradas como la de la Fonda de San Sebastián, junto a autores como Cadalso o Iriarte. Entre sus obras destacan los poemas didácticos como “La Diana o arte de la caza” y el célebre poema erótico-burlesco “Arte de las putas (o Arte de putear)”, que fue editado después de su muerte. Entre su obras de teatro está la comedia “La petimetra” de 1762 y las tragedias “Lucrecia” de 1763, “Hormesinda” de 1770 y “Guzmán el Bueno” de 1777.
Fig. 1: Las ciudades de Paris en Francia y de Lisboa en Portugal.
“Saber sin estudiar” es un breve poema humorístico e irónico que critica la ignorancia y los prejuicios nacionales sobre el valor del aprendizaje natural y el uso de la lengua materna en contrate con las personas que aprenden un idioma que no es el suyo. El poema pertenece al estilo ilustrado de la época por su brevedad, su agudeza y el mensaje moral. Es un epigrama en forma de décima espinela, 10 versos octosílabos y rima consonante ABBAACCDDC, muy habitual en la poesía burlesca y moral del siglo XVIII. Esta breve poesía encaja en el espíritu de la Ilustración española, ya que con una gracia ingeniosa denuncia supersticiones y mentalidades atrasadas, proponiendo implícitamente una visión racional del aprendizaje y de la cultura.
El poema cuenta la sorpresa de un portugués al ver que los niños franceses hablan el idioma francés “sin estudiarlo”, lo que él interpreta como un “arte diabólico” frente a la dificultad que tienen los portugueses para aprender “gabacho”, es decir “la lengua francesa”. De esta forma hace la crítica a la falsa idea de que saber un idioma o cualquier otro conocimiento, es un misterio o un privilegio, cuando en realidad se aprende de forma natural al vivir rodeados de las personas que lo hablan y lo usan de forma cotidiana. Se ridiculiza al personaje portugués porque atribuye al “diablo” lo que se explica simplemente a través de la experiencia y la costumbre, poniendo en evidencia su ignorancia.
Hay un contraste cómico entre el hidalgo portugués, noble y viejo, que “habla mal” el francés, y el «muchacho» francés que lo domina sin esfuerzo aparente. También se utilizan recursos como la exageración hasta lo absurdo de la admiración ignorante, la hipérbole al hablar de la edad avanzada del hidalgo que “llega a viejo” sin aprender bien el idioma francés y el coloquialismo burlesco al usar palabras como “gabacho” y “parla”, que hacen que el poema esté más cercano a la forma popular de hablar. El texto invita a reflexionar sobre cómo se obtienen realmente los conocimientos, por convivencia, estudio, experimentación, uso cotidiano y esfuerzo, y no por “magia” ni por rango social y la tendencia a justificar la propia falta de conocimientos echando la culpa a factores externos o a supuestos misterios.
Fig.
2: Estudiantes.
A continuación, se reproduce esta poesía de la Ilustración española:
SABER SIN ESTUDIAR
Admiróse un portuguésde ver que en su tierna infanciatodos los niños en Franciasupiesen hablar francés."Arte diabólica es",dijo, torciendo el mostacho,"que para hablar en gabachoun fidalgo en Portugalllega a viejo y lo habla mal;y aquí lo parla un muchacho".
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