La Granada
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LA GRANADA
La granada es el fruto del granado, un pequeño árbol o arbusto
originario de Asia Central y Oriente Próximo que hoy se cultiva en climas
cálidos y templados de todo el mundo. Reconocible por su corteza
gruesa y coriácea, su corona característica y su interior repleto de semillas
envueltas en una pulpa jugosa de color rojo intenso, esta
fruta ha acompañado a la humanidad desde tiempos prehistóricos, tanto en la
alimentación como en la simbología religiosa, artística y cultural.
El granado, Punica granatum, es originario de una amplia
región que se extiende desde Irán y el Himalaya occidental hasta el norte de la
India, aunque también se señala su presencia temprana en Asia Central y
en el norte de África. Se considera que es una de las primeras
especies frutales cultivadas por el ser humano, con evidencias arqueológicas,
como los restos hallados en tumbas egipcias de más de 2500 años de antigüedad,
que confirman su cultivo desde épocas remotas.
Su expansión hacia la cuenca del Mediterráneo se atribuye
tradicionalmente a fenicios y cartagineses, que la introdujeron en la
región durante los siglos previos a las guerras púnicas; de hecho, de ahí surge
su nombre científico, "Punica". Los bereberes, por su parte,
contribuyeron a difundirla por el norte de África y la península ibérica. No
es casualidad que la ciudad andaluza de Granada, fundada en el siglo X, tome su
nombre de esta fruta, cuyo cultivo es muy habitual en toda la región.
Desde el Mediterráneo, la granada llegó a América a través de los misioneros
españoles durante el siglo XVI, quienes la introdujeron en México y California,
donde encontró condiciones climáticas favorables para su desarrollo.
Actualmente, España, en particular las provincias de Alicante y Murcia, es uno
de los principales productores y exportadores europeos,
mientras que India e Irán se cuentan entre los mayores productores a escala
mundial. Más allá de su valor agrícola, la granada ha ocupado un lugar
destacado en la mitología, la religión y el arte: aparece mencionada en textos
del Antiguo Egipto, en la Biblia y en el Corán, y ha sido símbolo de
fertilidad, abundancia y unidad en numerosas culturas mediterráneas y de Oriente
Próximo.
Fig.1= El granado y su fruto, la granada.
El granado es un árbol de hoja caduca, aunque
tiene hojas persistentes en los climas tropicales, que llega a tener de 2 a 6
metros de altura, con ramificación abundante desde la base y presencia de
espinas. Las hojas son opuestas, brillantes, de color verde oscuro y forma
alargada, de hasta 8 cm de longitud. Las flores son
vistosas, de color rojo o anaranjado intenso, con numerosos estambres, que
surgen entre finales de primavera y principios de verano. El fruto es
una baya globosa de piel gruesa y dura, de 8 a 12 cm de diámetro, que mantiene
los restos persistentes del cáliz en forma de corona, lo que le ha valido el
sobrenombre de "reina de las frutas", y en
su interior, dividido en varios espacios separados por membranas blanquecinas,
están las semillas, rodeadas por una pulpa jugosa, roja, rosada o
blanquecina según la variedad. El sabor es agridulce, con variedades
más dulces y variedades más ácidas.
La granada destaca por su elevado contenido de agua, alrededor del
78%, su bajo aporte calórico y su riqueza en vitaminas, minerales y compuestos
bioactivos, especialmente antioxidantes. En cuanto a Hidratos de Carbono,
tiene un 18%, fundamentalmente fructosa y glucosa. Aporta Proteínas en
un 2%. Las Grasas son tan solo un 1%. Contiene Vitaminas,
especialmente la C, pero también la B1, B2, B3, B5, B6, E, K y el ácido
fólico. En cuanto a Minerales,
aporta potasio, fósforo, magnesio, zinc, hierro, calcio y algo de sodio.
Tiene importantes Antioxidantes como las punicalaginas,
flavonoides, antocianinas, ácido elágico y taninos.
En comparación con otras frutas, la granada se sitúa por delante de referencias
habituales, como el caqui, la piña o la mandarina, en cuanto al contenido de vitamina C, y
su jugo presenta niveles de antioxidantes superiores a los de la mayoría de los
zumos de fruta.
Numerosas investigaciones científicas han estudiado y demostrado
los importantes efectos del consumo de granada, en forma de fruta, zumo o
extracto, sobre distintos aspectos de la salud. Refuerza el sistema de defensas,
gracias a su notable contenido en vitamina C, ayudando a hacer
frente a las infecciones. Tiene una acción antioxidante y antienvejecimiento,
gracias a los taninos, antocianinas y al ácido elágico, que actúan de forma
conjunta para proteger las células frente al estrés oxidativo,
ralentizando el envejecimiento celular y contribuyendo a mantener la piel en
buen estado. El elevado contenido en taninos aporta un efecto astringente y
antiinflamatorio, especialmente beneficioso para la mucosa del tracto
digestivo, y se ha relacionado con la reducción de procesos
inflamatorios asociados a la artritis reumatoide y la osteoartritis. Ayuda
a prevenir la lesión del endotelio de las arterias coronarias, reduciendo
el riesgo de padecer enfermedades vasculares como la arteriosclerosis
o la hipertensión. Tiene un efecto antibacteriano y
antiparasitario. Ayuda a evitar el deterioro cognitivo y el riesgo de padecer
algunos tipos de cáncer.
Fig.2= Algunas formas de consumir granadas.
La granada se puede consumir de muchas maneras, tanto como se ha
hecho históricamente en la cocina tradicional como en la gastronomía actual. El uso
más habitual es el consumo en fresco directamente como fruta, extrayendo
los granos del interior para comerlos solos o añadidos a ensaladas y macedonias
de frutas. El jugo de granada, tomado en forma de zumo, es muy
apreciado por su sabor y por su elevado contenido en antioxidantes y
nutrientes, y se emplea solo o también en cócteles y batidos con otras
frutas o verduras. En la cocina salada, los granos y la melaza de granada, típica
de la cocina de Oriente Próximo, se usan para acompañar carnes y
pescados, en las ensaladas y para añadir a los platos con arroz y
otros cereales En repostería y postres se utiliza en grano o en
forma de mermelada o jalea como motivo decorativo y saborizante en postres,
tartas, bizcochos, galletas, yogures y helados. Es un ingrediente usado también en cosmética por
su capacidad antioxidante, y el extracto de granada se incorpora habitualmente
en productos cosméticos antienvejecimiento. En la
Medicina tradicional de distintas culturas se ha utilizado históricamente
como antidiarreico, antiparasitario y cicatrizante.
Pocas frutas acumulan una carga simbólica tan extensa como la
granada. En la mitología griega está asociada al mito de Perséfone y
Hades, y representa el vínculo entre la vida, la muerte y el renacimiento estacional.
En la tradición judía se la vincula con la abundancia,
en el islam se menciona como una de las frutas del paraíso, y en el
cristianismo aparece con frecuencia en la iconografía religiosa como símbolo
de la resurrección y la unidad de la Iglesia. En España, su huella cultural es
especialmente visible en la ciudad de Granada,
cuyo nombre y escudo incorporan la fruta como emblema, y en la tradición
literaria, donde figuras como San Juan de la Cruz emplearon la imagen de la
granada con un profundo sentido simbólico y espiritual.
La granada, en conclusión, es una deliciosa fruta de
temporada y también es un alimento con una larga historia agrícola y cultural,
una composición nutricional destacable por su riqueza en antioxidantes y
micronutrientes, y un campo de investigación científica activo en relación
con la salud cardiovascular, la inflamación y el envejecimiento
celular. Su extensa aplicación en la alimentación humana y su fuerte
carga simbólica, explican por qué ha acompañado a la humanidad
durante milenios y por qué sigue despertando interés tanto en la cocina como
en la investigación científica contemporánea. Incorporar la granada a una
dieta variada y equilibrada, ya sea en fresco, en zumo o como ingrediente
culinario, constituye una forma sencilla y agradable de aprovechar sus
beneficios.
Fig.3= Otras formas de tomar granadas.
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