El Enfado
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EL ENFADO
El enfado es,
por orden, la segunda de las emociones negativas y una de las más evidentes porque
es difícil esconder esta emoción una vez que se ha generado. Aunque se utiliza
la palabra enfado para describir esta emoción, incluyen muchos estados en los
que las personas están en estado de lucha o de defensa, como puede ser la irritabilidad,
la rabia, la cólera, la ira, el enojo, la ironía, el disgusto o la furia.
La emoción
negativa enfado viene acompañada por manifestaciones físicas habitualmente muy
evidentes, como el enrojecimiento de la cara, un cambio en la expresión de la
cara, mirada amenazante, enseñar más los dientes, elevación del tono y el
volumen de la voz, contracturas musculares, posturas cerradas de los puños de
las manos, actitud amenazante y otras menos evidentes como la taquicardia, la
respiración agitada o la subida de la tensión arterial.
Muchas personas,
ante el miedo de ser rechazados por su actitud irritable, esconden su ira de
forma que es difícil de detectar, aunque con el tiempo se irá manifestando. Se
entiende que hagan esto ya que las personas que se enfadan con facilidad no son
bien admitidas en la sociedad y de esta manera pasan más desapercibidos sus
sentimientos negativos.
Fig. 1: Persona enfadada.
El enfado se
genera a partir del Miedo cuando una persona se ve ante las tres posibilidades habituales
de acción cuando se tiene Miedo: huir, quedarse quieto o luchar. Cuando una
persona decide luchar para vencer el miedo, se genera la emoción negativa Enfado,
que no elimina el miedo, sino que solo lo esconde, y además se incorpora un
nuevo problema ya que se le añade al Miedo una segunda emoción negativa.
Esta situación
emocional surge siempre de un pensamiento optimista según el cual se intenta
vencer el miedo considerando que hay una batalla que se podría ganar si se
lucha contra lo que lo genera. Sin embargo, todas las batallas generan pérdidas
y desgaste del organismo, algo que no se suele valorar adecuadamente cuando se
inicia la lucha. El enfado se manifiesta con actitudes dominantes o estados de irritabilidad
que dan a la persona una falsa sensación de poder mientras luchan y, durante un
tiempo, les permite olvidarse del Miedo que generado su actitud de lucha y
defensa.
Fig. 2: Generación de Enfado a partir del Miedo.
El enfado es una emoción negativa que consume mucha energía, altera a la persona en los niveles físico, mental y emocional. Cuando se inicia esta emoción, nuestro sistema Inconsciente pone en marcha las reacciones de supervivencia y de lucha y defensa que implican muchos cambios físicos, como el aumento de la tensión muscular, la fabricación de hormonas de estrés, la agudización de los órganos de los sentidos, la elevación de la tensión arterial y la respiración agitada, entre otras. Una vez que se ponen en marcha estas reacciones físicas, tardan un tiempo antes de que se pueda volver a la normalidad.
También se pierde la mayor parte del control Consciente de las situaciones y el Inconsciente tiende a manejarlas directamente utilizando los mecanismos instintivos de supervivencia que compartimos con otros seres vivos, cuyo objetivo es proteger la vida de la persona, al precio que corresponda, según la situación que lo ha originado. Esto hace que muchas personas lamenten lo que han hecho bajo los efectos del Enfado, ya que su reacción ha correspondido a información que está dentro del Inconsciente que procede de la familia y de la sociedad, no del Ser Auténtico.
Bajo los efectos de la emoción Enfado la persona puede manifestar comportamientos muy ajenos a su Identidad. Puede ser muy egoísta, acosar a otras personas, lanzar amenazas, hacer acusaciones, utilizar un humor agresivo y satírico, realizar ofensas, agredir física o verbalmente a las personas, hacer daño, atacar, castigar, consumir drogas, discriminar, culpar a los demás, expresar desconfianza y otras tantas actitudes tóxicas que no corresponden a su Identidad.
Fig. 3: Violencia generada por el Enfado.
En la Naturaleza, acciones de
lucha y defensa pueden ser necesarias para afrontar un problema de
supervivencia en ciertos momentos de peligro para un ser vivo, pero esas
reacciones son puntuales y se vuelve bastante rápido a la normalidad. Sin
embargo, el ser humano puede utilizar su sistema Mental Negativo para reactivar
una y otra vez las reacciones de lucha y defensa e incluso mantenerlas de
manera crónica.
Una persona que se mantiene en
actitud de lucha de defensa durante un tiempo necesita vigilar ante la posible
llegada de un enemigo o de un peligro, lo que activa la siguiente emoción
negativa a la que llamamos Ansiedad. De nuevo, la Ansiedad no va a resolver ni
el Enfado ni el Miedo, pero va a añadir una nueva emoción negativa que
consumirá mucha energía vital de la persona, complicando aún más su situación.
Lo mejor que puede hacer una
persona que está en una situación de Enfado o de lucha y defensa es intentar
volver a su situación de Identidad lo antes posible. Para ello tendrá que
reconocer el Miedo que ha activado la reacción de lucha y defensa y a
continuación hacer el proceso inverso del personaje y el desplazamiento hasta
llegar de nuevo a la Identidad. Algunas personas intentan evitar las reacciones
de Enfado esquivando los momentos que las generan y, con frecuencia, tienen
éxito al evitar los enfrentamientos.
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