2001: Una Odisea del Espacio
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2001: UNA ODISEA DEL ESPACIO
STANLEY KUBRICK
Esta
obra maestra del cine de ciencia ficción fue dirigida por Stanley Kubrick, uno
de los mejores directores de cine que han existido. La película fue estrenada
en la primavera de 1968 y causó un gran impacto en todos los espectadores del mundo por
su innovadora forma de presentar el futuro y los excelentes y realistas efectos especiales
que se consiguieron a pesar de las limitaciones tecnológicas del momento.
El
guion está basado en una novela de Arthur C. Clack que trabajó mano a mano con Stanley
Kubrick para diseñar el guion final. Actualmente se la considera una de las
mejores películas de la historia y recibió el óscar a la película con los
mejores efectos especiales en el año 1969. A día de hoy, está aún clasificada
entre las 10 mejores películas de ciencia ficción en la clasificación del AFI,
el Instituto Cinematográfico de los Estados Unidos.
Fig. 1: La Tierra, la Luna y Júpiter, los escenarios planetarios de la película.
La
historia empieza en el amanecer de los homínidos, cuando supuestamente, ya que
no se ven en ningún momento, un grupo de extraterrestres aparece en la tierra y
ven la posibilidad de que, en el futuro y después de una larga evolución, aparezca
una especie inteligente en la Tierra con la que poder comunicarse y, para ello,
dejan un monolito en la Tierra, otro en la Luna y otro en Júpiter, que serían
los intercomunicadores para que, cuando esta especie tuviese la tecnología adecuada
para llegar a la Luna y después a Júpiter, pudiese tener la capacidad de
comunicarse con ellos. Después de contacto con el monolito, un homínido empieza
a ser más inteligente y utiliza un hueso para cazar y para defenderse de otros homínidos
agresores.
A continuación,
aparece la Tierra en la era espacial en la que ya se ha colonizado la Luna y hay
grupos de humanos que habitan en ella. En una estación de investigación de la
Luna se detecta la presencia del segundo monolito en un cráter, para lo que se
organiza una expedición científica con el objetivo de poder saber qué es. En el
momento en el que los científicos entran en contacto con el monolito, se
produce una emisión de radio con una comunicación dirigida al tercer monolito
situado en la órbita de Júpiter. Para investigarlo, se pone en marcha la
creación de una nave espacial para hacer una expedición que vaya a localizar
ese monolito en Júpiter, la Discovery 1.
En
esta nave viajan dos astronautas que la tripulan y un grupo de científicos que están
en hibernación, ya que el viaje tardará tres años en llegar al destino. La nave,
que es de última tecnología del momento, está controlada y dirigida por un megaordenador, HAL 9000, que está entrenado para manejar hasta el mínimo detalle de lo que ocurre en la nave,
pero siempre al servicio y siguiendo las instrucciones de los humanos que la dirigen.
Lo que los tripulantes no saben es que al ordenador se le han colocado en
origen unas instrucciones especiales en caso del que los humanos no lleven a
cabo adecuadamente la misión, de forma que puede tomar sus propias decisiones
en este caso.
Fig. 2: El viaje en la nave espacial.
Pero, de manera progresiva e imprevista, el ordenador empieza a tener un comportamiento similar al de un humano, de forma que le surgen las dudas y empieza a “pensar” que los tripulantes no tienen el claro propósito de llevar a buen fin la expedición. Esto ocurre porque el ordenador está programado para sentir emociones humanas y en este caso lo que siente es miedo. Así que asume el control de la nave y de la misión y genera un plan para deshacerse de los humanos que viajan en la nave y ser él el que culmine la misión.
Primero genera una falsa avería para que salgan los astronautas al espacio y éstos se dan cuenta que algo está pasando con el ordenador y para hablarlo se reúnen en una cápsula con la intención de desconectar las funciones elevadas del ordenador y ser ellos los que tripulen la nave, pero HAL, les lee los labios y descubre sus planes, por lo que intenta eliminarlos. Se deshace de uno de los dos tripulantes despiertos quitándole el oxígeno de su traje cuando está en el exterior en una pequeña nave de exploración.
Mientras su compañero sale en otra nave de exploración para rescatarlo, HAL elimina a los tripulantes hibernados desconectándoles el soporte vital en sus cápsulas. Finalmente, intenta deshacerse del segundo tripulante despierto, Bowman, no dejándole entrar de nuevo en la nave. Pero éste consigue entrar de forma manual y lo primero que hace es desconectar las funciones elevadas de HAL para poder ser él el que lleve a término la misión.
Fig. 3: El nuevo ser humano.
Cuando
finalmente ve el monolito, sale con su nave a reconocerlo y cuando entra en
contacto con él se pone en marcha una increíble experiencia de luces y formas que
acaban con la visión de Bowman en una sala en la que va envejeciendo
progresivamente hasta que es proyectado hacia una salida, el monolito, simulando el proceso
del parto de un bebé, que acaba saliendo como imagen final en la película.
Esta
parte final de la película ha sorprendido a muchas personas que no acaban de
entender su significado, pero la explicación más aceptada es que representa el
viaje de un espermatozoide humano desde el testículo hasta el útero para encontrarse
con el óvulo para formar un embrión que se transforma en un feto y va madurando
progresivamente en el útero de la madre hasta que se produce el parto. Este
nuevo recién nacido traerá a la Humanidad la información que ha recibido por
parte de los seres que pusieron los tres monolitos, trayéndoles un mensaje para
una nueva evolución.
La
banda sonora también es una gran calidad fundamentalmente formada por piezas de
música clásica en la que destacan el ‘Danubio Azul’, de Johann Strauss hijo, y ‘Así
hablaba Zaratustra’ de Richard Strauss. También hay obras de Ligeti.
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