El Caballo
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EL CABALLO
El caballo es, junto al perro, el animal que más profundamente ha modificado e influido a la civilización humana, ya que no solo se ha utilizado como herramienta de trabajo sino como también como compañero, símbolo, componente cultural y terapia emocional. Surgió en Norteamérica hace unos 2 millones de años y se extendió posteriormente a Asia, Europa y África. Curiosamente, se extinguió en su continente de origen en América hace unos 10.000 años, pero fue reintroducido por los exploradores españoles en el siglo XVI. El caballo ha acompañado al ser humano desde la prehistoria hasta la actualidad.
Existen representaciones de caballos en las cuevas donde habitaban los humanos en la prehistoria que datan de hace más de 55.000 años, aunque en esa época el caballo no estaba asociado al ser humano como compañero sino como presa de caza para su alimentación ocasional. Se considera que la primera vez que se domesticó a un caballo fue en Asia hace unos 4.000 años y entonces se utilizaba como montura y también para hacer trabajos, pero su capacidad para tirar de un carro lo convirtió no solamente un animal de transporte sino también para utilizarlo en el comercio y en los enfrentamientos militares, lo que dio un gran poder a los ejércitos que los utilizaban creando la sección de caballería, diferenciada de la de infantería. Fue clave en las conquistas de Alejandro Magno, las de los romanos, las de los árabes y la colonización de América.
Fig. 1: Algunos tipos de caballos y usos.
El caballo es un mamífero de cuatro patas que acaban en un solo dedo con una uña grande e hipertrofiada que se ha transformado en un casco, lo que le permite caminar por terrenos difíciles, aguantar largos trayectos y obtener una gran velocidad y resistencia. Tiene una cabeza alargada, un cuello largo, flexible y musculoso y unos dientes que siguen creciendo toda la vida, lo que es una ayuda para calcular su edad. Los ojos laterales le ofrecen un campo visual de casi 350°, aunque tiene un punto ciego detrás de la cabeza y frente a la nariz. No tienen vesícula biliar. Pueden pesar de 400 a 1.000 kg, vivir unos 30 años y alcanzar una velocidad de 60 a 80 km/h. El tiempo normal de gestación de la cría de un caballo es de unos 11 meses.
Es un animal social y sociable que vive de manera salvaje formando grupos en manadas que pueden actuar de manera organizada y se comunican mediante sonidos como el relincho, los bufidos y resoplidos, pero también establecen señales de comunicación con las orejas, el cuello, la cola y su posición corporal. Tienen una memoria excepcional, son capaces de reconocerse entre ellos y también pueden registrar rostros humanos, a los que acaban incorporando en su información afectiva o de rechazo, y recordar lugares y experiencias. Cuando establecen un vínculo con un ser humano suele ser intenso, para siempre y se genera una relación afectiva y emocional muy cercana entre ambos. Tiene básicamente tres tipos de formas de moverse naturales: al paso, al trote y al galope, y otras tantas artificiales que se consiguen con entrenamiento.
Existen más de 350 razas reconocidas que se pueden clasificar por su aspecto o por su utilización. Por su pelaje podemos hablar del alazán, del bayo, el negro, el blanco, el tordo o el moteado. Entre los caballos para montar están la raza pura sangre inglesa, el árabe, el frisón, el pura raza española o andaluz y el lusitano. Hay razas para realizar trabajos pesados como el percherón, el escocés, el cuarto de milla y el brabante. También se clasifica a los caballos por su temperamento o sangre y se distinguen los de temperamento o sangre caliente, que son rápidos y nerviosos, los de sangre fría, que son tranquilos y fuertes, y los de sangre templada, que son más equilibrados de carácter. Existe además una raza de caballos enanos o ponis.
Fig. 2: Yeguas con sus crías, denominadas potros.
Aunque tradicionalmente el caballo se ha utilizado durante mucho tiempo como medio de transporte y como alimento, actualmente tiene otros importantes usos como en el deporte o hípica de salto, las carreras, el polo y el rodeo. Se ha seguido utilizando también el caballo para hacer labores de campo y ganadería, transporte de mercancías en terreno difícil, en la policía montada, en el ejército y para el turismo ecuestre. Actualmente hay un nuevo uso del caballo como terapia física, emocional y psicológica que se denomina equinoterapia e hipoterapia y que tiene un importante lugar para tratar algunos trastornos motores, el autismo y el trastorno de estrés postraumático. Y en algunos países de Europa, Asia Central y América Latina se sigue utilizando como alimento su carne y la leche de yegua. Esta última también se utiliza en productos de cosmética.
Se dice que un caballo puede reconocer más de 50 expresiones faciales humanas, lo que facilita la comunicación y el entendimiento entre los caballos y los humanos. Son capaces de distinguir e interpretar el carácter de una persona y saber si es amigable u hostil, por lo que no es extraño que reaccionen de diferentes maneras según las personas que se les acercan. Además, pueden dormir de pie durante un largo periodo de tiempo gracias al aparato de enganche que tienen en las patas que les permite fijarlas y mantenerlos estables aunque estén dormidos. Es difícil entender la evolución de la humanidad sin la presencia a su lado del caballo durante miles de años y por eso es un animal muy importante para los seres humanos.
Fig. 3: Manadas de caballos en libertad.
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