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La Generación de las Emociones

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LA GENERACIÓN DE LAS EMOCIONES


Hay dos maneras de generar una emoción, la primera la pone en marcha el cuerpo físico, y la segunda surge a partir de la actividad mental. En el caso de la que surge del cuerpo físico, la emoción suele durar poco tiempo y surge como reacción lo que está ocurriendo en el presente. La que proviene de la actividad mental, se genera a partir de la experiencia previa que se ha guardado en forma de automatismos y reacciones previstas, por lo que suele durar más tiempo ya que la mente puede reactivarla en cualquier momento y mantenerla activa.

Las emociones creadas a partir del cuerpo físico llevan un proceso que se inicia a partir de los estímulos generados por los receptores sensoriales de la vista, el oído, el olfato, el gusto y el tacto. Estos estímulos van al sistema nervioso central, que hace un análisis rápido y valora la necesidad de crear algún tipo de emoción asociada a ese estímulo. En caso de que sea necesario crear una reacción emocional, se manda un mensaje a las neuronas del sistema nervioso abdominal, el segundo cerebro, formado por las neuronas que tapizan todo el sistema digestivo, pero especialmente las del intestino delgado.

Fig. 1: Los órganos de los sentidos.

Este segundo cerebro suele realizar muchas funciones, como hacer todo el proceso de la digestión, pero cuando recibe el mensaje que proviene del sistema nervioso central, deja todo lo que está haciendo y hace un estudio de esos estímulos para valorar cuál es la emoción que corresponde a la situación que se está viviendo en ese momento. Una vez adjudicada la emoción correspondiente, manda el mensaje de nuevo al sistema nervioso central, al sistema límbico y este pone en marcha las reacciones correspondientes y las manifestaciones externas de la emoción adecuada que corresponda a la situación que se está viviendo.

Esto suele ocurrir en un corto espacio de tiempo, aunque con mucha frecuencia se puede demorar un poco, lo que hace que la persona tarde en reaccionar adecuadamente hasta que hace todo el proceso. El tiempo de duración de estas emociones que surgen del cuerpo físico suele ser corto, aunque pueden durar desde unos minutos hasta una media hora. Si no continúa el estímulo exterior, esta emoción se desvanece, lo que permite un importante ahorro de energía.

Fig. 2: El sistema nervioso central y el Intestino: los dos cerebros.


Las emociones que surgen del proceso mental parten también de los estímulos externos de los órganos sensoriales, aunque en este caso, si hay una experiencia previa sobre lo que significan dichos estímulos, se acude a la información archivada previamente y al tipo de reacción correspondiente que ya se ha automatizado en situaciones anteriores. Por eso la reacción es mucho más rápida e incluso inmediata.
 
En este caso, el sistema mental puede activar una y otra vez dichas emociones, aunque los estímulos reales ya no estén presentes, a través de los recuerdos o las proyecciones mentales, y mantenerlas durante mucho tiempo como un mecanismo de reacción continuado. Como consecuencia de esto, las emociones generadas por el sistema mental consumen mucha energía y pueden ir agotando progresivamente al organismo.
 
Una vez ha automatizado el proceso del estímulo y generación de las emociones correspondientes a partir de la información archivada previamente, la reacción es mucho más rápida y puede ir aumentando su intensidad según las veces que haya ocurrido el mismo proceso. Si el estímulo ya ha ocurrido muchas veces, el sistema inconsciente le da preferencia a la activación de la reacción correspondiente y puede ser necesario mucho tiempo y esfuerzo para poder cambiar la respuesta creada y automatizada en el inconsciente.








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