La Afinidad entre Hombres
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LA AFINIDAD ENTRE HOMBRES
Los hombres entre ellos, al igual que las mujeres entre ellas, tienen una
clara tendencia a sentirse cercanos en el ámbito personal, emocional, familiar y social.
Esta afinidad se muestra como una tendencia a acercarse y a sentirse
atraídos para relacionarse debido a aspectos comunes, como gustos, valores, opiniones,
emociones, rasgos de personalidad parecidos, ideas, aficiones, preferencias, límites,
proyectos, experiencias compartidas y la
capacidad de conectar, comprenderse y apoyarse mutuamente.
A pesar de esta afinidad natural,
las diferencias culturales, las tradiciones, los roles, las creencias o las religiones
pueden alterar la expresión personal y emocional entre hombres por el miedo a
ser percibido como alguien diferente, raro, débil o inadecuado, lo que ha marcado a
los hombres a lo largo de la historia como consecuencia de haber fomentado la
competencia y la rivalidad entre ellos y por la ausencia de modelos de comunicación efectiva en algunos casos.
Sin embargo, sí que suelen estar presentes valores sociales que los acercan
como la camaradería, el apoyo mutuo o la función de protección, y valores
familiares que los acercan por pertenecer al mismo grupo.
Fig.1= Grupos de hombres haciendo deporte.
La afinidad social entre hombres se suele manifestar a través de la pertenencia a grupos culturales, laborales, deportivos o de asociaciones de interés común y apoyo colectivo. También les ayuda a acercarse el hecho de pertenecer a alguna clase social, a una etnia, tener una orientación sexual similar, tener gustos o aficiones parecidas, formar parte de una misma religión, pertenecer a una misma generación o realizar actividades similares. Con frecuencia los hombres se encuentran en espacios de socialización como los bares, clubes deportivos, foros, grupos de acción, y comunidades que les permiten construir los vínculos. Como consecuencia de estos encuentros surgen relaciones de amistad, de cercanía y de afinidad.
La afinidad familiar suele estar condicionada por los lazos directos o indirectos de los miembros de una familia con el mismo sexo. En Genealogía se explica claramente la tendencia a acercarse y a comunicarse entre los hermanos varones, entre el padre y los hijos, entre el abuelo los nietos varones, entre los cuñados o entre los primos. Estas relaciones pueden ser muy intensas y condicionantes si se mezclan factores que se explican en las leyes genealógicas principales, como la Ley del Orden de Llegada, la de la Herencia en Tercera Generación o la de la Tendencia Par o Impar. Un ejemplo de esto sería la natural atracción del abuelo paterno hacia el primer nieto varón de su hijo o la del abuelo materno por el segundo nieto varón de su hija.
En la familia, la afinidad puede estar muy condicionada por los intereses que muestran el resto de los componentes de la familia en cada uno de los miembros de ésta, lo que puede despertar envidias y la tendencia a la competencia por ocupar lugares importantes de poder, de privilegio o de control. Por ejemplo, un padre podría romper la afinidad entre dos hermanos varones si elige a uno de ellos como su heredero y favorito en detrimento del otro y un abuelo podría dar privilegios a uno de sus nietos dejando al otro a un lado.
Fig.2= Afinidad entre el abuelo y el nieto y entre el
padre y el hijo.
A nivel biológico la afinidad entre hombres estaría explicada por tener
una estructura cerebral muy parecida entre ellos, habitualmente condicionada
desde la etapa embrionaria y posteriormente en el desarrollo de la niñez, la
adolescencia y la juventud, por la presencia en mayor o menor cantidad de la
testosterona que fabrican sus glándulas sexuales, que va a marcar una formación,
una estructura y una evolución muy diferente en el cerebro de los hombres y de
las mujeres. Esa tendencia a tener funciones cerebrales y a emitir ondas
electromagnéticas parecidas les llevaría a sentirse afines.
De las dos afinidades, la social y la familiar, esta última es la
que más suele condicionar el carácter y la forma de ser de los hombres, aunque
con mucha frecuencia, en la etapa de la adolescencia y de la juventud se
establecen vínculos amistosos entre hombres que pueden ser incluso más intensos
que los que se viven con los miembros varones de la propia familia, pero
pueden romperse con el paso del tiempo debido a las diferentes experiencias, vivencias
o intereses de los amigos muy cercanos, que suelen cambiar de manera muy evidente con cada década. Los vínculos
familiares entre hombres suelen ser más duraderos, aunque pueden también
generar algunas tensiones entre los miembros de la familia.
La afinidad entre hombres es una característica muy importante
en las relaciones personales, familiares y sociales entre personas del mismo
sexo y puede ayudar a muchas personas a formar su carácter, su personalidad, sus
preferencias, su profesión o sus tendencias, ya que las personas en tiempo de formación física, emocional y mental pueden fijar su atención en
otras que hacen de líderes y que marcan su proceso de crecimiento y maduración,
especialmente en la etapa de la adolescencia y de la juventud.
Fig.3= Grupos de amigos.
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