Las Semillas de Calabaza
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LAS SEMILLAS DE LA CALABAZA
Las semillas de calabaza, que
provienen frecuentemente de las variedades Cucurbita moschata y Cucurbita
máxima, representan uno de los alimentos nutricionalmente más completos de
los disponibles en la actualidad y son a menudo consideradas además como un superalimento
por la cantidad de sus beneficios documentados que tienen. La calabaza es una planta estacional de huerta, de
tipo rastrero, generalmente con hojas muy grandes, flores en forma de campana y
que produce unos frutos globulosos con muchas formas diferentes, que contienen las semillas, y que se consumen tanto
cuando están inmaduros como cuando ya han madurado.
Durante siglos, estas semillas
han sido utilizadas tanto para la alimentación como terapia tradicional de varias
enfermedades y en diversas culturas, particularmente en Europa Central y
América Latina. En las últimas décadas, la investigación científica ha validado
muchas de estas propiedades ancestrales, posicionando a las semillas de
calabaza como un ingrediente estratégico en las industrias alimentaria,
cosmética y fitofarmacéutica global. La producción mundial de semillas de calabaza
va en aumento siendo China el mayor productor mundial, seguida por India,
Rusia, Ucrania y Estados Unidos. En Europa, España representa el primer
productor de la Unión Europea.
Fig.1= La planta de la calabaza y sus semillas.
Las semillas de calabaza se distinguen por su perfil nutricional bastante excepcional. Aportan un 14% de Hidratos de Carbono de absorción lenta. El contenido de Grasas es el 50%, que son predominantemente grasas insaturadas muy beneficiosas como el ácido oleico, omega-9, y el ácido linoleico, omega-6. Tienen un 32% de Proteínas, lo que las convierte en una excelente fuente de proteína de origen vegetal. Aportan Vitaminas, especialmente la E, pero también la B1, B2, B3, B9 y la A. En cuanto a Minerales, contienen magnesio, zinc, hierro, fósforo, potasio, calcio y manganeso. La fibra dietética es de 3%. Tienen además cucurbitina, un aminoácido único con propiedades antiparasitarias, fitoesteroles como el beta-sitosterol, polifenoles, flavonoides y tocoferoles que funcionan como potentes antioxidantes.
A las semillas de calabaza se les atribuyen muchos efectos terapéuticos, tanto por la experiencia en su uso tradicional como por los estudios científicos realizados con ellos. Los ácidos grasos insaturados, omega-3 y omega-6, ayudan a reducir el nivel de colesterol en la sangre. El magnesio facilita la regulación de la presión arterial al inducir la vasodilatación y reducir la resistencia vascular periférica. Los fitoesteroles inhiben la absorción de colesterol ingerido. Tienen una acción antiinflamatoria moderada gracias al zinc, fósforo, magnesio, potasio, selenio y antioxidante por la vitamina E. Tienen un efecto antiparásitos, como lombrices y tenias, gracias a la cucurbitina. Ralentizan el proceso de crecimiento natural de la próstata y parece que inhiben en un cierto grado el crecimiento de células cancerosas prostáticas. El magnesio facilita la salud de los huesos junto con el calcio, el zinc, el cobre y el manganeso.
Las semillas de calabaza se pueden consumir crudas, para aprovechar al máximo su importante contenido de nutrientes, o también ligeramente tostadas y tomarlas como un aperitivo saludable. También se pueden poner en ensaladas, batidos, yogures y productos horneados de panadería y pastelería. Se pueden convertir en mantequilla, pasta o harina para uso en repostería y panes. El aceite prensado en frío se utiliza en aderezos para ensaladas y como complemento culinario. Las semillas también se emplean para hacer salsas y bebidas vegetales similares a la horchata, trituradas y filtradas.
Fig.2= Alimentos con semillas de calabaza.
El aceite de semillas de calabaza se extrae por prensado en frío, mediante disolventes, con fluido supercrítico con CO2, por extracción acuosa asistida por enzimas o la realizada con ultrasonidos. Se utiliza para fabricar productos cosméticos por sus efectos antienvejecimiento, hidratantes y protectores. Su contenido de tocoferoles, fitoesteroles y ácidos fenólicos actúan como antioxidantes. Se usa también para hacer productos para la caída del pelo, ya que la aplicación tópica estimula el crecimiento capilar. También se usa como ingrediente en las cremas y aceites de protección solar.
Aunque no hay una dosis recomendada para el consumo frecuente o habitual de semillas de calabaza, la recomendación general es tomar unos 10 gramos diarios de forma regular. Para propósitos terapéuticos específicos, las dosis varían, de 40 gramos diarios de semillas sin cáscara para un tratamiento antiparásitos y la mitad en los niños, a 30 gramos diarios para obtener beneficios generales para la salud. Es aconsejable distribuir el consumo en pequeñas cantidades durante el día y tomar las semillas junto con otros alimentos para que sea más fácil su digestión. Si se tuestan, hay que evitar que el tostado sea excesivo o a altas temperaturas, lo ideal es hacerlo a baja temperatura durante 5 a 20 minutos. Las semillas deben almacenarse en recipientes herméticos en lugar fresco, seco y oscuro.
Por todo esto, las semillas de calabaza representan un alimento excepcional, nutricionalmente hablando, con beneficios documentados para la salud cardiovascular, control inflamatorio, propiedades antiparasitarias, función prostática, salud ósea y calidad del sueño. Sus compuestos bioactivos, fitoesteroles, polifenoles y cucurbitina, explican su histórico uso medicinal y su creciente valor en aplicaciones cosméticas, farmacéuticas y nutraceúticas. También ocupan un lugar destacado en el aporte de proteínas vegetales para jóvenes, niños y deportistas, alimentos funcionales e ingredientes cosméticos naturales.
Fig.3= Deportistas.
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