Sobre el Huerto Biológico
EL HUERTO BIOLOGICO
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SOBRE EL HUERTO BIOLÓGICO
Se
puede considerar huerto biológico, orgánico o ecológico, al terreno de cultivo
de diferentes plantas, como cereales, hortalizas o frutas, en el que se
utilizan técnicas agrícolas que respetan el medio ambiente que le rodea y la
tierra en la que se cultivan. Además, en este tipo de huerto no se utilizan
productos químicos sintéticos, como pesticidas, herbicidas y fertilizantes
artificiales, sino que se usan métodos naturales y tradicionales para el
cuidado de las plantas y la fertilidad del suelo.
El
objetivo principal de un huerto biológico es obtener alimentos saludables,
sostenibles, sabrosos y con un buen valor nutricional, minimizando el impacto
ambiental y manteniendo a largo plazo la fertilidad y la estabilidad del suelo
que se usa. Este tipo de huerto es el que han utilizado los seres humanos desde
el Neolítico, pero a partir del siglo XX ha sido progresivamente sustituido por
un huerto de producción intensiva, de abonado y de mantenimiento químico que no respeta la biología del suelo ni de las plantas que se cultivan.
Fig.1= Huerto biológico familiar.
Para empezar un huerto biológico es necesario disponer de un
terreno que no provenga de la agricultura intensiva y que no se haya tratado
previamente con productos químicos. Para transformar un terreno no biológico en
biológico es necesario hacer una serie de procesos de recuperación de la tierra
y de las bacterias que crecen en ella y dejar descansar el terreno durante al
menos tres años, dependiendo del uso que se le haya dado anteriormente. Es muy
importante también que en las inmediaciones no haya otros cultivos de
producción química o industrias que puedan contaminar al huerto biológico.
El huerto biológico puede ser de secano o de riego, según
las plantas que se quieran usar y de los resultados que se pretendan obtener. Si
es de riego, es necesario evitar que las aguas usadas no procedan de alguna
zona donde haya contaminación química. En este tipo de huerto no se busca una
producción masiva, sino una producción equilibrada y respetuosa con el terreno
y las plantas, asumiendo que los resultados obtenidos pueden variar de manera
significativa según las condiciones climáticas de cada año, la planta elegida y
la forma en la que se abona y se riega.
Es importante que la forma de manejo del huerto sea lo más tradicional
y artesanal posible, aunque se pueden utilizar algunas maquinarias que no
afecten al terreno. Se debe utilizar un abono natural como el compost, el estiércol
de animales que no se hayan tratado con productos químicos o restos vegetales
obtenidos de otras plantas que no haya entrado en contacto con sustancias
químicas. Aunque en el huerto biológico no suele haber plagas, en caso de que
aparezcan se pueden combatir manualmente, con plantas que ahuyentan a los
insectos, gusanos o escarabajos o facilitando la presencia de sus depredadores
naturales.
Fig.2= Algunos alimentos obtenidos en un huerto biológico.
En el cultivo biológico se suele hacer una rotación de las especies de plantas para que se complementen unas con otras en lugar de utilizar monocultivos puestos en el mismo lugar cada año. Y se suelen utilizar semillas conseguidas de forma biológica o nutrirse con las propias semillas obtenidas de los cultivos de las temporadas anteriores. Los sistemas de riego se pueden hacer de forma inteligente y eficaz para que las plantas reciban la cantidad de agua necesaria para cada cultivo y nunca en exceso.
Son muchas las ventajas de tener un huerto biológico a nuestro alcance para producir nuestros propios alimentos, entre ellas se puede destacar la calidad nutritiva de lo obtenido, el buen sabor propio y natural de cada planta, evitar que los productos químicos dañinos entren en el organismo provocando toxicidad y enfermedades, mejorar las plantas y sus semillas, ayudar al mantenimiento del equilibrio de la Naturaleza, economizar en la comprar de alimentos, reducir la contaminación y disfrutar del contacto directo con la tierra y mantener el estado físico de las personas.
Se puede tener un huerto biológico directamente en un terreno, o también se puede intentar hacer un huerto biológico en un jardín, en una terraza o en cualquier sitio del hogar que lo permita. Solo es necesario ver de qué opciones disponemos y utilizarlas adecuadamente para conseguir los alimentos que correspondan al lugar y al clima donde vivimos. La planificación no es muy complicada y hay mucha documentación disponible y al alcance de cualquiera que explica cómo se hace todo el proceso desde la siembra hasta la recolección. El esfuerzo compensa con creces los resultados obtenidos.
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