Sobre la Tendencia Par o Impar
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SOBRE LA TENDENCIA PAR O IMPAR
Dentro de las Leyes Genealógicas está la de la Tendencia Par o
Impar, que se refiere a las posibles influencias que van a recibir los hijos
según el lugar par o impar que ocupan según van llegando a la familia. Ya hay
una ley Genealógica que se refiere a las influencias que pueden recibir los
hijos según el orden de llegada y otra que habla de la herencia de los abuelos,
pero en este caso es la tendencia que pueden tener los hijos a mirar más al
lado de la familia del padre o la de la madre a la hora de formar su carácter y
su personalidad.
Los números en el orden de llegada son fáciles de saber, ya que
los números impares serían los que corresponden al 1, 3, 5, 7… y los pares al
2, 4, 6, 8… y la tendencia más probable es que los hijos situados en los
lugares de llegada impares pongan más atención en el lado de la familia del
padre a la hora de buscar influencias para su personalidad, y que los que están
situados en los lugares pares tengan la tendencia a buscar esas influencias en
el lado de la familia de la madre.
Fig.1= La Tendencia Par o Impar.
Es un hecho bien constatado que en los países de la cultura occidental hay una tendencia cada vez mayor a reducir el número de hijos por cada pareja, lo que hace que actualmente las familias en esa zona del mundo tengan solo uno, dos o tres hijos. Mientras tanto, en las culturas orientales y en los países donde hay una menor economía y menos posibilidades de tiempo libre, ocio o integración en la sociedad de las mujeres, la tendencia a tener más hijos es mucho más evidente. Pero en Occidente hace no muchas décadas lo habitual era crecer en familias con muchos hijos y actualmente muchas personas que viven en esta cultura occidental han tenido y vivido en ese modelo familiar.
Está ocurriendo un cambio importante en los modelos genealógicos como consecuencia de este hecho y actualmente si sólo hay uno, dos o tres hijos por pareja las influencias van a recaer exclusivamente sobre ellos y será más difícil que haya conflicto entre los hijos por el reparto de influencias, ya que si solo hay dos hijos, el primero tendrá la tendencia de coger la influencia del lado de la familia del padre y el segundo, el del lado de la familia de la madre y el conflicto surgirá a partir del tercer hijo.
Hay otro cambio importante en las sociedades occidentales y que también ocurre en otras sociedades y es el hecho de que las parejas actuales ya no tienen la tendencia a mantenerse juntos toda la vida, sino que el periodo de convivencia y de crianza de los hijos puede ser variable e incluso muy corto, lo que permite a los padres que se separan volver a generar nuevas parejas y tener nuevos hijos. El problema surge a la hora de ver cuál es el orden que corresponde a cada uno de los hijos en referencia al padre y la madre biológicos cuando viven en un modelo mixto entre familia y la tribu.
Fig.2= Estructuras de la Tribu y de la Familia.
Es cierto que en el modelo tribal no hay influencia directa por parte de la familia del padre y la madre, ya que el modelo de familia es muy débil y los lazos entre los miembros conectados genéticamente también los son, por lo que predomina la influencia de otros miembros de la tribu que tienen un liderazgo o un carácter atractivo y los niños, adolescentes y jóvenes tienen la tendencia a copiar esos modelos en lugar de los de sus padres directos.
El modelo de la familia es mucho más rígido que el de la tribu, pero establece vínculos muy importantes entre sus miembros que pueden ayudar a que el modelo familiar tenga mucho más éxito que el tribal, aunque no esté exento de situaciones conflictivas. Cuando los padres se separan, generan un modelo nuevo en el que ya no se funciona como en la familia clásica y aparecen nuevos modelos que pueden influir de manera significativa en los hijos y generar tensiones importantes a la hora de gestionar la relación con ellos. A este nuevo modelo se le denomina “familia-tribu”.
La importante conclusión a sacar es que los niños, los adolescentes y los jóvenes necesitan aprender de los adultos que les rodean los modelos de comportamiento, el carácter y la personalidad que van a desarrollar para acabar siendo un miembro aceptado en la sociedad en la que van a vivir. Así es como funciona la especie humana al tener un proceso de maduración muy lento y largo en el tiempo en comparación con otras especies de animales y eso parece que es necesario para ser más fuertes como grupo frente a la adversidad.
Fig.3= Grupo de adolescentes en proceso de maduración.
La especie humana ha demostrado su capacidad para adaptarse a cualquiera adversidad a lo largo de los 30 o 40 mil años que el homo sapiens sapiens lleva sobre la Tierra y los cambios en las realidades sociales que ha tenido que vivir tanto en la Prehistoria, como a lo largo de la Historia, lo han dejado claro. Pero las sociedades actuales se han hecho cada vez más complicadas y tienen cambios muy rápidos y los miembros en proceso de maduración encuentran cada vez más dificultades para adaptarse a estas sociedades, lo que genera trastornos físicos, emocionales y mentales que les hace enfermar y les dificulta la posibilidad de tener una vida plena.
El conocimiento de las leyes genealógicas, y en este caso concreto el de la Ley de la Tendencia par o impar, puede ayudar a muchas personas a encontrar una personalidad adecuada y a evitar las influencias negativas que puedan venir por parte de los miembros de la familia que han moldeado su carácter. Cuanto más se sepa de esas influencias depositadas en el Sistema Inconsciente de la persona con problemas, más se la podrá ayudar a resolverlos.
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