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El hijo Intermedio - UNA VIDA INTEGRAL

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El hijo Intermedio

GENEALOGIA HUMANA > SITUACIONES GENEALÓGICAS ESPECIALES
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EL HIJO INTERMEDIO


El orden de nacimiento dentro de una familia ha sido objeto de estudio desde hace décadas ya que la posición que ocupa cada hijo dentro de la estructura familiar moldea de forma significativa su personalidad, su carácter, su plan de vida, sus estrategias de adaptación, su forma de resolver los conflictos y su visión del mundo. Entre los órdenes de llegada a la familia, el de los hijos intermedios, los que nacen después del primogénito y antes del hijo menor, es el que menos se ha estudiado de manera específica, aunque es uno de los que tiene más condicionantes genealógicos y de personalidad.

En Genealogía, el término “hijo intermedio” o “hijo mediano” se usa para designar al que ocupa una posición de nacimiento entre el hijo mayor o primogénito y el hijo pequeño o benjamín. En familias de tres hijos, esta figura coincide con el hijo del medio, pero en las familias más numerosas, pueden existir múltiples hijos intermedios. A lo largo de la historia, las sociedades han conferido derechos y responsabilidades diferenciadas según el orden de nacimiento. El primogénito heredaba títulos, tierras y responsabilidades, y el hijo pequeño solía recibir una consideración afectiva especial, mientras que el hijo intermedio quedaba, con frecuencia, en una posición ambigua, marginados y muchas veces excluidos de la herencia principal, empujándolos hacia la Iglesia, el ejército o la exploración fuera de la familia.

Fig.1= El hijo intermedio.
 

Los hijos intermedios son frecuentemente los que emigran, cambian de profesión o se integran en otras familias, enriqueciendo la diversidad genealógica de la estirpe. Investigaciones genealógicas en Europa entre los siglos XVI y XIX muestran que aproximadamente el 60% de los emigrantes internos y externos provenían de posiciones intermedias de nacimiento, dado que no disponían de herencias aseguradas y buscaban construir su propio patrimonio fuera del hogar familiar. El hijo intermedio aprende muy pronto que el mundo no está centrado en él y desarrolla una notable capacidad de negociación, de adaptación, una clara tendencia a la rebeldía, el deseo de cuestionar las normas, una mayor capacidad de innovar, hábil en las relaciones sociales, con tendencia a esconder sus sentimientos y a buscar reconocimiento fuera del hogar. Es el menos fotografiado y recordado en álbumes y eventos.

La investigación sobre su personalidad permite identificar un conjunto de rasgos generales que también están condicionados por otros factores como la diferencia de edad entre hermanos, el sexo, la cultura y el ambiente familiar específico. Suelen tener una alta capacidad de mediación y negociación, capacidades sociales muy desarrolladas, flexibilidad y adaptabilidad ante el cambio o la adversidad, independencia y autonomía temprana, empatía y sensibilidad hacia los demás, creatividad e innovación, lealtad con las amistades, apertura a otros puntos de vista, y la capacidad de trabajar en equipo. Pero también tienen la sensación de invisibilidad o de falta de lugar, dificultad para expresar sus necesidades, tendencia a guardar emociones, búsqueda constante de reconocimiento externo, tendencia a la comparación con otras personas, una falta de dirección clara, dificultad con el liderazgo, necesidad de aprobación social y sensación de no encajar totalmente.

Existe el Síndrome del Hijo Intermedio, que es un concepto muy usado en Psicología y que describe un conjunto de sentimientos y patrones de comportamiento derivados de la percepción de ser el hijo menos atendido y reconocido de la familia. Es importante matizar que no se trata de un diagnóstico clínico formal sino de una descripción de comportamientos y sensaciones que pueden presentarse en mayor o menor medida. Sus manifestaciones más habituales incluyen el sentimiento de no tener un papel claramente definido en la familia, la percepción de recibir menos atención, recursos y elogios que los hermanos, la tendencia a buscar identidad y validación fuera del núcleo familiar como en el grupo de amigos, actividades académicas o logros profesionales, dificultad para expresar las necesidades emocionales propias y una actitud de independencia forzada como mecanismo de adaptación.

Fig.2= El hijo intermedio suele ser un buen negociador.
 

Uno de los procesos más característicos del hijo intermedio es la búsqueda activa de una identidad propia y diferenciada. A diferencia del primogénito, que suele identificarse con los valores parentales, y del hijo menor, que ocupa el lugar de ser el pequeño para siempre y más cerca de la madre, el hijo intermedio no dispone de un papel familiar predefinido, lo que le obliga a construir el suyo propio. En este proceso puede buscar especializarse en un área diferente a la del hermano mayor, invertir más tiempo en las relaciones de amistad como fuente primaria de pertenencia e identidad, explorar personalidades alternativas a las ya existente en los hermanos y la tendencia a encontrar su lugar en los grupos donde suele actuar como mediador o cohesionador.

La relación entre el hijo intermedio y el primogénito suele estar marcada por una mezcla de admiración y rivalidad. El mayor representa el modelo inicial de referencia, pero también el obstáculo que el intermedio debe superar para diferenciarse. El intermedio a menudo intenta imitar al mayor en la infancia temprana, pero en la niñez media, busca diferenciarse activamente del mayor para construir su propia identidad, luego en su adolescencia puede surgir una rivalidad más explícita, especialmente si hay poca diferencia de edad y finalmente en la vida adulta, cuando ambos han consolidado sus identidades, puede haber una relación de respeto mutuo y, en muchos casos, de amistad genuina.

La relación del hijo intermedio con el pequeño tiene características diferentes. El intermedio puede asumir una función de segundo padre o madre hacia el menor, especialmente en familias donde los padres trabajan o están muy ocupados. Esta actuación temprana puede desarrollar su sentido de la responsabilidad, pero también puede generar resentimiento si se siente obligado a ceder constantemente. El intermedio puede sentir que el menor desplaza la atención que antes recibía él, frecuentemente desarrolla una actitud protectora hacia el menor cuando están fuera del entorno familiar y en familias numerosas el intermedio puede actuar como puente entre el mundo de los mayores y el de los menores.

Fig.3= Algunas situaciones genealógicas de los hijos intermedios.
 

Los padres, de manera inconsciente e involuntaria, distribuyen su atención y recursos de forma desigual según el orden de nacimiento. El primogénito recibe mayor atención por ser su experimento inicial en la paternidad y con el pequeño tienen una mayor tolerancia por ser el último y despertar su instinto de protección. El hijo intermedio tiende a recibir una crianza que ya está basada en la experiencia de los padres que ya han hecho un recorrido con el primero, por lo que las normas están más relajadas, pero también la atención individual es menor. Esta situación tiene la ventaja de tener más autonomía y el inconveniente de recibir menos orientación personalizada.

En el plano afectivo, el hijo intermedio presenta un perfil particular ya que su necesidad de reconocimiento y su tendencia a priorizar al otro antes que a sí mismo, le lleva a tener ciertos comportamientos concretos en sus relacionales. Tienden a ser parejas leales, comprensivas y dispuestas a ceder, lo que puede ser una fortaleza en relaciones equilibradas, pueden atraer a personalidades más dominantes como primogénitos o hijos pequeños con quienes pueden establecer relaciones complementarias, su mayor reto es aprender a comunicar sus necesidades emocionales con la misma claridad con que atienden las de su pareja y necesitan establecer límites sanos en sus relaciones y aumentar la autoestima. Suelen ser padres o madres especialmente atentos a que haya igualdad entre sus hijos, mostrar mayor sensibilidad hacia los hijos del medio de su propia descendencia y desarrollar un estilo parental democrático y dialogante, basado en la negociación antes que en la imposición.

En conclusión, el hijo intermedio ocupa un lugar singular y frecuentemente incomprendido en el sistema familiar. Suele ser el que más se sale del entorno y la influencia familiar, el que más innova, el que quiere mediar en los conflictos y el que desarrolla una extraordinaria capacidad de adaptación, empatía y mediación. Lejos de ser una posición final de desventaja el hijo intermedio puede acabar siendo una persona muy importante en la familia y en la sociedad por su necesidad de aprender a adaptarse y de crear nuevas situaciones. Las variaciones en las otras influencias que tienen los hijos intermedios en relación con el orden de llegada, con el sexo y con las influencias de los ancestros, se pueden ver en las secciones correspondientes de las leyes genealógicas.


 










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