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El Backgammon - UNA VIDA INTEGRAL

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El Backgammon

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EL BACKGAMMON


El backgammon es uno de los juegos de mesa más antiguos que se conocen, con una historia que se remonta más de cinco mil años. Combina en igual medida el azar, por la tirada de los dados, y la estrategia, ya que cada jugador debe planificar cuidadosamente sus movimientos, anticipar las jugadas del rival y gestionar el riesgo en cada turno. Se juega entre dos personas sobre un tablero dividido en veinticuatro triángulos alargados, llamados puntas, y el objetivo es mover todas las fichas propias alrededor del tablero y, finalmente, sacarlas antes que el adversario. A pesar de su aparente sencillez, el backgammon ofrece una profundidad estratégica considerable, con teoría de apertura, cálculo de probabilidades y una pieza distintiva, el dado doblador, que añade una capa adicional de gestión de riesgo y decisión.

El backgammon desciende de una larga tradición de juegos de carreras con dados que se remonta a las civilizaciones más antiguas de Mesopotamia. Los arqueólogos han hallado, en la región de Persia y en yacimientos sumerios, tableros y piezas con más de cinco mil años de antigüedad, considerados entre los precursores más directos del juego actual. En el Antiguo Egipto y en la Roma clásica se practicaban juegos similares, como el senet egipcio o el ludus duodecim scriptorum y el tabula romanos, este último jugado incluso por el emperador Claudio, quien llegó a escribir un tratado sobre la materia, hoy perdido. La forma más cercana al backgammon moderno se desarrolló en Inglaterra durante el siglo XVII, donde el juego ya recibió el nombre de "backgammon", derivado probablemente de las palabras inglesas para "atrás" y "juego", en alusión a la posibilidad de que las fichas capturadas deban reingresar y recorrer de nuevo el tablero. Desde entonces, el backgammon se ha practicado en clubes, casinos y, más recientemente, en plataformas digitales, consolidándose como un juego de referencia en competiciones internacionales.

Fig.1= El tablero del backgammon.



Para jugar al backgammon se necesita un tablero dividido en dos mitades, cada una con doce triángulos o puntas, veinticuatro en total, alternando habitualmente dos colores; treinta fichas, quince de un color para cada jugador; dos pares de dados, uno para cada jugador, y dos cubiletes o vasos para lanzarlos. Un dado doblador, un dado especial con las cifras 2, 4, 8, 16, 32 y 64, utilizado para multiplicar el valor de la partida. El tablero se divide en cuatro cuadrantes de seis puntas cada uno, de forma que cada jugador tiene la casilla 1 el cuadrante interior, o "casa", situado en la esquina de la derecha de cada uno. Las puntas se numeran del 1 al 24 tomando como referencia la perspectiva de cada jugador, de modo que el punto 1 de un jugador coincide con el punto 24 del contrario. La posición de salida es siempre la misma y es simétrica para ambos jugadores. Las quince fichas se distribuyen de forma que en el punto 24 se colocan 2 fichas, en el punto 13 se colocan 5 fichas, en el punto 8 se ponen 3 fichas y en el punto 6 se ponen 5 fichas. El otro jugador coloca también sus fichas de la misma manera a partir de su punto 1.

Cada jugador debe mover sus fichas alrededor del tablero hacia su izquierda, desde el punto 24 hasta su propia casa, el punto 1, siguiendo siempre el mismo sentido, de manera que ambos avanzan hacia lados opuestos. El objetivo consiste en desplazar las quince fichas propias, recorriendo el tablero, hasta reunirlas todas en el cuadrante de casa y, posteriormente, retirarlas del tablero, o "sacarlas", antes de que el adversario lo haga. El primer jugador que logra sacar sus quince fichas gana la partida. Al inicio de la partida cada jugador lanza un dado y quien obtenga el número más alto realiza el primer movimiento utilizando el resultado de los dados de la tirada inicial. A partir de ahí los turnos se alternan y cada jugador lanza dos dados en su turno. Si los dos dados muestran números distintos, el jugador puede mover dos fichas, una por cada dado, o una sola ficha sumando ambos valores. Si los dos dados muestran el mismo número, o "dobles", el valor se juega cuatro veces; por ejemplo, un doble seis permite cuatro movimientos de seis casillas cada uno. Es obligatorio jugar el máximo número de movimientos posible según lo permita la posición; si solo se puede jugar uno de los dos valores, debe emplearse el mayor, salvo que resulte imposible.

Las fichas avanzan siempre en la misma dirección, desde el punto 24 hacia el punto 1, y solo pueden colocarse en una punta que esté vacía, en una que esté ocupada por fichas propias, o una ocupada por una única ficha rival. Un punto ocupado por dos o más fichas del mismo color forma un "punto cerrado" o bloqueado, y ninguna ficha contraria puede detenerse allí. Un punto ocupado por una sola ficha rival se denomina "blot", o ficha suelta y puede ser capturada. Las fichas nunca retroceden ni pueden saltar en sentido contrario al de juego. Cuando una ficha propia cae exactamente en una punta ocupada por una única ficha del rival, un blot, ésta queda capturada o "golpeada", se retira del tablero y se coloca en la barra central, la división que separa ambas mitades del tablero. Una ficha situada en la barra debe reingresar obligatoriamente en el tablero antes de que su propietario pueda mover cualquier otra ficha. El reingreso se realiza en el cuadrante de casa del adversario, utilizando el valor de uno de los dados para determinar el punto de entrada. Si el punto correspondiente al valor del dado está bloqueado por el rival, dos o más fichas, la entrada no es posible con ese número. Si ambos valores de la tirada corresponden a puntos bloqueados, el jugador pierde su turno y mientras un jugador tenga fichas en la barra, no podrá realizar ningún otro movimiento en el tablero.

Fig.2= Personas jugando al backgammon.



El golpeo es un recurso estratégico central, ya que obliga al rival a retroceder toda la distancia recorrida por la ficha capturada, generando una pérdida de tiempo considerable, especialmente en las fases avanzadas de la partida. Un jugador solo puede comenzar a retirar fichas del tablero cuando ha logrado reunir sus quince fichas dentro de su propio cuadrante de casa, los puntos 1 a 6. Si durante este proceso una ficha es golpeada, el jugador deberá reingresarla desde la barra y devolverla a la casa antes de continuar sacando fichas. Para sacar una ficha, el valor del dado debe coincidir con el número del punto en que se encuentra dicha ficha. Si no hay ninguna ficha en el punto exacto correspondiente al dado, pero sí en puntos superiores, debe moverse una ficha de un punto más alejado en lugar de sacarla. Se hace Gammon, o  doble punto, cuando el otro jugador no ha logrado sacar ninguna ficha cuando el ganador termina. Se consigue Backgammon, o triple punto, cuando el otro jugador no ha sacado ninguna ficha y, además, tiene alguna ficha en el cuadrante de casa del ganador cuando este termina.

El dado doblador es un elemento distintivo del backgammon moderno que permite multiplicar el valor de la partida. Es un dado especial marcado con los números 2, 4, 8, 16, 32 y 64, que representan el factor por el que se multiplica el valor original de la partida, normalmente fijado en un punto. Al inicio del juego el dado se coloca en el centro del tablero mostrando la cara del 64, situación que indica que ambos jugadores pueden proponer una duplicación. En su turno, antes de lanzar los dados, un jugador puede ofrecer duplicar el valor de la partida al rival. El jugador que recibe la propuesta puede aceptar, en cuyo caso el dado pasa a su lado del tablero mostrando el nuevo valor, y a partir de ese momento solo él podrá volver a ofrecer una nueva duplicación. El jugador puede también rechazar la propuesta, pero pierde la partida inmediatamente y el dado queda en el valor previo a la duplicación ofrecida.

La estrategia del juego tiene una serie de principios generales que orientan la toma de decisiones. Cerrar puntas, especialmente en el propio cuadrante de casa y en el punto de barra, dificulta el avance y la reentrada del rival. Evitar dejar fichas sueltas pues incrementa el riesgo de ser golpeado, sobre todo cuando el rival tiene varias formas de alcanzarlas. Mantener la iniciativa y obligar al rival a jugar posiciones incómodas, especialmente tras un golpeo. En posiciones donde no hay contacto entre las fichas de ambos jugadores, la partida se decide por el cálculo de pips, es decir, la distancia total que debe recorrer cada jugador. El juego de retaguardia consiste en mantener fichas atrasadas en puntos del cuadrante contrario, con el fin de golpear al rival en una fase avanzada. Construir una cadena de puntas consecutivas cerradas, hasta seis, para impedir el avance de las fichas rivales, en particular las que están en la barra o rezagadas. El recuento de pips consiste en sumar la distancia que le falta recorrer a cada ficha hasta salir del tablero. Comparar el recuento propio con el del rival permite decidir si conviene simplificar la posición y entrar en una carrera directa, o si, por el contrario, conviene mantener el contacto y buscar oportunidades de golpeo.

Fig.3= El dado doblador.



El backgammon se practica en la actualidad tanto en formato de partida única como en formato de juego o “match” a un número determinado de puntos, siendo esta última la modalidad estándar en competiciones oficiales. Desde finales del siglo XX, el desarrollo de programas informáticos capaces de analizar millones de posiciones mediante técnicas de aprendizaje por refuerzo transformó de forma profunda la teoría del juego. Estos programas han permitido revisar y corregir numerosas convicciones estratégicas tradicionales, en particular en lo relativo al uso óptimo del dado doblador. En el ámbito internacional existen federaciones y circuitos de torneos que organizan campeonatos regulares, y el juego cuenta también con una notable actividad en plataformas y clubes en línea, donde miles de jugadores compiten diariamente en partidas clasificadas.

El backgammon es un juego que ha sabido mantenerse vigente durante milenios gracias a un equilibrio singular entre el azar de los dados y la profundidad estratégica de sus decisiones. Su mecánica, relativamente sencilla de aprender, esconde una notable complejidad táctica que se despliega en conceptos como el bloqueo, el juego de retaguardia, el recuento de pips o la gestión del dado doblador. Comprender sus reglas básicas, de colocación, movimiento, golpeo, reentrada y salida de fichas, constituye el primer paso para disfrutar del juego, mientras que el dominio de sus fundamentos estratégicos y probabilísticos permite alcanzar niveles de juego cada vez más refinados. Con una comunidad activa de jugadores en todo el mundo, tanto en formato presencial como en línea, el backgammon continúa siendo hoy un referente entre los juegos de mesa clásicos.








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