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El Burro - UNA VIDA INTEGRAL

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El Burro

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EL BURRO


El burro, conocido científicamente como Equus africanus asinus, es un mamífero equino de cuatro patas con pezuña que ha desempeñado un papel importante en la historia de la humanidad, ya que viene acompañando al ser humano desde hace más de 7.000 años y fue domesticado 3.000 años antes que el caballo. Ha sido habitualmente domesticado y utilizado como animal de carga, como medio de transporte de personas en lugares de difícil acceso, como ayuda en las labores del campo y como animal de tracción en los molinos de cereales o para el arrastre de materiales.

El burro normalmente suele medir entre 90 cm y 140 cm de altura, una longitud de entre 1,90 a 2 metros y puede pesar entre 180 kg y 360 kg, dependiendo de la raza. Tiene un pelaje que puede ser gris, negro, marrón o blanco, pero el color varía según la especie. Tiene también unas orejas largas y móviles que le dan una gran capacidad auditiva y le favorecen la regulación de su temperatura corporal. En cada una de las cuatro patas tienen una pezuña muy resistente, que sería la uña evolucionada de su dedo. Tienen una gran resistencia a la falta de agua, lo que les permite vivir en zonas secas del planeta. Viven unos 25 a 30 años.

Fig. 1: Algunos tipos de burros.



Los burros domesticados son descendientes del asno salvaje africano, que habitaba en regiones áridas de África, pero actualmente se pueden encontrar en casi todos los continentes, especialmente en África, Asia y América. Prefieren vivir en zonas secas y áridas, aunque pueden adaptarse a muchos tipos de clima. Se suelen alimentar de hierba del campo o de heno y forraje por lo que su alimentación no suele generar un gran gasto a la persona que lo tiene, ya que además tienen un sistema digestivo muy eficaz a la hora de absorber los nutrientes que consumen.

El burro es un animal muy inteligente que puede adaptarse a numerosas situaciones, pero en ocasiones muestra un comportamiento de resistencia a las instrucciones que se le dan, razón por la cual en el lenguaje popular se compara a las personas tercas o cabezotas con los burros. Son muy curiosos y prestan mucha atención a lo que ocurre a su alrededor o a lo que hacen las personas con las que conviven. También son muy sociables, viven en mandas con una estructura social jerárquica y forman lazos fuertes entre ellos y con los seres humanos. Además, se sabe que tienen una excelente memoria para recordar caminos, animales, personas o situaciones de peligro.

Tienen un sistema de comunicación complejo ya que emiten una gran cantidad de sonidos para relacionarse entre ellos. El rebuzno es el sonido más utilizado y se puede escuchar a distancias de hasta 3 km, pero también emiten relinchos y resoplidos que habitualmente utilizan para advertir a otros burros o animales, para saludar, para mostrar incomodidad o para llamar la atención del sexo opuesto. También utilizan el lenguaje corporal con distintas posiciones de las orejas y la cola y movimientos concretos de la cabeza y del cuello.

Fig. 2: Una burra con su cría, denominada pollino.


El burro es un animal muy afectuoso entre sus similares y también con los seres humanos con los que ha establecido un vínculo amistoso y son muy fieles a estas personas. También son muy prudentes y asustadizos si no se sienten cómodos en alguna situación o con algunas personas. Si se sienten atacados se defienden con gran coraje, habitualmente dando coces e incluso mordiendo. Esto es más habitual en las hembras que tienen una cría que defender.

Se les ha utilizado de manera ancestral como animal de carga de materiales y de productos agrícolas, para el transporte de personas en terrenos difíciles o inaccesibles, en forma de caravanas para el comercio de mercancías, para la producción de mulas al cruzarlos con los caballos, para arar en los huertos, como animales de turismo rural, la leche de burra sirve de alimento y para su uso en productos de cosmética, como animal de terapia en personas con problemas de relación o mentales, en programas de educación para escuelas, para la gestión de espacios naturales y como animal de compañía.

Aunque los burros son bastante comunes en muchas zonas del planeta, actualmente se enfrentan a amenazas para su supervivencia relacionadas con la pérdida de su hábitat, su sistema de reproducción que da solo una cría cada dos años, la sustitución de los animales de trabajo por maquinaria agrícola o la mejora de los sistemas de transporte de mercancías. Existen programas en diversas partes del mundo para proteger a las razas en peligro de extinción y promover su bienestar ya que hay muy pocos ejemplares que vivan en estado salvaje. También hay organizaciones dedicadas a su conservación.

Fig. 3: Manadas de burros en libertad.




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