El Hijo es un Chico
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EL HIJO ES UN CHICO
Cuando
nace un hijo en el seno de una familia se establecen inmediatamente una serie
de vínculos inconscientes con el recién llegado, o incluso no se establece
ningún vínculo, pero el relacionado con el sexo del hijo es uno de los más
importantes. Esto es así tanto para los padres como para los abuelos, los
hermanos, los tíos, los primos y el resto de la familia, pero el vínculo que más
va a marcar la personalidad de los hijos va a ser el que se establezca con los
padres, los abuelos y los hermanos.
Desde
el punto de vista genético, solo hay dos tipos de hijos: el varón y la hembra o
el chico y la chica. La diferencia en el momento del nacimiento suele ser muy
fácil pues basta con observar los genitales externos del bebé y ver si tiene
pene y testículos o vulva, pero en caso de duda puede hacerse un cariotipo y
observar la presencia o no del gen Y entre sus cromosomas. Si el bebé es
genéticamente un niño tendrá la pareja de cromosomas XY y si es una niña tendrá la pareja XX.
Aquí no se está valorando la apreciación de una persona sobre su identidad
sexual o su personalidad.
Fig.1= Un hijo en la familia.
La reacción inconsciente, desde el punto de vista genealógico, de los padres hacia su hijo es muy importante para ver el vínculo afectivo que se establece en el momento del nacimiento y el que surgirá posteriormente con la convivencia. Se pueden establecer tres tipos de relación: la de sexos iguales, la de sexo complementario y la neutra. En la neutra, no se establece vínculo ni relación de importancia con ese niño.
La relación entre personas del mismo sexo suele ser la más fuerte e importante de las que se establecen en la Genealogía. Es la que se crea entre el padre y el hijo varón, la del abuelo paterno o materno y el niño, la del o de los hermanos, la de los tíos o la de los primos. Esta relación puede tener diferentes consecuencias en las diferentes etapas del hijo, como la preferencia para jugar con los hermanos o primos o la influencia de otros adultos a la hora de elegir estudios o profesión, entre otras.
El padre puede dirigir a su hijo del mismo sexo una atención especial, sobre todo si se combina con el orden de llegada, de forma que el primer hijo despertará una especial atención y preferencia, por parte del padre, de forma consciente o inconsciente, y también si es el primer hijo varón después de haber tenido otra u otras hijas. Aunque puede ignorar a ese hijo, especialmente si hay otros hijos varones delante de él, o si él mismo ha tenido un conflicto importante de relación o ha habido una ruptura con su propio padre.
La madre suele tener una relación con el hijo varón asociada a los sexos complementarios y puede asignarle diferentes papeles según el orden de llegada a la familia. Con frecuencia, la madre suele desarrollar una gran admiración hacia el primer hijo, al segundo le suele dar la función de ser su protector y el más cercano, y en cuanto al pequeño, suele tener la tendencia a retenerlo a su lado incluso en edades avanzadas.
Fig.2= Padre e hijo, madre e hijo.
La relación con los hermanos también puede ser muy importante, especialmente si ha habido antes hijos del mismo sexo que el recién llegado. El hermano mayor va a tender a dominar al pequeño y llevarle a su mundo de juegos en el que él suele dirigirlos; la relación puede ser buena o también puede surgir una gran rivalidad. La hermana mayor puede intentar ignorar al recién llegado o generar hacia él un gran afecto; dependiendo del orden de llegada o de la diferencia de edad, la relación puede ser distante, débil o inexistente, viviendo habitualmente en mundos diferentes, o de gran cariño entre ellos.
El abuelo paterno puede tener un gran interés en su primer nieto varón, especialmente si el padre ocupa el primer lugar en el orden de llegada de su propia familia, pero puede mostrar menos interés si ya ha habido otros nietos varones previamente o si ha habido un conflicto con su propio hijo. La abuela paterna puede prestar especial atención si es el primer nieto varón o adjudicarle un papel afectivo secundario si ya ha habido otros previamente.
El abuelo materno puede buscar tener una relación con ese nieto, sobre todo si es el segundo o el cuarto en el orden de llegada, si no ha habido previamente nietos varones o si el abuelo paterno no ocupa su espacio natural con los nietos colocados en los lugares impares. La abuela materna puede establecer un vínculo con este nieto si ocupa los lugares pares y proyectar sobre él una atención similar a la que ha prestado a su marido o a sus hijos varones.
Fig.3= Abuelo y nieto, abuela y nieto.
Los tíos del lado paterno pueden establecer un vínculo especial con el primer hijo varón de su hermano, siempre que la relación entre estos hermanos haya sido buena, pero también pueden tener un vínculo débil o ignorarlo si la relación con su hermano ha sido mala o si ya ha habido previamente otros sobrinos varones. Las tías del lado paterno pueden dedicar una atención especial a este sobrino siempre que haya habido buena relación con su hermano.
Los tíos del lado materno pueden tener una buena relación con este sobrino siempre que la que han tenido con su hermana haya sido buena o vean en él un reflejo de sí mismos; en caso contrario, la relación será débil o inexistente. Las tías del lado materno pueden desarrollar hacia el hijo de su hermana un cariño especial basado en el afecto que hayan tenido con ella, y pueden actuar como una segunda madre en caso de necesidad, cuidando de ese hijo como si fuese suyo; será lo contrario en el caso de que la relación con la hermana no haya sido buena.
Los primos del lado paterno o del materno pueden ver en este recién llegado a un futuro compañero habitual u ocasional de juegos e incluso llegar tener una relación cercana parecida a la de dos hermanos. Las primas del lado paterno o materno pueden desarrollar una relación de afecto cercana con este primo o ignorarlo totalmente como consecuencia de la diferencia de gustos y tendencias entre este y sus primas.
Fig.4= Hermano y hermano, hermana y hermano.
En resumen, se puede decir que la llegada de un hijo varón a una familia suele activar la relación con las personas del mismo sexo, tanto a favor como en contra, especialmente la del padre, la de los abuelos y la de los hermanos. Con frecuencia suele despertar un interés sobre este niño en las mujeres de la familia, pero suele ser de menor intensidad que la que se puede establecer con las personas del mismo sexo. Dependiendo del orden de llegada de este hijo, los vínculos y las relaciones con él pueden marcar de forma leve o intensa su personalidad.
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