
El sistema respiratorio de un ser humano lo mantiene vivo y le permite coger el oxígeno del aire y eliminar el anhídrido carbónico del interior del cuerpo. Lo forman la boca, la nariz, las fosas nasales, la faringe, la laringe, la tráquea, los bronquios, los bronquiolos y los alvéolos del pulmón. En su pared se realizan muchas funciones de defensa y de limpieza del aire.
El sistema locomotor de un ser humano está formado por los huesos las articulaciones los músculos y otros tejidos de apoyo. Es fundamental para mantenerse de pie, moverse y adoptar diferentes posturas, como estar tumbado o sentado. Gracias a él podemos movernos y hacer las funciones más importantes de la vida además de utilizar las manos para hacer trabajos finos y delicados.