
El sistema respiratorio de un ser humano lo mantiene vivo y le permite coger el oxígeno del aire y eliminar el anhídrido carbónico del interior del cuerpo. Lo forman la boca, la nariz, las fosas nasales, la faringe, la laringe, la tráquea, los bronquios, los bronquiolos y los alvéolos del pulmón. En su pared se realizan muchas funciones de defensa y de limpieza del aire.
El sistema locomotor de un ser humano está formado por los huesos las articulaciones los músculos y otros tejidos de apoyo. Es fundamental para mantenerse de pie, moverse y adoptar diferentes posturas, como estar tumbado o sentado. Gracias a él podemos movernos y hacer las funciones más importantes de la vida además de utilizar las manos para hacer trabajos finos y delicados.
El sistema circulatorio sirve para toda la sangre y todo su contenido por todo el cuerpo humano y se sirve del corazón como bomba y de las arterias venas y vasos linfáticos como canales. El corazón tiene cuatro cavidades y manda la sangre arterial hacia el cuerpo y la venosa la recoge del cuerpo y la envía a los pulmones. La sangre transporta el oxígeno, el anhídrido carbónico, los nutrientes, los glóbulos blancos, las plaquetas, las hormonas, los desechos corporales y otros compuestos químicos.
Las plantas usan sus raíces para absorber los nutrientes y los animales su sistema digestivo. No es posible la vida de un ser humano sin un sistema digestivo. Gracias a él se puede absorber la energía para vivir, los azúcares, las grasas, las proteínas, las vitaminas, los minerales y el agua. Las bacterias que viven en él, si están en equilibrio, nos ayudan a absorber mejor los nutrientes.
El sistema de defensas es fundamental para la vida ya que nos hace barrera frente a virus, bacterias, hongos y parásitos y elimina sustancias tóxicas y desechos. Está formado principalmente por las barreras físicas, las químicas y las células de defensa del interior, como los glóbulos blancos. Mediante la fabricación de anticuerpos y otras sustancias químicas podemos vivir, aprender y gestionar el entorno en el que vivimos.
Los comienzos de año se perciben en la población como un momento de cambio, de reflexión y de poner en marcha nuevos proyectos. La sensación es la de dejar atrás las antiguas vivencias y proyectarse sobre las nuevas. Aunque astronómicamente el momento de inicio de año es otro, en el calendario gregoriano y en el mundo occidental se celebra el día 1 de enero de cada año. ¡¡FELIZ AÑO NUEVO 2026 PARA TODOS!!.
La Tierra gira alrededor del Sol en su ciclo anual de 365,25 días y el día más corto es el del solsticio de invierno, que suele caer el 21 o 22 de diciembre en el hemisferio norte. Es un momento para interiorizar, reflexionar, aprender, encontrarse e iniciar una renovación. A partir de este día empieza a haber más luz y eso forma parte de los ciclos del universo.
El binomio de la luz y de la oscuridad es uno de los más importantes para la vida de los seres humanos ya que marca principalmente los ciclos del día y de la noche. Pero también nos habla de la verdad y la mentira, la vida y de la muerte, del conocimiento y la ignorancia o del bien y el mal. Conocer y manejar este ciclo es fundamental para tener una buena calidad de vida
La humedad y la sequedad forman parte de un binomio muy importante para la salud, tanto en el ambiente externo que nos rodea como en el organismo de un ser humano. Hay que evitar que el cuerpo tenga mucha humedad y también que esté demasiado seco, ambas son perjudiciales si no están en equilibrio. Por eso hay que mantener hidratado al organismo, pero tampoco en exceso.
El frío y el calor son los dos componentes del binomio de la temperatura en todo el Universo. En el ser humano la temperatura corporal oscila entre los 35,5ºC y los 37ºC, así que para evitarle al cuerpo el esfuerzo de calentarlo o enfriarlo debemos estar en un ambiente donde la temperatura sea la del cuerpo humano, generando calor o frío en el ambiente, o abrigarnos adecuadamente para evitar perder energía vital.