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Adicción al Opio - UNA VIDA INTEGRAL

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Adicción al Opio

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LA ADICCIÓN AL OPIO


La adicción al opio y a los opioides es una enfermedad crónica del cerebro caracterizada por un uso repetitivo y compulsivo de opio o de sus derivados opioides, pese a conocer y experimentar las consecuencias negativas de hacerlo y asumiendo un gran riesgo de sufrir una sobredosis e incluso provocarse la muerte. El consumo de opio y de opioides conlleva habitualmente un gran deterioro del estado general de la persona tanto en el componente físico como el mental y el emocional, dando lugar también a una gran dificultad para llevar una vida laboral, familiar y social, modificando de una manera muy importante el carácter y la personalidad del consumidor.

El opio es la resina seca de la adormidera, Papaver somniferum, también denominada amapola blanca, de la que derivan varias sustancias adictivas como la morfina, la codeína y la heroína. El término opioides incluye tantos los derivados naturales del opio, como la morfina y la codeína, como otros semisintéticos, la heroína, la oxicodona o la hidrocodona, y los sintéticos como el fentanilo, la oxicodona, el tramadol o la metadona. Estos opioides se usan principalmente para tratar el dolor de moderado a intenso, pero su uso prolongado puede derivar en tolerancia, dependencia y adicción. Se estima que más de 16 millones de personas en el mundo cumplen los criterios de trastorno por consumo de opioides y es la sustancia que más causa la muerte por consumo de drogas.

Fig.1= La planta del opio, adormidera o amapola blanca.
 

Los opioides se unen a los receptores μ‑opioides para las endorfinas que hay en las neuronas del cerebro, de la médula espinal y también de otros tejidos, lo que produce una importante analgesia, sedación y también la sensación de euforia placentera al activar el sistema de recompensa dopaminérgico. El uso repetido del opio y de los opioides genera una adaptación de las neuronas a su presencia lo que provocar una gran tolerancia con necesidad de consumir más dosis para conseguir el mismo efecto, dependencia física y psicológica, además de un intenso síndrome de abstinencia al suspender el consumo. La adicción se considera una enfermedad cerebral crónica y recidivante, ya que provoca cambios duraderos en los circuitos neuronales de la motivación, del estrés y del control de impulsos.

La predisposición al consumo incluye factores biológicos, psicológicos y ambientales. Entre los biológicos están los antecedentes familiares de trastornos por consumo de sustancias, las variaciones genéticas y la cantidad de receptores opioides o de los sistemas de recompensa. Entre los factores psicológicos está la depresión, la ansiedad, el trastorno por estrés postraumático, el trauma infantil y otros problemas de salud mental no tratados. Los factores ambientales incluyen el fácil acceso a los opioides a través de recetas médicas o al mercado ilegal, un entorno social donde se consumen los opioides, desestructuración familiar, sufrimiento personal o social, pobreza, desempleo y dolor crónico de cualquier origen. El inicio frecuente es de origen médico al recetar opioides para tartar un dolor intenso o muy frecuente.

El trastorno por consumo de opioides se caracteriza por el uso con deterioro personal o malestar significativo, la tolerancia progresiva al necesitar cada vez más dosis para conseguir el mismo objetivo y un malestar intenso al reducir o dejar de usar los opioides. Suele aparecer una pérdida de control al querer consumir más cantidad de opioides o hacerlo más tiempo del previsto, intentos fallidos de dejarlo, dedicar mucho tiempo a intentar retirarse del consumo o crisis de ansiedad. Además, hay una pérdida de capacidad en las responsabilidades laborales, académicas o familiares, y con frecuencia un uso en situaciones de riesgo como conducir, mezclar con alcohol o con benzodiacepinas.

Fig.2= Consumo y adictos al opio y a los opioides.
 

Su uso provoca deterioro en la salud física como trastornos gastrointestinales, estreñimiento, alteraciones hormonales, mayor riesgo de infecciones, infecciones frecuentes asociadas al uso inyectado como el SIDA o VIH, la hepatitis B y C, endocarditis y otras infecciones graves. En la salud mental aparece la depresión, importante ansiedad, conductas suicidas y otros consumos de sustancias adictivas. Las consecuencias sociales suelen ser el desempleo, el deterioro de relaciones personales, la pérdida de la vivienda, ruina económica, criminalidad asociada al mercado ilegal, encarcelamiento y una fuerte carga laboral y económica para sistemas sanitarios y sociales que los atienden. La sobredosis ocurre cuando la cantidad consumida deprime en exceso el sistema nervioso central, causando somnolencia profunda, respiración muy lenta o ausente y posible parada respiratoria.​

El trastorno por consumo de opioides se puede tratar con la combinación de un tratamiento farmacológico y el apoyo psicológico y social. El tratamiento farmacológico se basa en el uso controlado de agonistas opioides como la metadona o la buprenorfina que reducen el consumo ilegal, la mortalidad, las infecciones o los delitos, facilitando además el control del adicto. También se usa la naltrexona para bloquear los receptores opioides. Otros fármacos usados son sintomáticos para tratar dolor, el insomnio, la ansiedad o el estreñimiento. La terapia psicológica y la terapia de refuerzo comunitario ayudan a manejar el consumo, prevenir recaídas y a modificar los estilos de vida.

La prevención del consumo implica el uso responsable de los opioides en medicina, evitando prescribirlos sin indicación adecuada y solo utilizando la dosis mínima eficaz y durante el menor tiempo posible, utilizando alternativas no opioides cuando sea posible. También es importante la educación y observación de la población de riesgo de consumo como jóvenes desestructurados, personas con dolor emocional, pobreza, desempleo, o en exclusión social o familiar. Lo ideal es conseguir que ninguna persona inicie el consumo de forma legal o ilegal, pero si eso ya ha ocurrido hay que intentar actuar rápidamente para retirarla del consumo de opio y opioides.

Fig.3= Terapias contra la adicción al opio y los opioides.
 









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