Conflictos de Pareja - UNA VIDA INTEGRAL

Buscar
Vaya al Contenido

Menu Principal:

SALUD INTEGRAL > ESTUDIO DE CONFLICTOS > CONFLICTOS DE PAREJA

- SALUD INTEGRAL –
- ESTUDIO DE CONFLICTOS –

CONFLICTOS DE PAREJA


Cuando un hombre y una mujer establecen una relación de pareja lo hacen para unir sus fuerzas, conseguir complementarse y mejorar la situación de ambos. Ese es el sentimiento inicial y va a durar todo el tiempo en el que la pareja mantenga su relación.

Pero según va pasando el tiempo y van teniendo vivencias en común a lo largo de los primeros meses o los años posteriores, se ve cómo van apareciendo situaciones problemáticas que favorecen la acumulación de un sentimiento de dolor cuando esas situaciones no se han resuelto satisfactoriamente para ambos.

La pareja tiene, ciertamente, diferentes recursos para ir superando esas situaciones de forma que la relación pueda continuar y conseguir sus objetivos. Las muestras de afecto y de amor entre sus miembros que han ocurrido en las primeras etapas y que se siguen produciendo de forma habitual en las siguientes, hacen que muchos de los malos momentos se resuelvan gracias al acercamiento amoroso entre ambos.

Después de superar los problemas, la pareja percibe que a veces hay que vivir momentos difíciles pero también que estos son compensados con el cariño y los encuentros amorosos después de la conciliación.

Si la pareja ha ido adquiriendo compromisos y responsabilidades comunes, como es el tener hijos o la adquisición de bienes (casa, vehículo, etc.), esto potencia el deseo de querer resolver los conflictos en vez de intentar huir de ellos.

Sin embargo, con cada conflicto sin resolver alguno de ellos o los dos sienten que han sido tratados injustamente o que han tenido que ceder de mala gana para evitar empeorar la situación. Esto les lleva a guardar el dolor que se ha generado para la próxima vez. Al cabo de un tiempo y en circunstancias similares, el miembro afectado va a sentirse de nuevo maltratado y recuperará la sensación de dolor, reclamando sus derechos o una compensación. Si su demanda no es atendida adecuadamente, el conflicto tomará una dimensión mayor.

En una relación de pareja es imprescindible que haya un reparto de papeles y de funciones para cada uno de sus miembros. Estos repartos se pueden hacer de una forma consciente y negociada pero también pueden surgir de forma espontánea según aparecen las necesidades. Luego, cada uno de los miembros de la pareja las va asumiendo de acuerdo con sus habilidades naturales, tendencias o capacidades.

Cuando los repartos se hacen de esta manera, la sensación es buena y la probabilidad de conflicto disminuye. Sin embargo, si el reparto se hace utilizando otro tipo de criterios como, por ejemplo, los que surgen de la aplicación de ciertas fórmulas matemáticas (el 50% de las tareas o del tiempo para cada uno) o los que parten de planteamientos o exigencias ideológicas (las cosas deben ser de una cierta manera y no de otra), lo más probable es que alguno de ellos acabe acumulando tensión emocional y dolor hasta que, en un momento concreto, estalle el conflicto.

Mientras el amor que se tienen los miembros de una pareja supere el dolor que se han podido producir a lo largo de su convivencia, la pareja seguirá unida y buscará soluciones. Si el dolor aumenta y no se dan las muestras de amor, la pareja tenderá a romperse y a hacerse daño.
Vemos a continuación algunos modelos de los problemas que pueden surgir en una relación de pareja.









 
Regreso al contenido | Regreso al menu principal