Luchas de Poder - UNA VIDA INTEGRAL

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LUCHAS DE PODER


Las jerarquías que se establecen en la relación entre hombres obligan a algunos miembros a someterse a otros en función de su edad, orden de llegada, categoría o poder. Estos factores tienden a dar puestos estables y posiciones más fuertes a los que ocupan los lugares más importantes en un grupo humano, de forma que los que detentan el poder condicionan, de muchas formas, a los que tienen que obedecer o están por debajo de ellos en el orden jerárquico.

Esta situación resulta incómoda para los que no disfrutan de esas posiciones de poder y podrían intentar quitar de su puesto al que lo detenta, desarrollando así un conflicto. Este comportamiento es considerado una agresión, una actitud violenta que enfrenta a los dos hombres cara a cara. El que tiene el poder debe prestar atención y utilizar toda su fuerza para evitar que el otro le cuestione, le ridiculice o consiga quitarle el puesto. La emoción que predomina en ambos es una mezcla de miedo y enfado.


Lucha de poder en los hombres.


Si la persona situada en el nivel jerárquico superior consigue dominar a la del nivel inferior, el conflicto se resuelve y ésta última es devuelta a su lugar siempre que se produzca una reconciliación y haya un reconocimiento expreso de quién ejerce el poder. Si no es así, la persona que ha provocado la lucha es rechazada o expulsada por el hombre que lo detenta.

Esto no necesariamente acaba con el conflicto de forma definitiva, ya que puede persistir de manera soterrada y aparecer de nuevo cuando, pasado un tiempo, la persona fuerte pueda presentar signos de debilidad en su posición o en el terreno personal.

Muchas luchas de poder dejan huellas de larga duración en las personas que las viven y suelen provocar estados emocionales negativos que persisten mucho después de la resolución de los conflictos. El estrés crónico que provocan estos estados emocionales puede ser la causa del inicio de alguna enfermedad.

Un ejemplo de lucha de poder podría ser el intento por parte de un subordinado de ocupar el puesto del jefe inmediato, criticándole, exagerando sus defectos y ofreciéndose él mismo a la dirección para sustituirle en el cargo.








 
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