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El Genealograma

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EL GENEALOGRAMA

Como ya hemos visto en la sección anterior, el Genealograma (GG) es un árbol genealógico al que se le ha añadido una información extra de lo que se considera relevante de cada miembro de la familia y además se le han añadido unas líneas de relación entre los miembros más significativos. A modo de ejemplo práctico, se expone a continuación un GG inventado para ilustrar de forma gráfica cómo se rellenan los datos y cómo se sitúan las líneas de relación.

La persona que consulta es un hombre de unos 50 años de edad que acude después de haber sufrido un infarto de miocardio y también sufre un trastorno de ansiedad. Al rellenar la hoja vemos que hay incidentes que han marcado su vida, tales como que su embarazo no fue deseado y que el siguiente hermano a él murió en edad temprana.

A causa del embarazo no deseado, los padres tuvieron que casarse de forma rápida y obligada y eso generó una mala relación entre el abuelo materno y su padre porque inicialmente no quería casarse al dudar de su paternidad y esto podría haber traído la vergüenza a la familia de la madre. La relación con el padre de la persona que consulta tampoco ha sido buena ya que desde el principio se produce un rechazo a ese hijo no deseado.

Sin embargo, la madre sí que desea a ese hijo y lo protege en los periodos en los que el padre lo rechaza, por lo que se establece un vínculo especial entre ellos dos. La muerte temprana del segundo hijo trae la tristeza y el dolor a la familia, pero, especialmente, a la madre que pasa un tiempo muy apenada. Este sufrimiento acerca a la pareja que se une definitivamente para afrontar la desgracia y también influye en toda la familia, incluida la del lado materno.

En esta nueva situación, con vínculos más fuertes, la pareja desea tener más hijos, estos ya muy deseados, conformando así dos tipos de hijos, los que llegaron al principio en una situación de tensión familiar y conflicto y los que llegaron después en una situación de aceptación y de mejoría de la relación en la familia. Esto hace que la persona que consulta queda en solitario dentro del grupo de hijos que surgieron en un ambiente no deseado y los otros dos hermanos sienten una poderosa sensación de ser ellos los auténticos hijos y la persona que consulta queda en un extraño limbo, como si no fuese de la familia.

Cuando la persona forma su propia pareja, se casa y tiene dos hijos, le da al primero el nombre del hermano fallecido, por lo que su madre ve en ese nieto la restauración parcial del dolor por la pérdida de su segundo hijo. A pesar de ello, nunca obtiene el reconocimiento por parte de su padre, lo que le lleva a actuar intentando demostrarle lo mucho que vale esforzándose y trabajando en exceso desde joven. También busca la protección de la madre ante ese rechazo y agradece la atención y ayuda recibida dándole a la madre, a su vez, todo su apoyo cuando ella lo necesita.

Los hermanos pequeños, cuando se hacen mayores, ocupan lugares confusos en la familia, ya que el tercero es menor que él y, sin embargo, considera que es el heredero del padre al ser más reconocido por este. Y el cuarto y pequeño considera que debe reclamar para sí las atenciones de la madre. Esto deja, de nuevo, a la persona en una situación de soledad y en la necesidad de destacar y ocupar el lugar del primogénito no reconocido.

Para demostrárselo, invierte gran parte de su tiempo y de su energía en intentar resolver los problemas de esos hermanos intentando obtener su reconocimiento, lo que no ocurre habitualmente de forma clara o explícita.

Después de varios años en situación de miedo, ansiedad, estrés personal, emocional y laboral, junto con otros factores añadidos, la persona sufre un infarto de miocardio que le aleja del tipo de vida que ha llevado hasta entonces y de la posibilidad de mantener su estatus de persona importante en la familia.

A pesar de tener una recuperación satisfactoria de su infarto, en la evolución posterior la persona no consigue superar la ansiedad y los miedos, lo que hace que se mantengan los síntomas previos y que aparezcan otros nuevos.

Fig. 33: Ejemplo de Genealograma.

Este ejemplo imaginario (Fig. 33) y muy simplificado, deja ver la forma en la que las circunstancias familiares pueden marcar el carácter y la forma de ser de la persona que las sufre y condicionarle para actuar de una manera que le ponga en riesgo de padecer una o varias enfermedades como consecuencia de sus hábitos y comportamientos.

Algunos hábitos patológicos pueden arrancar de estas situaciones familiares de conflicto, como puede ser el consumo de alcohol, tabaco o café, también la predisposición para comer en exceso que facilitará la aparición de una obesidad en el futuro, el consumo de alimentos azucarados que pueden acabar aumentando los niveles de glucosa en sangre de un diabético o la ingesta de alimentos ricos en grasas saturadas que pueden llevar a elevar la tasa de colesterol en sangre de una persona.




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