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ENFERMEDADES DEGENERATIVAS


Este grupo de enfermedades se caracteriza por la alteración de las células de los tejidos o de los órganos de forma que se deteriora de manera importante su funcionamiento, generando sustancias inadecuadas o nocivas, acumulándolas en su interior, realizando acciones en contra del organismo, creciendo sin control, destruyéndose a sí mismas o provocando su destrucción por parte del organismo.

Los tejidos que degeneran dejan de hacer sus funciones, por lo que el organismo se desequilibra de forma progresiva según avanza la enfermedad.

Son más frecuentes las degeneraciones del cartílago (artrosis), las neoplasias (cáncer) y las del tejido nervioso (enfermedad de Parkinson, enfermedad de Altzheimer, demencias). Otros tejidos pueden ir degenerando por envejecimiento o por acumulación de sustancias en ellos o en el interior de las células (Amiloidosis).

Algunas de ellas pueden afectar a cualquier célula del organismo, como el cáncer, sin embargo otras son específicas de la línea celular a la que afecta.

Las causas de las enfermedades degenerativas son múltiples y no todas son bien conocidas, pero se podría generalizar diciendo que la acumulación de sustancias tóxicas, los agentes infecciosos, las radiaciones y la falta de oxígeno o de nutrientes adecuados son las que con más facilidad y rapidez van a favorecer que las células sanas acaben degenerando.

Los alimentos industriales, la "comida basura" y los alimentos procesados (enlatados, embolsados ahumados, adulterados, tratados, conservados, etc.) son hoy en día una fuente de sustancias tóxicas para nuestro organismo que pueden acabar provocando la degeneración de los tejidos.

El abuso de alimentos de origen animal (carnes, lácteos, pollo, pavo, pescado, huevos), especialmente los criados en granjas de producción industrial que pueden tener restos de sustancias nocivas (hormonas, antibióticos, ansiolíticos, corticoides, etc.), favorece que crezcan bacterias agresivas en el intestino que generan sustancias tóxicas que pueden agredir al propio intestino o ser absorbidas e incorporadas al interior del organismo.

Los agentes infecciosos, especialmente los virus, pueden alterar el material genético de la célula y transformarla en una célula que ya no responde a sus funciones normales e incluso que puede atacar al propio organismo.

El ritmo intenso de vida de muchas de las sociedades actuales, expresado con la palabra "estrés", facilita la generación de insuficiencias digestivas que acaben en malas digestiones y en la formación de sustancias tóxicas que pueden ser absorbidas. También disminuye la vitalidad de la persona lo que puede provocar la insuficiencia de la energía vital necesaria para que funcionen adecuadamente los órganos y el sistema de defensas.

Las alteraciones mentales, muy frecuentes actualmente, generadas por un exceso de actividad o provocadas por un pensamiento repetitivo, innecesario y contraproducente para el organismo, provocan un consumo de energía vital que no es útil pero que sí genera el robo de dicha energía que es necesaria para el buen funcionamiento del cuerpo físico.

Los estados emocionales negativos como el miedo, el enfado o la ansiedad, van a actuar de la misma manera que en las alteraciones mentales, consumiendo grandes cantidades de energía en cortos espacios de tiempo, en este caso de forma mucho más importante que en las alteraciones mentales ya que, con mucha frecuencia, unas van unidas a las otras, sumando el consumo energético de ambas.

Cuando una célula es atacada por algún agente externo, no recibe el oxígeno y los nutrientes apropiados o no se facilita la eliminación de sus desechos puede acabar muriendo o reaccionar transformándose en una célula agresora para el organismo.

En el caso del cáncer, las células no sólo pierden sus funciones naturales sino que acaban generando tejidos nuevos que invaden su entorno y acaparan el oxígeno y los nutrientes necesarios para las células de los tejidos normales y para el buen funcionamiento del organismo. También pueden acabar colonizando zonas lejanas a su punto de origen y generar metástasis a distancia de ese mismo tejido, generalmente utilizando las vías linfáticas o sanguíneas cercanas.

Con mucha frecuencia, estas enfermedades son diagnosticadas cuando el proceso ya ha avanzado lo suficiente como para que la recuperación total sea difícil o imposible. No obstante, algunos tejidos tienen la capacidad de regenerarse incluso cuando las pérdidas celulares han sido importantes y volver a tener una función al menos satisfactoria.

En la Medicina Tradicional China estas enfermedades suelen estar provocadas por los estancamientos e insuficiencias de la EV o de la sangre en general y también por la alteración de alguna función o de algún órgano en concreto que finalmente va a provocar la lesión o degeneración de los tejidos.

De manera general, se puede hablar de insuficiencia de yin o de yang, de calor o fuego que ataca a otras funciones, de viento, de sequedad o de humedad que van a alterar las funciones de los tejidos afectados. Las más habitualmente implicadas en las enfermedades degenerativas son las correspondientes a los movimientos madera y fuego, es decir, las funciones hígado, vesícula biliar, corazón, intestino delgado, metabolismo y circulación-sexualidad. En el caso del cáncer, el bloqueo en la EV de la función hígado va a dificultar la circulación de la energía vital y de la sangre en los tejidos afectados facilitando su degeneración.







 
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